lunes, 28 de febrero de 2011
Russell como un boomerang
domingo, 23 de enero de 2011
Domingo Haley




Dice Ángela que le gusta mucho la artista Hayley Tompkins, asi que la busco, y tampoco. Igual lo leo, lo miro, lo intento, y quizá hasta me gusta más que Ángela, y pongo aqui algo de eso de que Haley hace para "ilustrar" este domingo menos, por si alguien me desvela el misterio.domingo, 9 de enero de 2011
Ninguna respuesta a las preguntas de Kant
lunes, 23 de noviembre de 2009
Caminando en círculos...
lunes, 12 de octubre de 2009
El Cielo
sábado, 15 de agosto de 2009
Sein und Zeit
Está el problema del lenguaje, no el del idioma que crea patrias e idiotas (otro día), sino el de que las cosas sean posibles, que se puedan decir y entender, que esté por encima de amigos freudianos o existencialistas, un núcleo de crítica, o alienación, o relatividad, o mundo de las ideas o los velos de Heidegger que han usado los cristianos, no los de la falsa sábana santa (otro día), sino los del corazón, el velamiento que nos impide ver que el hombre está en las cosas, el ser-en-el-mundo, sin embargo Heideggger pensaba que el lenguaje más que instrumento era lugar donde el ser habita, el desvelamiento era correspondencia y no velo, la metáfora era la forma propia de la vida y no un velo que detrás llevara al señor.
El libro, polémicas de nacional-socialismo aparte, es un intento de orden, de no perderse en medio de los uniformes, de sacar al yo del todos nosotros, de superar la "cosificación de la consciencia", es una forma de ser en el mundo como lo son las otras teorías nucleares, como cualquier obsesivo que se precie (y sabe que se aprende sobre lo aprendido) sus experiencias le llevan a la única idea de reforzar su idea central del Dasein, sin embargo para Heidegger del Olvido del Ser son todos culpables, el platonismo, el cristianismo, el liberalismo, el socialismo, el marxismo y el comunismo. Para Heidegger el conocimiento es posterior, la existencia solo se entiende desde la propia experiencia, el entendimiento es sólo un ajuste, lo que "está siendo" se nos presenta en un contexto de "encaje práctico", no debido a que posea cualidades inherentes sino por la intencionalidad que posee....
lunes, 15 de junio de 2009
"¿No habremos inventado la metafísica por mera pobreza, porque como en la fábula decretábamos que las uvas estaban verdes? (...) Ésa es la metafísica en el preciso instante en que Aquiles sabe que jamás alcanzará a la tortuga si se queda en la nostalgia o el verbo, pero que sí la alcanzará corriendo tras ella y demostrándole que el hombre vive aqui abajo y que ésa es su verdadera metafísica si es capaz de adueñarse de la realidad y aniquilar los fantasmas inventados" y dejar de escribir para ellos.
Julio Cortázar.
Papeles inesperados.
Fragmentos metafísicos finales en Life.
lunes, 17 de abril de 2006
Sentido, (Orden e imposibilidad) y sensibilidad
No das respuestas
ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero
que descanse en ti.
No hay luna de agosto,
ni lluvia de abril,
que no haya dormido
antes en ti.
Eres pequeña
como una estrella fugaz,
como el universo
antes de estallar.
Vuelas como la risa,
como el diente de león.
Si yo te miento,
tú lo haces mejor.
Ahora dime qué te han de ofrecer
la tardes perdidas, tu sangre en mi piel,
la casa cansada, la manta en el sofá,
la tele encendida, las ganas de llorar.
Y ahora dime qué te van a dar
la paz en tu vientre, la calma del mar,
gaviotas cansadas, mi sombra en el sofá,
la brasa encendida, las ganas de matar.
Eres la copa rota,
el mar en que me adentro,
viento que susurra,
el tálamo desecho,
ácido en mis ojos,
el café de mis mañanas,
la mano en el sexo,
el rumor de batalla.
No das respuestas
ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero
que descanse en ti.
No hay luna de agosto,
ni lluvia de abril,
que no haya dormido
antes en ti.
