sábado, 6 de febrero de 2010
Las primeras veces...
sábado, 21 de noviembre de 2009
De por qué hago lo que hago (1)
Esta noche está en nuestras manos
decir alguna verdad,
que ya mentimos a diario...
lunes, 16 de noviembre de 2009
Instrucciones para no pensar (1)
...es que tu no buscas la felicidad
tu buscas un entretenimiento
jueves, 5 de noviembre de 2009
Si te vas...
Y tampoco estoy tan bien, ni estuve tan mal cuando te dije tantas cosas, que luego pasaron con fuegos sin planes, como ocurre en todos los sueños que no se hacen carne, se van rompiendo al amparo de otros nuevos, que vuelven a ser el mismo fuego, el de la búsqueda sin brújula, importando rayuelas a todos los puertos, que mira que había puertos por aquellos tiempos, tú eso "sólo" lo intuías, pero siempre fuiste tan.
Reconozco que tu Rayuela era la más bonita, llena de cintas de colores, como el ladrillo que recogió Salaverry en Mayo del 68, un símbolo al que comprar una urna a las 3 de la mañana, porque eso sí, siempre estabas disponible, fuiste tan. Desde ese momento idealizado en el Km. 0, hasta las cosas que se estiraron para que dolieran menos mientras tantas cosas siguieron pasando, y nuevas canciones, y esta confesión, que como la de Patrick Bateman en American Phsico no va a servir para nada.
lunes, 26 de junio de 2006
El (Otro) Fin de la Historia (1)
y todo lo que un dia ocurrió se termina.
Marcos, ¿usted ha matado?
Chiapas, un Estado de Méjico, se levanta en armas en 1996. En España, gana la derecha casi al mismo tiempo, como si los acontecimientos se quisieran compensar. Ismael Serrano saca su primer disco, y esta es una de las canciones más conocidas:
En el estado de Chiapas, muy cerca de Guatemala,
las masas de campesinos se han levantado en armas.
El Subcomandante Marcos se llama aquel que les manda,
y lucha junto a los indios para liberar la patria.
Los milicos le persiguen y quisieran que acabara
como aquel héroe del pueblo, comandante Che Guevara.
El primer día de enero bajaron de las montañas,
guerrilleros zapatistas para lanzar sus proclamas.
Piden tierra y libertad, como Emiliano Zapata,
y a lomos de su caballo toda América cabalga.
Los hijos de mil derrotas, y su sangre derramada,
van a reescribir la historia, y han empezado por Chiapas.
Piden tierra y libertad, como Emiliano Zapata,
y declaran este estado zona revolucionaria.
Mejor que morirse de hambre es pelear con dignidad,
y que sirva cada bala para defender la paz.
Vivan los héroes de Chiapas y el Subcomandante Marcos,
que vivan Villa y Zapata, y que caigan los tiranos,
que vivan Villa y Zapata, y que caigan los tiranos.
Eduardo Galeano se suma al movimiento con varias cartas, comparando también a Marcos con Zapata:
"Año 1915, año 2001: Emiliano Zapata entra en la ciudad de México por segunda vez. Esta segunda vez viene desde La Realidad, para cambiar la realidad: desde la selva Lacandona llega para que se profundice el cambio de la realidad de todo México."
En una entrevista, le preguntan por los modelos a seguir, él habla de modelos para armar:
"(Seguir modelos) es la nostalgia del catecismo que tenemos todos. Creo que la vida es una aventura de la libertad y tenemos que ganarnos la libertad de pensar sacándonos de encima los modelos, a partir de la certeza de que el mundo tal como está no-fun-cio-na y que, además, comete cotidianamente crímenes que nos suicidan a todos. A partir de ese certeza esencial vamos a empezar a armar algo diferente, nuevo que será además, múltiple porque cada lugar será diferente de los otros, no comulgará en los altares de una cultura dominante que confunde precio con valor y que convierte a las personas y a los países en mercancías. Reuniones como ésta están levantando ciertas banderas que tienen que ver todas con la dignidad humana e implican una comunidad de lenguaje diciendo ciertas cosas esenciales que hacen a la dignidad humana."
Tras una crisis en la que Pedro Guerra se siente perdido ante el éxito, como el dios de las cosas pequeñas, publica Raíz en 1999, donde el compromiso es más rotundo, y que contiene un poema de Marcos y una canción que asimila mejor que ninguna que se haya escrito el discurso político del Frente Polisario Nacional:
Contra el poder que nos enseña sólo aquella mitad.
Contra el poder de las verdades dobladas.
Contra el poder de quien conoce pero sangra de más.
