“Fui enfermizo y tímido con una vocación para lo mágico y lo
excepcional que me convertían en la víctima natural de mis compañeros de
escuela más realistas que yo. Pasé mi infancia en una bruma de duendes, de
elfos, con un sentido del espacio y del tiempo distinto al de los demás.”
Este es el Julio Cortázar que pudimos ser todos.
“Tuve una infancia en la que no fui feliz y esto me marcó
muchísimo. De ahí mi interés en los niños, en el mundo de los niños. Es una
fijación. Soy un hombre que amo mucho a los niños. No he tenido hijos, pero los
amo profundamente. Creo que soy muy infantil en el sentido en que no acepto la
realidad. A los niños les cuento cosas fantásticas e inmediatamente establezco
una buena relación con ellos, muy buena. Lo que sí no me gustan nada son los
bebés, no me acerco a ellos hasta que no se vuelven seres humanos...”
Esto explica la relación de Horacio y Rocamadeur
“Es extraño porqué las mujeres no leen a Julio Verne. Mi
madre leía mala literatura, no era culta pero su imaginación me abría otras
puertas. Teníamos un juego: "Mirar el cielo y buscar la forma de las nubes
e inventar grandes historias." Esto sucedía en Bánfield. Mis amigos no
tenían esa suerte. No tenían madres que mirasen las nubes. En mi casa había una
biblioteca y una cultura.”
Su madre, La Maga, y las madres que se abren otras puertas, otras nubes.
“Me encerré durante años a leer, no hablaba con nadie,
durante mi juventud fui un misántropo, me metí en el mundo de la cultura y de
la estética y eso duró muchos, muchos años. Leía, sólo leía. Y escribía, sin
publicar, por orgullo, porque sabía que lo mío era bueno.”
Esto que le he leído de diversas maneras en otras ocasiones es admirable, esa conciencia de lo que hacía.
“Fueron mis años de mayor soledad. Fui un erudito, toda mi
información libresca es de esos años, mis experiencias fueron siempre
literarias... Vivía lo que leía, no viví la vida. Leí millares de libros
encerrado en la pensión; estudié, traduje... Descubrí a los demás sólo muy
tarde.”
Descubrir a los demás tarde, qué grande esa verdad que se clava. Aunque tarde, ¿tarde para qué? ¿de qué tiene que dar tiempo?
“Oye, yo ya estoy lo bastante viejo para saber al cabo de
diez minutos de conversación con una persona si es un fracasado, un parásito o
un profesional de la ayuda ajena, y a estas especies las detecto rápidamente,
desde la niña a quién le gustaría acostarse con el escritor famoso simplemente
porque cree que esto la va ayudar o porque le gusta.. Tengo suficientes antenas para comprenderlo y con gente así no pierdo el tiempo
aunque soy lo bastante cortés como para despedirlos por medio de una charla de
cinco minutos y no volver a verlos. En cuanto a los débiles, no puedo
responderte lo mismo porque el débil no tiene la culpa de serlo. Se puede ser
débil por muchos motivos. "
Los débiles no son lo mismo…
“El fascismo es pesimista y por eso no tiene ningún amor por
el hombre, ningún respeto. El socialismo -tal y como yo lo veo- está basado en
el amor.”
"- ¿Y el amor es optimista?"
"- ¡Claro! Tiene que ser optimista. ¿Cómo te enamoras tú si no eres optimista?
Tú no te puedes enamorar de modo pesimista, Elena, hay una contradicción en las
cosas, yo no me puedo enamorar de una mujer en un plano pesimista..."
No hay sino que mirar al caso de Nacho Vegas con Rosenvinge.
“Si tú has leído El Libro de Manuel te
acordarás que el dilema de Andrés -quien me refleja mucho- es el de un hombre
que al final toma un compromiso, entra en un camino, pero en última instancia
no está dispuesto a renunciar a cierto tipo de actividades estéticas como puede
serlo la pintura cinética. Se las lleva consigo a su nuevo campo de vida. Y eso
creo que soy yo. Para mí, los cronopios (personajes de mi propia obra) son tan
revolucionarios como la descripción de una zafra.”
Que la revolución no nos quite el criterio, que el criterio
no nos mate la risa.
“Yo creo que fui un animalito metafísico desde los seis o
siete años. Recuerdo muy bien que mi madre y mis tías (mi padre nos dejó muy
pequeños a mi hermana y a mí), en fin, la gente que me veía crecer se
inquietaba por mi distracción o ensoñación. Yo estaba perpetuamente en las
nubes. La realidad que me rodeaba no tenía mucho interés para mí. Yo veía los
huecos, digamos, el espacio que hay entre dos sillas y no las dos sillas, si
puedo usar esa imagen. Y por eso, desde muy niño me atrajo la literatura
fantástica.”
Y como sabemos, la metafísica no existe más allá de las nubes…
Dicen que Javier Marías es uno de los grandes, un gigante de laliteratura española, 5 millones de libros vendidos y traducción a 40 lenguas, argumentos inapelables. Dicen que cada vez escribe más como Cervantes, esto último muy cierto, se sobre-explica, allí donde el boom latinoamericano deja abierto el camino al azar y la interpretación Javier pone una lupa en la situación y la escudriña, la machaca, la recoge y junta de nuevo para volver a analizarla, juzgarla y la mayoría de las veces condenarla moralmente y dejarla vivir, porque este mundo, ay, es injusto (sic). Así que he terminado Los enamoramientos con una extraña curiosidad no resuelta, tanto revolver, tanto juzgar, tanto alterar el orden normal de los acontecimientos (lo que vulgarmente es un flash-back), tanto motivo reteque-explicado se queda sin resolver, se queda en efectismo vacío, y lo peor es que a la mitad vas sospechando que lo importante no te lo va a decir, vas a llegar al final ajusticiado y sin condena. Aún así este libro es como una canción de Sabina de estos tiempos, mejor que sus contemporáneos, lejos de sus mejores tiempos.
