lunes, 28 de febrero de 2011
Russell como un boomerang
domingo, 19 de diciembre de 2010
Domingo
lunes, 16 de noviembre de 2009
Instrucciones para no pensar (1)
...es que tu no buscas la felicidad
tu buscas un entretenimiento
jueves, 16 de noviembre de 2006
Naranjo en flor
primero hay que saber sufrir
lunes, 22 de mayo de 2006
Certezas y perplejidades de dormitorio
(en felicidad primera)
Perplejidades
Te estoy escuchando
(que en certezas se apoyan…)
(en Felicidad Segunda)
A puerta cerrada
(en Soledad última)
Espera. Cuando salgo del dormitorio me detengo y vuelvo mi perpleja cabeza de Lázaro. Allí estuve yo donde dormí cien años, sin fumar, ni cambiarme de ropa,
Un mínimo de fe para buscar a tientas la camisa más despierta. Una especie de convicción para sentirme apto. En la oscuridad menguante, el dormitorio huele a existencia en bruto, a ropa fría, a zapatos caídos con toda la neura encima. Esto insiste en tener algo que ver conmigo.
Considere usted cómo enternece el error del joven poeta que supone en su cabeza los laureles más genuinos de la época; del mismo modo el hombre que llegó aullando a la comisaría suponía que toda la justicia del mundo se concentraba allí para ocuparse de su caso.
Escucho tus movimientos en la habitación contigua; tu respiración bajo la luz menguante,
Si el misterio nos separa como una lámina traslúcida
Allí la esperanza está fuera de cuestión pues se trata de otra cosa,
…La realidad privada paraliza su regreso al viejo desastre,
¿Qué clase de verdad hay en esa negación?
¿Qué mano de la época pone las opciones individuales en punto muerto?
Desconocido espacio, mi medida. Qué más da ser oscuro, no abordable.
sábado, 25 de marzo de 2006
De lo Bello y lo Sublime (3)
“La inteligencia es sublime; el ingenio, bello; la audacia es grande y sublime; la astucia es pequeña, pero bella”.
Partiendo de una ética material, basada en los fines, encontramos la que será la ética de este siglo, la de la Felicidad, y aquí retomo algo que apunté en un post anterior y que ha seguido emergiendo como las ideas iceberg de las que hablaba Capote. Son los tres tipos de Felicidad de Martin Seligman:
Felicidad Hedonista:
“la vida de placer , de emociones positivas: risas, sonrisas, estar de buen humor”.
Felicidad Comprometida:
“la vida comprometida, ser UNO con las cosas; absorto, inmerso, en el amor, el trabajo, con los hijos, con el ocio, con las amistades”.
Felicidad Significativa:
“la vida significativa, y es la que tiene el mejor componente de inteligencia. Está basada en el significado, y creo que se trata de saber cuáles son los puntos fuertes y utilizarlos para pertenecer y servir para algo que crees que es mayor que tu”.
He visto un paralelismo entre estas felicidades, lo bello y lo sublime, y los temperamentos:
La Felicidad Hedonista es la del temperamento sanguíneo, sensible a lo bello. Absorto en el placer.
la Felicidad Comprometida es la del temperamento colérico, sensible a lo sublime aparente. Entregado a la acción.
La Felicidad Significativa es la del temperamento melancólico, sensible a lo sublime veraz. Buscando un significado.
También cuando evocaba esas felicidades, las recordaba con personas que se corresponden con estos tres tipos de temperamento, quizá yo tampoco pueda asociar la felicidad con el temperamente "neutro". Casualmente habla Kant que la contemplación del día soleado encierra una belleza tranquila, pero el rugir de las olas en la tormenta produce una impresión de fuerza sobrecogedora que roza lo sublime.
miércoles, 1 de marzo de 2006
Serendypia
"Parecíamos buenos sonriendo a los niños
hablando de perros, amor y asesinos
Jugamos a indios contra vaqueros
ahora estás vivo, ahora estás muerto.
Un día de vagos en otra cuidad
si me das un trago te enseño a bailar
Dame la mano y dame ahora un beso
no te hagas el duro que no me lo creo
El día que yo fui feliz
nadie tocaba el violín
ni una maldita florecita
ni arcoiris sobre mí
Andábamos casi a dos metros del suelo
limpios y guapos, caídos del cielo
Compré una historieta de Corto Maltés
tú una chaqueta de soldado inglés
Luego borrachos en un club de Jazz
creo que hablamos un poco de más
Quiero que siempre te quedes conmigo
ahora que tú eres mi único amigo
El día que yo fui feliz
nadie tocaba el violín
ni una maldita florecita
ni arcoiris sobre mí
El día que yo fui feliz
nunca pensé que fuera así
y como nadie me avisó
no me di cuenta y me dormí"
domingo, 5 de febrero de 2006
Hechos de gente
La Felicidad Hedonista, la Comprometida y la Significativa. La ciencia admite tres niveles de concepto difuso, encontrar la fuerza, los límites de la ciudad, encontrar la salida. ¿Salir de la Ciudad? ¿Encontrar el centro?. Ser Uno con lo que se hace. La teoría M resumida en un restaurante chino seis polvos después de la felicidad primera. Los contornos del anillo de Júpiter, tan imposible como simplicar compromiso a sólo una palabra sin hacer. El significado del gato y su caja, la paradoja de un ser vivo y muerto porque todo es relativo, si no fuera porque hubo un ¿Y? en una playa tras una ecuación de onda imaginada en un muro, tan cerca de la felicidad tercera, ni es que estuvo cerca. Todos hechos de gente.
"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."
¿Es la justicia una felicidad significativa? ¿Es Una o La? ¿Es mi critero o es universal? ¿Se puede ser Uno? ¿Será mi Culpa si confio? ¿Será un velo si no Creo?. Me han preguntado por el sentido del Blog, por su objetivo, quizá haya que esperar que él solo se justifique, acaso en sus afueras:
(II)
¿Quién?
¿Quién es el dormido?
Si me callo, ¿respira?
Alguien está presente
que duerme en las afueras.
Las afueras son grandes,
abrigadas, profundas.
Lo sé pero, ¿no hay quién
me sepa decir más?
Están casi a la mano
y anochece el camino
sin decirnos en dónde
querríamos dormir.
Pasa el viento. ¿Le llamo?
Si subiera al salón
familiar del octubre
el templado silencio
se aterraría.
Y quizá me asustara
yo también si él me dice
irreparablemente
quién duerme en las afueras.
(IV)
Como la noche no
quiero que tú desciendas,
no quiero cumplimiento
sino revelación.
Desciende hasta mis ojos,
veloz, como la lluvia.
Como el furioso rayo,
irrumpe restallando
mientras quedan las cosas
bajo la luz, inmóviles.
Que no quiero
la dulce caricia dilatada,
sino ese poderoso
abrazo en que romperme.