Contra el poder de las canciones guardadas.
Contra el poder que nunca abraza a los que pueden pensar.
Contra el poder que nos vigila los pasos.
Contra el poder que siempre miente en nombre de la verdad.
Contra el poder que nos convierte en extraños.
Contra el poder que debilita y nada da que sólo quita,
y deshace lo que está.
Contra el poder en cualquier forma que sé dé,
contra la fuerza y mal uso de la fe desde el poder...
"Marcos, ¿qué piensa del muro que quiere Construir Estados Unidos en la Frontera con Méjico?"
"En Méjico no va a haber justicia si no se transforma el sistema, es lo que estamos planteando nosotros. En realidad el muro es el símbolo del afán estúpido del gobierno norteamericano, el mismo que lo llevó a la guerra de Irak, que ahora lo trata de concretar en este muro (con Méjico), al que sin embargo lo considera como su traspatio, como una parte de su territorio. Queremos a la riqueza, no a la gente que la produce, dice el gobierno norteamericano."
"El hastío se está convertido en rabia"
Y miren lo que son las cosas,
porque para que nos vieran,
nos tapamos el rostro.
Para que nos nombraran,
nos negamos el nombre.
Apostamos el presente
para tener futuro.
Y para vivir, para vivir
morimos...
"Ni la cárcel ni la desaparición ni la muerte
entra dentro de las preocupaciones,
es un cálculo posible…"
"¿Quiere decir algo Subcomandante?, algo que yo no le haya preguntado".
"Nosotros estamos aquí porque estamos tratando de construir otra forma de hacer política, esto que llamamos la Otra campaña, fuera de los partidos políticos y de la pasión electoral. Construir una alternativa, ya no sólo para los pueblos indios, ya no sólo para los zapatistas, sino unirnos con campesinos, con obreros, con mujeres, con artistas, con jóvenes, con gente que hace medios de comunicación o que trabaja en medios de comunicación. Para ver si es posible hacer esto que estamos planteando desde el principio, saber si es posible hacer una política que no se planteé la toma del poder."
Contra el poder que abre una zanja entre el amor y el placer,
emparentando el bienestar y la herida.
Contra el poder que no distingue entre morir y crecer.
Contra el poder que compra y vende la vida.
Contra el poder que hace del padre ostentador del poder.
Contra el poder que nos obliga a engañarnos.
Contra el poder que hace a los hijos reinventar el poder.
Contra el poder de los que piensan ganando.
Contra el poder que no descansa y se detiene a beber
junto a las fuentes del sabor y el deseo.
Contra el poder que nos bendice en el hogar del poder.
Contra el poder del la ignorancia y los juegos.
Contra el poder...
Con ritmos de Jazz que recuerdan a algún Perseguidor de Paraisos, publica Ismael, su tercer disco en 2000. Fue la banda sonora de mucha gente que conozco. A mi me pasaron cosas extra-ordinarias y coincidencias im-posibles con esas canciones. Una de ellas me sirvió de encuentro en el Km.0. Yo quise salir corriendo pensando que si teníamos que encontrarnos, lo haríamos casualmente en la ciudad, y mientras nuestras trayectorias dibujarían un símbolo hecho para nadie. En esta canción creo que Ismael se pregunta, (igual que Lanata ;), ¿qué nos has hecho Comandante?:
Ya ves, a veces me canso de ser hombre y también
me agota escuchar que todo va bien,
y ver tristes hombres mirando al sur,
y no existir si no me miras tú.
Ya ves, a veces me canso de perderte y saber
que estamos solos y no va a volver
Guevara para darme la razón
de no verte tendida en mi colchón.
Y mientras tanto,
estrépito de andamios,
pateras y naufragios,
desvelan nuestro sueño.
Y mientras tanto,
si hoy se cae la habana,
¿el día de mañana
quién será nuestro dueño?
Así yo canto para recordar
que sigues a mi lado,
que aún sueñas despierta porque así
vencemos el cansancio.
Así yo canto para recordar
que aún seguimos vivos,
si no ves más allá de tu horizonte
estaremos perdidos.
Ya ves, a veces me canso de ser libre, de ser
libre para venderme y caer
muerto donde mi libertad prefiera,
siempre al otro lado de tu frontera.
Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener
valor para buscarte y cometer
todo delito que este amor exija.
"Quieta ahí, tus labios o la vida".
Y mientras tanto,
estrépito de andamios,
pateras y naufragios,
desvelan nuestro sueño.
Y mientras tanto,
si arde Lacandona
si Marcos abandona,
¿quién será nuestro dueño?