PD: No deja de ser curioso que el libro que se nombra tantas veces como los personajes hablan del crimen, la novela de Balzac, El coronal Chabert, el libro que sirve de guía del camino de la protagonista, es el mismo que acaba de editar Marías en su editorial Reino de Redonda, es la promoción en estos tiempos.
Dígame una cosa. Dígame si el marxismo prohíbe comer vidrio. Quiero saber.
Fue a mediados de 1970, en el oriente de Cuba. El hombre estaba ahí, plantado en la puerta, esperando. Me disculpé, le dije que poco entendía yo de marxismo, algo nomás, alguito, y que mejor consultaba a un especialista en La Habana.
- Ya me llevaron a La Habana- me dijo- Allá me vieron los médicos. Y me vio el comandante. Fidel me preguntó: Oye, ¿y lo tuyo no será ignorancia?
Por comer vidrio, le habían quitado el carnet de la Juventud Comunista.
- Aquí, en Baracoa, me hicieron el proceso.
Trígimo Suárez era miliciano ejemplar, machetero de avanzada y obrero de vanguardia, de esos que trabajan veinte horas y cobran ocho, siempre el primero en acudir a voltear caña o tirar tiros, pero tenía pasión por el vidrio:
-No es vicio -me explicó- Es necesidad.
Cuando Trígimo era movilizado por cosecha o guerra, la madre le llenaba la mochila de comida: le ponía algunas botellas vacías, para el almuerzo y la cena y para los postres, tubos de luz en desuso. También le ponía unas cuantas lámparas quemadas, para las meriendas.
Trígimo me llevó a la casa, en el reparto Camilo Cienfuegos, de Baracoa. Mientras charlábamos, yo bebía café y él comía lámparas. Después de acabar con el vidrio, chupaba goloso, los filamentos.
- El vidrio me llama. Yo amo el vidrio como amo a la revolución.
Trígimo afirmaba que no había ninguna sombra en su pasado. Él nunca había comido vidrio ajeno, salvo una vez, una sola vez, cuando estando muy loco de hambre le había devorado los anteojos a un compañero de trabajo.
" Fue una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados.
(...)
A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.
(...)
Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo. "
Leo en el Blog de Jenesaispop que Leonard Cohen se desmayó a la cuarta canción del concierto de anoche en Valencia. Dicen que fue una indigestión, otros que fueron los casi 75 años. Llevo tiempo queriendo poner esta versión de Famous blue raincoat, y al leerlo he pensado en un tema recurrente que alguna vez ha salido por aqui y es el principio de La vida exagerada de Martín Romaña. Cohen se retiró hace años a un monasterio budista (en California) y se rebautizó, (ceremonia budista-civil) como Jikan Dharma (hombre silencioso). Estuvo en silencio tres años (yo creo que sentado en un sillón Voltaire).
Mi nombre es Leonard Cohen y ésta es la historia de mi crisis positiva. Y la historia también del impermeable azul. Y la historia además de cómo un día necesité de un monasterio rojo para continuar la historia del impermeable azul. Todo, en un sillón Voltaire. Una silla a la melancolía.
Los autores de la canción son profesores de Universidad de Zaragoza. Jose Luis Rodríguez García. ((Panfleto contra la monarquía: sobre la inutilidad de los reyes (2006). La Esfera de los Libros)). Y Gabriel Sopena Genzor, que produjo su primer disco, y estudia marcos ideológicos y religiosos celtíberos, nada más surrealista.
Así en este camino inverso recorrido desde un CD que me envió Morfeo a una dirección ahora inventada, (tengo la intuición Fernando de habernos encontrado en la blogosfera, siendo ambos otros), llegué de Ismael a Quique, desde aquel programa de Canal Plus en que Quique parecía un ser luminoso y esperanzador al lado del político y nada surrealista Ismael, desde Quique reapareció Fito Páez, y con él otra vez Sabina, pero no era Sabina el de antes, sino Vila-Matas en un París reinventado por la ironía, en que uno podía encontrar a Samuel Beckett en el Jardín de Luxembourg, y yo me lo creo, me creo el encuentro de Borges con Borges, me creo que cada vez que Beckett pasaba una página podía temblar el Jardín entero, más, podía bifurcarse en senderos, en decisiones que uno debe tomar solo, siendo "la desesperación tan grande que ni palabras(...)" Y luego era el estilo decir si nevaba, aunque fuera nieve de mentira. Una mariposa de cartón a una dirección que eran todas las direcciones, un cultivador de Orquídeas que espera sus cajas mientras atropellan a una chica que se puso a llamar a Juan y no era Nicole, y vino Marrast como perro de aguas a tallarse en hule o madera, a desesperarse en vías paralelas, a largarse adoptando a mi paredro para siempre por un tiempo, y ojalá nada más, solo que todos los días se muere al lado de un caracol en el Jardín Botánico y de Luxembourg, en cada ciudad que puede ser otra porque todos estamos contaminados por la literatura.
Y aunque tú no lo sepas hoy la he visto, cuando escribí sobre este lenguaje común la película era sólo una referencia. Un estudiante, chaqueta: pana marrón, poster: Ché, pelo: largo, camisa: cuadros (leñador no Mondrian), entra en un aula de la España en que aún tiene que Llover a Cántaros. No sé por qué me ha podido más la canción que las imágenes (pero cualquiera menos amable con lenguajes comunes puede saberlo). Y eso que él cierra su balcón mientras afuera llueve con un piano en cada esquina. La he buscado, sí la canción, A Cántaros (1969) de Pablo Guerrero
..."Dame la mano y vamos a sentarnos
bajo cualquier estatua
que es tiempo de vivir y de soñar
y de creer que tiene que llover a cántaros.
Estamos amasados con libertad, muchacha,
pero ¿quién nos ata? Ten tu barro dispuesto,
elegido tu sitio preparada tu marcha."...
No la pongo entera porque estoy intentando asimilar lo de las bioenzimas del final. Ya hablaban de que se acabaría la siesta y vendría una lluvia a limpiar las casas, ¿será esta vez la época de lluvia?. La lluvia anunciaba revolución de paz y de cultivos ecológicos, del fantasma que recorre Europa se habla como de pasada, pero decían que había señales, el caso es que no para de haberlas a pesar de Borges y de que haber no puede ir con lluvia. Pero esta canción como el modelo del tercer hombre, viene de otra, de Dilan, (1963, no podía ser de otra forma), 'A hard rain's a-gonna fall':
...."I met a young child beside a dead pony I met a white man who walked a black dog I met a young woman whose body was burning I met a young girl, she gave me a rainbow I met one man who was wounded in love I met another man who was wounded with hatred And it's a hard, it's a hard, it's a hard it's a hard,It's a hard rain's a-gonna fall."...
Es un alegato a favor de la religión de los que no creen en política, un canto ecologista - pacifista, que como credo se quedo un poco sin soluciones. El más sencillo camino de quedarse fuera, de elegir al anarquista (léase ecologista) en lugar del comprometido (leáse político). El antiguo juego del divisor de partidarios de cuentos vs partidarios de las novelas y darle a eso categoría de elección permanente. Evitar la necesidad del salto, quedarse en un lado, habitar un hemisferio, ser una tribu, formar un grupo, plantar un árbol, tener un hijo, escribir un. El cuento como mapa exacto, como posibilidad de posibilidades, la novela como territorio abierto, como posibilidad de estar equivocado, como la necesidad (tan presente alguna noche) de que un vaso se pueda morder y no sea eso que se rompa. También sin soluciones la película es la parte más débil de la cadena del lenguaje común, solo a ratos parece que no va a romperse, se pasa las dos horas recayendo, sin poder aprender, como la tía de Julio...
Desde Julio también salieron otros lenguajes comunes, Néstor Sánchez... en una entrevista de 2001, dos años antes de que le alcanzara la épica insoslayable:
"Es que a mí me interesó siempre la novela que se vincula con la poesía. Lo demás no me interesa; digo, la novela como historia no me interesa. Hoy por hoy, sólo se escribe y se lee ese tipo de literatura. Será por eso también que no soy muy leído."
"Es que nunca en mis libros inventé una historia. Todo ha sido en base a mi vida presente o pasada y esto ahora ya no puede ser. Me quedé sin épica. De todos modos pedí prestado algunas novelas célebres y las leo con la remota esperanza de que me motiven. Pero esas lecturas no hacen más que recordarme desde qué punto de vista escribí mis libros, es decir “en contra” de la novela tradicional, procurando que la prosa fuera nada más que una excusa para llegar a la poesía."
“¿Entonces toda memoria, toda memoria personal y por lo tanto apesadumbrada por el sin ton ni son sobreentiende, fundamentalmente, el olvido, la desmemoria?...esa devastadora desmemoria destiempada y desarticulable…” (Cómico de la lengua, 1973)
Tendiendo un puente entre prosa y poesía, una prosa vagabunda, separada por una pared entre dos balcones. Pero cambió de camino y acabó pensando que la actitud política era infantil, adolescente, se cansó de escribir y se vació, "un Horacio sin relato".
A. Benítez Rojo, dejó el Tute de Reyes y lo aplastó contra el suelo por el que no pisaría Robledo, y su Escudo de Hojas secas para enseñar a exiliarse en Massachusetts, viendo el otro lado desde aquel, imaginaba un Caribe sin centro, desde otros lados, pero también que la historia tenía que volver a ser una trama y no un concepto, dicen que él tampoco se lo creía del todo.
Roberto Bolaño, el más claro seguidor, el más esquivo escritor, el escritor político, cómo fuimos asustados ante cinco horas de teatro 2666, quizá que yo espera más y salí menos, quizá él esperaba mucho menos y, pero aún recuerdo a Benno von Archimboldi, nadie sabe quién es aún, pero sí que vimos como piedras de hule los nombres de todas las asesinadas en Ciudad Juárez. Nos llovieron piedras, salimos a sacrificar afuera el paraguas que no teníamos, y sin embargo nos incomunicamos tanto. Dicen que quedó inconclusa porque es asi como debe de, dicen que murió a la izquierda de un roble.
Juan Villoro, que escribe un cuento en el que un avión va dando vueltas porque no hay pista de aterrizaje, no sé si le sobrevuela la necesidad como anoche, o es sólo una suspensión, una espera, un patrón, dijo: "Cortázar fue un autor al que yo leí como libro de autoayuda, con una idolatría absoluta, sin distanciarme de él, queriendo enamorarme de La Maga, irme a vivir a París, fumar tabaco oscuro, oír discos de jazz... Yo quería ser un personaje de Cortázar. Nunca pensé que estaba distanciándome de su escritura. "
Rodrigo Fresán... dice que su deuda con la literatura se la debe a Cheever, Kurt Vonnegut, Dickens, Proust. Dice que eso es después del fin de la inocencia de centrarse en el escritor, asi se ha excentrado. Se reconoce en los Beatles, "primero violines y después, "guitarras" y así sigo". Y en la escritura del de la lluvia salvaje: "Mi estilo tiene mucho que ver con Bob Dylan también: frases largas, oraciones en serpentina con altibajos y curvas, como un electrocardiograma." Sale corriendo cuando le hablan de Julio, no está ni en los "reconocidos" por la velocidad de las cosas.