Así yo canto para recordar
que sigues a mi lado,
que aún sueñas despierta porque así
vencemos el cansancio.
Así yo canto para recordar
que aún seguimos vivos,
si no ves más allá de tu horizonte
estaremos perdidos.
Y mientras el miércoles hablaba con otra de esas coincidencias que a veces suceden en vez de ocurrir, se hace un silencio en que ambos miramos lo mismo desde sitios distintos, el Subcomandate Marcos entrevistado por Jesús Quintero, diez años después del alzamiento y de tantas cosas... en principio pensé que venía a irrumpir en el encuentro; una señal que no supe interpretar, aún no sé, lo he intentado aqui. Claro que luego pasaron cosas, tantas tantas cosas, que quizá las intrerpretaciones se nos cambien tanto.
Marcos, ¿usted ha matado?
pero hay que estar atento porque el mar se vacía.
lunes, 17 de abril de 2006
Sentido, (Orden e imposibilidad) y sensibilidad
No das respuestas
ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero
que descanse en ti.
No hay luna de agosto,
ni lluvia de abril,
que no haya dormido
antes en ti.
Eres pequeña
como una estrella fugaz,
como el universo
antes de estallar.
Vuelas como la risa,
como el diente de león.
Si yo te miento,
tú lo haces mejor.
Ahora dime qué te han de ofrecer
la tardes perdidas, tu sangre en mi piel,
la casa cansada, la manta en el sofá,
la tele encendida, las ganas de llorar.
Y ahora dime qué te van a dar
la paz en tu vientre, la calma del mar,
gaviotas cansadas, mi sombra en el sofá,
la brasa encendida, las ganas de matar.
Eres la copa rota,
el mar en que me adentro,
viento que susurra,
el tálamo desecho,
ácido en mis ojos,
el café de mis mañanas,
la mano en el sexo,
el rumor de batalla.
No das respuestas
ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero
que descanse en ti.
No hay luna de agosto,
ni lluvia de abril,
que no haya dormido
antes en ti.
He pensado en mi ciclo, mi orden, mi sentido. Sabía que este post saldría asi, irritante, personal, venía a compensar los anteriores en su necesidad de equilibrio, para que las piezas encajen. Es lo malo de los cumpleaños, te permiten el balance de un ciclo, más aún que los cierres anuales o las despedidas a medias. La distancia con la que fui parece mucha... metida en una historia de exceso, de pulsión, quizá no arriesgué lo imposible, pero encontré la calma para acabar sin mucha pena la carrera equivocada, para divisar anillos en júpiter, para romper lazos que al no apretar ataban.
Será que el último verano se escapó en otro metro,
que en este vagón no sale el sol,
que ayer no llamaste por teléfono.
Será que es temprano y no quiero ir al trabajo,
será que tu olor nunca llega hasta aquí abajo,
serán tus retrasos.
Será que mi contrato temporal no entiende
de tardes de cine
ni de amaneceres.
Será que hace frio y me duelen las rodillas y los alquileres,
será que aún no vives conmigo,
los gritos de padre como alfileres.
Será la ETT, que cierra mis puños, que deja mis sienes
repletas de nubes, neveras vacías, horarios de trenes.
Será que el reloj me duele.
Será por eso que esta alma cansada
te echa de menos.
Llega mi parada.
Aprendí a aligerar mis maletas y me fui para volver, y también para intentar no hacerlo. Vi durante siglos a un hombre con piano en la esquina de la mano de un hedonista, también a una mujer con las pestañas larguísimas y un acento francés, que desentrenada, no supe ver que era la mismísima Octavia... Quise buscar a aquella, en aquella víspera. Una moneda decidía al pie de una escalera si era Volver o Instinto Básico II lo que yo tomaría como película-señal aquella noche. El sol en revolución estaba de mi parte, y salimos en moto por calles que yo juraría desiertas. Pero elegí cruz por esa consciencia trágica de culpabilidad ante el cielo despejado... y al llegar no pude sino volver
Buenos Aires 2001
(o cualquier ciudad desierta)
Mis manos y estas calles son láminas de hielo.
Te busco perdido por San Telmo,
colgado de los cables que unen los tejados.
La lluvia cae como una vieja canción de los Stones,
como el ángel que empujaron de un avión.
Y siempre es jueves en la Plaza de Mayo.
Te busco tras el vaho de un cristal del colectivo
y, en la cena, los malvados de mis amigos
me preguntan una y otra vez por ti.
Y caen los rostros en los charcos de Corrientes,
bajo hojas secas guarda sus sueños la gente.