A Agustín Fernández Mallo reconozco que lo leí una sola vez y luego lo he visto como quien ve algo que tiene que hacer pero le tira para atrás por una de esas intuiciones que no se explican. Lo que leí se parece mucho a una cita que destaca el mismo en su web, como si él hubiera querido ver, y ver, y ver también como los que quisimos tanto a Borges...
"Harold acaba su última caja de cereales, deja conectada su primitiva videoconsola y decide recorrer Norteamérica durante un lustro. Un tipo que maneja las grúas del puerto de Nueva York diseña una casa para suicidas. En Basora, un marine se enamora de una irakí en el instante en que la encañona.Un tal Julio da forma a una Rayuela alternativa. Sandra vuela de Londres a Palma de Mallorca al tiempo que se resuelve el misterio del incendio de la Torre Windsor. El capitán Willard sigue esperando en Saigón aquella misión: nunca imaginó lo especial que sería. Hay gente que utiliza los oleoductos vacíos subterráneos de la antigua Unión Soviética para cruzar las fronteras. Un cocinero proyecta cocinar el horizonte."
Esto lo escribo en mi Vaio blanco, mientras en Sony Tv termina la película tocando el timbre de la puerta que separa un balcón de otro, ya sabemos que para eso hay tablones (lástima el director no), desde una televisión blanca de la misma marca, con letras blancas sobre fondo negro y una musiquita que no alcanzo a, también suena el timbre aqui al lado, hay elecciones que uno hace aunque no lo sepa.
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, mi es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
"Ahora termina la tarde, el sol va a ocultarse. Sólo en Cuba se ve así. Es una tarjeta postal de mal gusto. El mar está tranquilo y el sol es importante. Se hace angustiosamente necesaria esta plenitud del sol. No hay que apegarse a las cosas. El escoch debe tomarse con agua porque con soda llena más, bloquea el estómago. Es una buena bebida escocesa que hace olvidar la insoportable y constante disyuntiva. No hay que elegir con el whisky (ni con el ron ni el coñac), porque abre un solo camino al que puede el hombre abandonarse"
La situación de Lisandro Otero
Novela elegida para el premio Casa de Las Americas en 1963.
"Ahora siento la necesidad de cancelar algo,
de ejecutar una acción irracional, una insensatez:
vierto el contenido de mi vaso sobre la arena;
el escoch corre un instante, antes de ser absorbido;
el hilo, antes transparente,
oscurece el polvo fino con el que se mezcla.
Esta insoportable lucidez."
Jurado: Alejo Carpentier, Edmundo Desnoes,
Julio Cortázar, Julio Le Riverend, Ruben Azócar.
"Me siento bien. Los tragos me han dado un sopor tranquilo
Ayer leímos a Pombo en El País, es más ingenioso cuando habla de cualquier cosilla que cuando novela, ¿alguien se acuerda cuando dijo que los registradores de la propiedad eran solemnes y con frecuencia bobos?, quien quiera recordar esto tan divertido lo tiene resumidito pulsando aqui. Eso de que es un gran orador no es nuevo, el mismo dice que dicta sus libros, que le viene de las mujeres de su familia, que eran poéticas y poliédricas, nada ahuecadas como los notarios o los registradores de la propiedad.
Tiene un blog, éste; De Obama habla. Subirán espectacularmente las visitas, porque es difícil que no le entre curiosidad a alguno de los 3 millones de lectores del EPS, sobre la historia del perro de aguas de Obama. Pombo defiende que es de Santander el perro, y no portugués. Mira por donde saca Álvaro el nacionalismo que lleva dentro como "paisaje constante". Por lo pronto mejor la leen en su blog, yo tampoco resumo bien (ya se ha notado por aqui), asi que esa entrada ha tenido "éxito" como él dice porque no era un artículo, porque tenía el tamaño justo. Me lo apunto.
También colecciona recortes y hace fichas, y ha dejado a Rosa Díez, cosa que yo creo que va unida, uno guarda tres o cuatro recortes de Rosa y se da cuenta que todos los recortes el recorte, ya no da para más. A lo que se dedica ahora Pombo es a la RAE, que será la misma sin la R que le borró Oliveira en al capítulo 41 de mi vida y de todas las novelas, la antinovela. Era la reivindicación del perro o la de Rosa, ha elegido la RAE. Yo de mayor quiero ser Pombo pero sin caer en el rezo.
Sí, la entrada, de tamaño justo, debió acabar ahi. Sin embargo, lo del perro de aguas me ha recordado a una de esas fichas que uno hace y guarda por ahi, sobre 62. Sobre Austin, que "se sumaba inocentemente, como perro de aguas, para amueblar el vacío". Austin que llenaba el vacío entre Nicole y Marrast, como piedra de hule, como perro de aguas de cualquier nacionalidad.
La escena más parodiada de American Beauty es cómo no la de los pétalos cayendo del cuerpo de Mena Suvari (sí, he tenido que buscar su nombre, cómo recordarlo, y la escena, cómo olvidarla),
Según he leído la rosa que aparece en el cartel de la película es una canción de Sinatra, American Beauty rose, y lo es porque Sinatra admiraba este tipo de belleza, la belleza cuidada artificialmente, y no era su manera, es la manera americana, la belleza es inmaculada, la de la rosa manipulada para no tener espinas. La canción viene de este tipo de rosa, muy común en Norteamérica, de apariencia perfecta, sin espinas ni olor. Es una canción muy conmovedora, no sabe si quedarse con Daisy, Iris, Blossom, Camelia, Magnolia, Maggie, Susan, ... todas tienen algo: cariñosas, altas, guapas, trágicas, ...nombres de mujeres y de flores, Frank se conmueve mucho cuando están en flor y le cuesta elegir, al final elige una rosa, americana y perfecta:
How can I choose one, I love 'em all
Still I finally chose an American beauty rose.
"El crecimiento de un gran negocio es simplemente la supervivencia del más apto... La rosa American Beauty sólo puede alcanzar el máximo de su hermosura y el perfume que nos encantan, si sacrificamos otros capullos que crecen a su alrededor. Esto no es una tendencia malsana del mundo de los negocios. Es, meramente, el resultado de una combinación de una ley de la naturaleza con una ley de Dios."
Es una frase de Rockefeller y se utilizó como metáfora en la película de lo que viene a ser la Ley de mercado cuando se hace ley de la jungla y se suaviza diciendo que es lo que pasa en la naturaleza, y eso pasa, como ya sabemos, porque dios quiere. Ley de Dios por tanto.
Fui con dos amigos al cine a ver American Beauty. Hace en mi cabeza mil años de eso. Salimos callados, todos lloramos mucho, cada uno por algo distinto, seguro. Y que el silencio unió en causa mágica única, aquella noche hasta universal. Pensamos que la bolsa en el aire era sin duda "la belleza", y volvimos caminando fijándonos en todo, sin encontrar belleza tan pura y universal. Cuánta pretensión, o cuánta necesidad.
Hace unos días, en la serie de la Sexta a mediodía, Padre de familia, hay una escena, se ve a dios gritándo desde el cielo: "pero gilipollas, ¡que es una bolsa!, una puta bolsa de plástico arrastrada por el viento, imbécil, qué belleza, pero si tu sistema digestivo es cien veces más complejo". Ahi estaba dios reivindicando su ley. A mi me hizo mucha gracia. Me reí de todos los que salimos llorados del cine por esa bolsa.
Y sin embargo, otra vez, al verlo, al verlo otra vez, esa frase, esa de la vida que hay en las cosas, me recuerda a algo que pasó hoy mismo, que casi acaba de pasar... Iba sabiendo que algo se me olvidaba, iba por la calle sin saber a dónde, no me acordaba del Inédito de Cortázar hasta que lo vi en una estantería, eso era, la felicidad estaba ahi esperándome en una bolsa, dentro de una. La abrí mientras regresaba, (no, no se voló la bolsa y viví un American Beauty), sino que abrí esos Papeles de veras inesperados, como se abre Rayuela, como la abrimos los que no creemos en dios, como la biblia, página 171, Un capítulo suprimido de Rayuela, el capítulo 126, es una escena de Talita y Traveler, ella duerme mientras él coloca una tela de araña entre ambos, con hilos que la recorren y van a la lámpara y tejen y destejen el sueño en el que ella sueña una tela de araña, (quizá sea un recuerdo modificado, en el que se llenan los huecos, porque no es en esta página donde puede leerse el capítulo, es sólo la explicación de Julio de por qué lo suprimía). Lo suprimía porque entendía que era reiterativo con el final, el de Oliveira en el manicomio, con los piolines, las palanganas y los rulemanes, a pesar de ser el anverso de la situación, decidió eliminar el de la tela de araña con cierta culpa, la culpa de quitar la base angular del libro, porque fue lo primero que escribió, y luego fue hacia atrás en la historia, buscando el porqué de la ceremonia, escribiendo el capítulo 41, (tiene algo de mágico ese capítulo, los clavos que Oliveira intenta enderezar en la ventana, mientras colocan un tablón para pasar de una ventana a otra). A esta altura yo miraba ya un escaparate clásico por aqui, de bolsos CH, y había dejado el libro por puro pudor de estar viendo la bolsa en silencio y rodeada de tanta gente, a esa altura de la calle ya andaba yo llorando y mirando bolsos. Ese capítulo suprimido lo conocí remontándose esta historia en mi cabeza a cien años atrás, quizá dos años hace que me leí ese capítulo, quizá tres, extrañas circunstancias de lectura, tanta belleza, tanta, a veces es insoportable.
- No, no me gusta la música africana, es demasiado...
- Primitiva.
- Nooo, claro que no.
- Rítmica
- No, simplemete no es mi ritmo. Me encantan las danzas brasileñas.
...¿Por qué te gusta las danzas brasileñas?
- Brasil es un País lleno de energía.
- Los putos brasileños son unos fanáticos descerebrados obsesionados con el fútbol y las carreras de coches. Podríamos ir juntos a Brasil Katia, atravesar las favelas en un microbus blindado y ver a asesinos de 8 años, y a putitas que mueren de sida a los 13. Luego nos tumbaríamos en la playa con traficantes de drogas y proxenetas.
- Has debido de sufrir mucho.
- Katia, ¿sábes lo que dijo Nietzsche de Shakespeare?. "Cuánto debió de sufrir para estar tan desesperado para hacer de bufón".
...Este post iba sobre Brasil, iba sobre la crudeza, me gustaba la idea de un Houellebecq atacando tópicos con otros, lo escribí junto a los demás al ver la pelicula, pero esta última frase se va llenando de sentido. He leído que los bufones en Shakespeare, los fools (se llamaban locos en el original), son secundarios que han hecho de su locura un oficio. Aqui un extracto del rey Lear, yo creo que Saturno podría haber dicho estas palabras:
..."no me hagáis tan necio que lo soporte yo mansamente:
¡Imbuidme de una noble cólera,
y no permitáis que armas de mujeres, gotas de agua,
mancillen mis mejillas viriles!(...).
Pensáis que voy a llorar:
No; no lloraré aunque de sobra tengo motivo para ello;
"Me masturbé pensando en mi madre. Un puto gato estuvo mirándome todo el tiempo"
Es lo que cuenta el alterego de Houellebecq al espectro del psiquiatra, a continuación dice que mató al gato con una piedra.
Ese gato es el experimento mental de Schrödinger, donde el gato está vivo y muerto; Hawking decía que cuando oía hablar de la paradoja del gato, le daban ganas de coger su revólver.
Un gato criado en una clínica de Rhode Island, que predice la muerte. En House sale ese gato, que es gata. Quizás no sea un gato, quizá sean todos los gatos.