Y en la tormenta, senadores que escapan,
cristales rotos frente a la Casa Rosada.
Los autos pasan lentos como una manada de elefantes,
en lo oscuro una mujer me ofrece mate
y Charlie salta por mí desde un rascacielos.
Hoy Boca gana y una joven que me recuerda a ti
hace las maletas. El FMI te desnuda en el peor invierno.
Hoy te he dejado grabada esta ciudad en el contestador.
De fondo se oye, cada día canta mejor,
siglo veinte, cambalache, problemático y febril.
Y tarareas una canción de los Redondos.
Hoy iré al río, te buscaré en el fondo.
Mafalda juega a la guerra nuclear.
Iré a San Telmo, hoy te tengo que encontrar.
Es la distancia al ideal una necesidad... Distancia temporal, distancia espacial, distancia emocional ...La operación ideológica, "elevar al rango de imposible para posponerlo o evitar su encuentro". Lo que no sostiene y a la vez nos guarda del encuentro con La Cosa. Pero a la vez está esa pulsión de muerte, ese exceso, que en mi se traduce en deseo de que todo encaje, de la armonía de la estructura que se rebela, que me da la clave del cómo, y sobretodo del por qué.
Qué andarás haciendo
(Y cómo, y dónde, y por qué...)
hecha una madeja en el sillón,
dibujando constelaciones en los huecos
de los cuadros que aún faltan por colgar.
Qué andarás haciendo ahora,
apagando las luces del salón,
probándote quizá un vestido nuevo,
planeando una huida, ver el mar.
Y yo afilando lunas, perdido en el hotel,
encontrando tus caricias en el neceser.
Y yo buscándote en el espejo azul del baño,
en la ropa cansada del armario.
Qué andarás haciendo ahora,
cansada viendo la televisión,
guardando mi paz y mis retratos,
la costumbre de dormir al lado izquierdo.
Qué andarás haciendo ahora,
maldiciendo la luz, el primer sol,
hermosa con los párpados hinchados,
regando las plantas, todos los recuerdos.
Y yo retirando hojas secas de la cama,
soñándome contigo bajo el agua.
Y yo recordando que olvidé tender la ropa,
preguntándome qué andarás haciendo ahora.
Quizá una forma bella de distancia, una sólo placentera, agotadora, en que la copa rebosa tranquila, esa armonía fría y tranquilizadora. Luego aparecen las distancias de guardia, de cambio, que se incendian y se calman sin motivo, otra vez bellas, pero más oscuras, a punto de alcanzar la cosa porque no es esa en sí, sabemos que es otra, los cambios de ritmo nos aseguran su temporalidad pero también su enigma. De fondo está lo que creemos ser, la ciudad desierta que nos identifica, que no queremos definir más allá de un Paredro o Castillo Sangriento en el Polidor. Ese gusto por la palabra exacta, por tu soledad, por las dudas que las Certazas sublimes o bellas no pueden quitarte. Entonces vuelve, una consciencia de no saber, una señal de lluvia o pájaros, un deseo de hablar en subjuntivo, de incertidumbre, de la ciudad y su búsqueda, de saber qué andarás haciendo ahora. Algo (de) Sublime que se adjudica sólo, en contra de lo razonable, en que el exceso es la distancia, la búsqueda aparece como espera e inacción, incapaz de saber si es el centro lo que busca excentrarse, cerrado por derribo o ideal fantasma.
Un hombre espera en el desierto
La arena de los relojes
hizo crecer el desierto.
No digas que aquí hay silencio,
podrás decir que no oyes.
A los campos de Tinduf
no llega ese rumor de espuma
que el viento mecía en la duna
en que te amé una noche azul.
La piel de tu dromedario
me abriga como tus besos
y arropa el llanto del preso
aquel que te recuerda a diario.
Un hombre espera en el desierto
a que se tiña de gris el cielo,
a que me ames en hasanía,
a que devuelvan la melodía
que le robaron al viento.
La arena de los relojes hizo crecer el desierto.
Si nos asalta la noche fria
déjame pasarla en tu haima.
Si la arena se levanta,
mejor, así pasaré a tu lado más días.
Desde los acantilados
de Bojador cantan las olas:
"basta ya de derrotas".
El hombre del desierto esperó demasiado.
Un hombre espera en el desierto
a que se tiña de gris el cielo,
a que me ames en hasanía
a que devuelvan la melodía
que le robaron al viento.
La arena de los relojes hizo crecer el desierto.
La arena de los relojes hizo crecer el desierto.
¿Por qué ha vuelto Ismael?