Todos los gatos son los gatos de Ulthar de Lovecraft, "Se dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato".
"- Nunca pensé que mamá moriría aqui en Alemania.
- ¿por qué no se quedó esa vieja golfa en Puna?. Parece que se convirtió al Islam por no se qué gilipollez mística sufí.
- Ahora vive en una casa con hippies auténticos, cuesta creer que aún existan, están proliferando por culpa del maldito paro"
Houellebecq fue denunciado en 2002 por varias agrupaciones islámicas y de derechos humanos por "injuria racial" e "incitación al odio religioso", por sus comentarios sobre el Corán y el Islam, del que tiene una opinión parecida al profesor de la película. En el juicio en París, se defendió la libertad de expresión, asi que fue absuelto de todos los cargos, Inocente.
La madre de Houellebecq, Ceccaldi, tiene 84 años, a pesar de que su hijo la mata varias veces en sus libros y entrevistas, vive en la Isla de Reunión, en una cabaña, con una pensión de anestesista. El inocente es el librito que le dedica la madre anestesista a su hijo, su "pequeño gilipollas". La versión de ella es que se pelearon por la defensa de la invasión de la Guerra del Golfo, en 1991, el "inocente" defendía la invasión ferozmente:
—¿Con qué autoridad hablás de esa manera? –se inquietó su madre. —Porque soy el más inteligente –respondió él .
Casi dos años después, a fines de 1992, recibió una carta en la que Houellebecq le pedía que lo mantuviera durante tres años. “Toda respuesta no acompañada de un cheque irá directamente a la basura”.
“Sabía que no volvería a ver a mi madre y me estremecía de alegría (…) Sentía que estaba viviendo un gran momento, luminoso, liberador, apacible”.
Según ella, el abismo que los separa obedece a una diferencia de caracteres derivada de un antagonismo de origen astral entre ambos. “Houellebecq tiene Saturno en el medio del cielo”, dice mientras dibuja la carta astral de su hijo. “Eso explica todo.”
Mi teoría es que Saturno, ha querido resucitar a su madre. Después del libro, su editor explica que el Sr. Houellebecq simplemente “no desea hablar sobre ese tema”.
una anestecista da de comer a los gatos, Es Helénè, Frau Marta, la madre, la Maga. Hay que creer en ciertos seres .
"Como científico debo volver a lo elemental,(...) esa fuerza que aglutina el mundo (...) la verdad es como una partícula elemental, no puede dividirse en fracciones"
Así empieza la película, Las partículas elementales, basada en el libro de Michel Houellebecq. Hace tiempo que quiero escribir sobre este tipo, me parecía sin embargo que no iba a aportar nada más a todo, todísimo lo que se ha dicho, entre destroyer, gurú, pedante, o vacío no cabe mucho más. Yo creo que sin duda es interesante en algunos momentos, en otros hay que pasar las páginas sufriendo de aburrimiento, pero es hoy, que he visto la película que es bastante fiel al libro, creo que lo mejora (que me perdonen los que siguen al gurú metafilósofo), que he pensado en reproducir algunas de las frases que pueden escucharse en ella, y cobran fuerza con las imágenes, animo a ver la película (la verdad de Houellebecq está ahi dentro)...
"...la clave del conocimiento racional, nada ha sido tan importante en la historia de la humanidad como la necesidad de conocimiento racional, la civilización Occidental lo ha sacrificado todo por satisfacer esa necesidad, la felicidad, la esperanza, la religión, y finalmente la vida"
"usted es la única persona en el mundo que no me ha aburrido"
Después de semejante discurso, recordándole al físico que él era algo asi como Niel Bohr o Werner Heisenberg, se ve a un ser, el mismo físico brillante, terriblemente concentrado en dar alpiste a un pájaro tristísimo, que se muere casi en ese momento.
"- Eres un verdadero racista, se nota. Rebosas arrogancia, eso está bien.(...) Eres un reaccionario, todos los grandes escritores lo fueron, Goethe, Tomas Mann, Dostoiewski, ¿pero también hay que follar no? Orgías sexuales, mmm, es importante. ¿Qué hacemos con esto?
- Había pensado que podías publicarlo.
- Jajaja. Amigo mío, ¿en qué estás pensando? El tercer Reich se acabó."
Mañana más sobre el inocente de Michel Houellebecq.
Iba en el coche, quizá fue esta semana, y escuché a alguien explicar que cuando un quart unido a otro, o "enredado" se separa, aunque estén a gran distancia, si se cambia el spin a uno, el otro lo cambia instantáneamente. Es el enredo cuántico a lo que Einstein llamó "distancia espeluznante". Esto lo decía Carmen París, hablando de cómo se le ocurrió el bolero de su disco Incubando, leyendo La ciencia antigua y el misterio de la Luna, que sostiene la hipótesis "inverosímil" de la Luna es un satélite artificial.
Hay algo que nos inquieta,
nos rodea
¡qué distancia espeluznante!
De tu puerta hasta la mia,
Si la mides, Un océano contempla…
Emociones largamente maniatadas,
se pasean desvestidas
y por eso nuestras almas en su danza,
vida mía, no se pueden desligar.
"Jamás se me ocurriría imaginar que podrías consolarte
algún día de Juan con algún otro,
aunque naturalmente lo harás porque todos acabamos haciéndolo,
pero será otra cosa, quiero decir que no lo harás deliberadamente,
como quien cierra una puerta" (62)
Iba en el coche, quizá no esta semana, y escuché en la radio a alguien explicar que escribía de los sentimientos, que era lo único que le interesaba. Hablaba de un hombre enamorado del amor, un amor que no es un “intercambio inmediato de bienestares”, sino algo como una obsesión noble, algo demasiado hermoso para según qué bares. Una defensa fiera de no dejarse derrumbar por las circunstancias, es decir, el amor como voluntad, no como víctima de una circunstancia concreta. Era Ray Loriga. El programa de radio era el mismo, también la hora, yo iba al mismo sitio, y lo que pasó después modificó lo escuchado antes, si es que tiene sentido hablar de antes y después.
“Todos los conceptos esenciales que manejamos como sociedad son estrictamente literarios. Seríamos monos sin saber qué nos pasa sin las palabras.”
Y resulta que esa distancia es fruto de un error, una gran equivocación de traducción, es lo que se llama un fatal bug. Como si no hubiésemos entendido nada al entrar en el restaurante Polydor y escuchar que piden un castillo sangriento, como si la interpretación fuera fruto del azar, esa distancia espeluznante es lo que Einstein en realidad (hay que llamarlo de alguna manera Hélène) llamó una "espeluznante acción a distancia".
Y hay quien dice que esa "espeluznante acción a distancia" podría ser la clave para la "propulsión de espacio profundo", la idea es aplicar un sistema de impulso iónico como forma de propulsión de un cohete utilizando una corriente de partículas cargadas, o iones, como chorro de salida. El impulso iónico proporciona una relación menor de empuje-peso que los cohetes químicos, pero a causa de su muchísimo más lento consumo de combustible, pueden acelerar gradualmente una nave hasta velocidades que ningún cohete químico puede alcanzar. Espacio profundo, a distancia infinita de la ecuación de onda del puñal y la memoria.
En ese fruto del azar e intercambio de quarts y spines, fruto de un error fatal, la distancia fue una acción espeluznante y rapidísima por lo rápida que es la vida, e ingresé en un estado blue, blue, blue, del que ni Martín Romaña sabría decir si es materia o espíritu lo que se transforma para recordarte cómo vas perdiendo el tiempo en defender lo que no te importa nada, mientras las batallas se van librando ya sin ti, con el tiempo vencido, el tiempo infinito del que ya no va a buscar nada. Un gran error, un simulacro.
“Todo el mundo creo que tiene una novela que escribir pero no encuentra el hueco para hacerlo. Si es que todos creemos que somos fascinantes y necesitamos un hueco para contarlo”
"En un tiempo Morelli había pensado un libro que se quedó en notas sueltas. La que mejor lo resumía es ésta: "Psicología, palabra con aire de vieja. Un sueco trabaja en una teoría química del pensamiento. Química, electromagnetismo, flujos secretos de la materia viva, todo vuelve a evocar extrañamente la noción del mana; así, al margen de las conductas sociales, podría sospecharse una interacción de otra naturaleza, un billar que algunos individuos suscitan o padecen, un drama sin Edipos, sin Rastignacs, sin Fedras, drama impersonal en la medida en que la conciencia y las pasiones de los personajes no se ven comprometidas más que a posteriori. Como si los niveles subliminales fueran los que atan y desatan el ovillo
del grupo comprometido en el drama. O para darle el gusto al sueco: como si ciertos individuos incidieran sin proponérselo en la química profunda de los demás y viceversa, de modo que se operaran las más curiosas e inquietantes reacciones en cadena, fisiones y transmutaciones."
Capítulo 62 de Rayuela.
“Todo lo que no sea amor, no es nada.
El resto de temas me interesan muy poco.
Y si mi interesan es con el sonido del amor.
Con esa música, ya sea con la del amor,
el desamor, el intento, la búsqueda, el fracaso...
Para mí es la música que suena
alrededor de todo lo demás.
El amor es como meter la luz en la habitación:
una vez que se enciende, puedo ver el resto de las cosas.”
"Todo sería como una inquietud, un desasosiego, un desarraigo continuo, un territorio donde la causalidad psicológica cedería desconcertada, y esos fantoches se destrozarían o se amarían o se reconocerían sin sospechar demasiado que la vida trata de cambiar la clave en y a través y por ellos, que una tentativa apenas concebible nace en el hombre como en otro tiempo fueron naciendo la clave-razón, la clave-sentimiento, la clave-pragmatismo. Que a cada sucesiva derrota hay un acercamiento a la mutación final, y que el hombre no es sino que busca ser, proyecta ser, manoteando entre palabras y conducta y alegría salpicada de sangre y otras retóricas como esta." “lo que me divertía de esta historia es que es un tipo que va a la desgracia como quien va a la feria, con enorme entusiasmo. Me gusta pensar en Sebastián como alguien que se hunde en un río con una piedra y no quiere soltarla. Y no tiene por qué hacerlo. Tampoco creo que haya nada de masoquismo. Hay algo de aprecio por lo que es tuyo. La dignidad de este personaje es que no deja que le roben lo que es suyo.”
Sin embargo, el fenómeno de la espeluznante acción a distancia" sólo podría darse a una velocidad superior a 10.000 veces la de la luz. Esa increíble velocidad considerada como mínima para que pueda darse semejante fenómeno hace pensar que su existencia en la naturaleza es "inverosímil".
“Creo que la química secunda al amor pero no lo impone. Creo en el amor que construye enamoradas y dioses que viene a ser casi lo mismo.”
Cortázar murió diciendo que le faltaba por escribir la novela en que hablaría de todas las mujeres que habían pasado por su vida.
Sebastián "Se sabe muerto ahora, pero no muerto para siempre".
Desde que no nos vemos no sé ni donde vivo. Cuando llegamos a nuestro domicilio y pulsamos el botón del portero automático, solemos presentarnos con una afirmación consoladora: "Soy yo".En aquel tiempo yo tenía veinte años y estaba loco, salí de aquella casa llorando como un niño. Pero en cuanto el intrépido viajero pone los pies en el agua, comprende que los grandes viajes de ahora sólo se realizan en patera, con una tragedia apuntando en la nuca, y con muchas posibilidades de que no sobreviva ninguno de los valerosos navegantes para contar la peripecia. Había perdido un país, pero había ganado un sueño. Y si tenía ese sueño lo demás no importaba.
Ahora que no me abrazas todo parece poco, hablo con las estrellas, quizá me volví loco. Sin jefe conocido, sin tareas previstas, sin horarios que cumplir ante las responsabilidades del orbe, liberado de los grandes designios y de los dogmas providenciales, al ciudadano no le queda más programa que la vida ociosa, esa jubilación sentimental aconsejada, en paralelo, por la comodidad del presente y por las manchas crueles de las viejas banderas. ¿Qué puede hacer uno con ilusiones de doble filo en medio de la tranquilidad de un balneario?Ni trabajar, ni rezar, ni estudiar en la madrugada.
Desde que no me llamas la tristeza me espera. Se asoma a las ventanas, se esconde en las aceras, en el sudor global de los turistas, el agobio del tráfico y de las salas de espera, las visitas masificadas a los viejos recintos de la soledad, los codazos de la multitud, alimentan las cursilerías de algunas almas cándidas que pretenden buscar la verdad con el antiguo espíritu de los viajeros románticos.Junto a los perros románticos.
Ahora que no me hablas he perdido el camino y voy de barra en barra, pregunto si te han visto. La subjetividad es una deuda perpetua, un espacio que busca sentido en las facturas y las hipotecas, un lugar vacío con pretensiones de quedar cubierto. Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu. Una habitación de madera, desde que no me hablas me siento tan vacío.
La vulgaridad no sería una mala solución para el mundo, siempre que estuviese mejor repartida. En penumbras, en uno de los pulmones del trópico. Los abismos existen también en las distancias cortas. Muchos ciudadanos, en vez de buscar los mares del sur o los paisajes exóticos de la lejanía, utilizan las vacaciones para encontrarse a sí mismos. Y a veces me volvía dentro de mí y visitaba el sueño: estatua eternizada en pensamientos líquidos, un gusano blanco retorciéndose en el amor. Un amor desbocado.
Hubo tiempos en los que la gente, sobrecargada de poder y vanidad, segura no sólo de sus certezas, sino incluso del lugar que sus certezas ocupaban en la realidad. Un sueño dentro de otro sueño. Las certezas se han convertido en preguntas, en viajes preparados como ejercicios de autoayuda, y uno se acerca a las selvas, a los mares o a los desiertos con una interrogación murmurada: "¿Usted, por casualidad, no sabrá quién soy yo?".Y la pesadilla me decía: crecerás. Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto, y olvidarás. Tus últimas palabras no sabrán del olvido.
¿Saben ustedes con quién están hablando? Soy la factura de una librería, un recibo de la luz, la cuota de un sindicato, de una organización política, de Amnistía Internacional, de tres niños apadrinados y del carné de socio del Real Madrid. En fin, soy una reunión legal de causas perdidas. Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen. Estoy aquí, dije, con los perros románticos Y aquí me voy a quedar. Ahora que no nos vemos he vuelto a aquellos vicios, aprendí a echar de menos y nunca seré el mismo.
"Chiapas quiere ser un centro de resistencia contra la infamia y la estupidez, y en eso está. Y en eso estamos, o quisiéramos estar, los que nos hemos enredado en las discusiones de estos días. Aquí, en esta comunidad llamada La Realidad, donde falta todo menos las ganas, cae la lluvia a todo dar...
En Chiapas hay un hotel Km. 1 de la carretera que lleva a Ruinas se llama a la vez Cabañas y Safari y es una colección de lo primero no sé de lo segundo...
Allí el hule es natural y cuelga entre un "árbol que llora"
caoutchouc
y otro
prensado en tiras...
En Manatí se encontraron objetos-ofrenda
a los espíritus del agua...
al descubrir el hule, hace 3600 años
los olmecas de Manatí pensaron que se trataba
de un receptáculo de energía,
por su capacidad para "almacenar"
el movimiento...
“Tal vez todo lo que llamamos espíritu es el movimiento de la materia”,
escribía Malevich en 1922.
"Entre mis papeles guardo un plano de la ciudad al que he ido agregando detalles, plazas, el canal del norte, a medida que mis sueños se iban internando en ella. El poema que figura en la pagina 32 del libro es una síntesis de mis sueños de la ciudad, de su recurrencia abominable, de ese andar hacia una cita jamás cumplida, de esas torpezas incontables en un hotel de habitaciones vacías. Cuando me ocurrió el episodio en el restaurante Polidor, la ciudad se incorporo por derecho propio a esa aglomeración de elementos que me impulsaban a intentar la novela y, como mucho de lo que he escrito en mi vida ha sido siempre una especie de exorcismo, llegue a esperar que el libro me liberaría de la pesadilla de la ciudad. Y mientras escribí la novela nunca soñé con la ciudad; pero cuando la termine, pocas semanas después, volví a bajar y he vuelto a bajar varias veces. Hace pocos días estuve en ella otra vez. Vi la calle de las aceras altas, el brillo lejano del canal del norte; ahora se que la ciudad seguirá siempre en mi y que si Helene llego por fin a su cita, la mía esta también agazapada en un desenlace, porque solo mi muerte acabara algún día con la ciudad"
...«lejos de ignorar la naturaleza individual del hombre o de perder la nota humana, el arte puramente plástico es conciliación de lo individual con lo universal»,
dejó escrito Mondrian antes de morir.
En Viena hay una casa llena de cuernos de animales, en la antigua Schulerstrasse,
...El estrépito de la lluvia no deja oír las voces, que a veces son ponencias de plomo o discursos de nunca acabar, pero mal que bien nos vamos entendiendo en la tronadera, porque bien valen la pena la voluntad de justicia y la luminosa diversidad del mundo. Y mientras tanto, como diría aquel lugareño de San Cristóbal que quizá se llama Julio, está lloviendo mañana la lluvia que llueve y llueve y llueve".