He pensado en mi ciclo, mi orden, mi sentido. Sabía que este post saldría asi, irritante, personal, venía a compensar los anteriores en su necesidad de equilibrio, para que las piezas encajen. Es lo malo de los cumpleaños, te permiten el balance de un ciclo, más aún que los cierres anuales o las despedidas a medias. La distancia con la que fui parece mucha... metida en una historia de exceso, de pulsión, quizá no arriesgué lo imposible, pero encontré la calma para acabar sin mucha pena la carrera equivocada, para divisar anillos en júpiter, para romper lazos que al no apretar ataban.
Será que el último verano se escapó en otro metro,
que en este vagón no sale el sol,
que ayer no llamaste por teléfono.
Será que es temprano y no quiero ir al trabajo,
será que tu olor nunca llega hasta aquí abajo,
serán tus retrasos.
Será que mi contrato temporal no entiende
de tardes de cine
ni de amaneceres.
Será que hace frio y me duelen las rodillas y los alquileres,
será que aún no vives conmigo,
los gritos de padre como alfileres.
Será la ETT, que cierra mis puños, que deja mis sienes
repletas de nubes, neveras vacías, horarios de trenes.
Será que el reloj me duele.
Será por eso que esta alma cansada
te echa de menos.
Llega mi parada.
Aprendí a aligerar mis maletas y me fui para volver, y también para intentar no hacerlo. Vi durante siglos a un hombre con piano en la esquina de la mano de un hedonista, también a una mujer con las pestañas larguísimas y un acento francés, que desentrenada, no supe ver que era la mismísima Octavia... Quise buscar a aquella, en aquella víspera. Una moneda decidía al pie de una escalera si era Volver o Instinto Básico II lo que yo tomaría como película-señal aquella noche. El sol en revolución estaba de mi parte, y salimos en moto por calles que yo juraría desiertas. Pero elegí cruz por esa consciencia trágica de culpabilidad ante el cielo despejado... y al llegar no pude sino volver
Buenos Aires 2001
(o cualquier ciudad desierta)
Mis manos y estas calles son láminas de hielo.
Te busco perdido por San Telmo,
colgado de los cables que unen los tejados.
La lluvia cae como una vieja canción de los Stones,
como el ángel que empujaron de un avión.
Y siempre es jueves en la Plaza de Mayo.
Te busco tras el vaho de un cristal del colectivo
y, en la cena, los malvados de mis amigos
me preguntan una y otra vez por ti.
Y caen los rostros en los charcos de Corrientes,
bajo hojas secas guarda sus sueños la gente.
Y en la tormenta, senadores que escapan,
cristales rotos frente a la Casa Rosada.
Los autos pasan lentos como una manada de elefantes,
en lo oscuro una mujer me ofrece mate
y Charlie salta por mí desde un rascacielos.
Hoy Boca gana y una joven que me recuerda a ti
hace las maletas. El FMI te desnuda en el peor invierno.
Hoy te he dejado grabada esta ciudad en el contestador.
De fondo se oye, cada día canta mejor,
siglo veinte, cambalache, problemático y febril.
Y tarareas una canción de los Redondos.
Hoy iré al río, te buscaré en el fondo.
Mafalda juega a la guerra nuclear.
Iré a San Telmo, hoy te tengo que encontrar.
Es la distancia al ideal una necesidad... Distancia temporal, distancia espacial, distancia emocional ...La operación ideológica, "elevar al rango de imposible para posponerlo o evitar su encuentro". Lo que no sostiene y a la vez nos guarda del encuentro con La Cosa. Pero a la vez está esa pulsión de muerte, ese exceso, que en mi se traduce en deseo de que todo encaje, de la armonía de la estructura que se rebela, que me da la clave del cómo, y sobretodo del por qué.
Qué andarás haciendo
(Y cómo, y dónde, y por qué...)
hecha una madeja en el sillón,
dibujando constelaciones en los huecos
de los cuadros que aún faltan por colgar.
Qué andarás haciendo ahora,
apagando las luces del salón,
probándote quizá un vestido nuevo,
planeando una huida, ver el mar.
Y yo afilando lunas, perdido en el hotel,
encontrando tus caricias en el neceser.
Y yo buscándote en el espejo azul del baño,
en la ropa cansada del armario.
Qué andarás haciendo ahora,
cansada viendo la televisión,
guardando mi paz y mis retratos,
la costumbre de dormir al lado izquierdo.
Qué andarás haciendo ahora,
maldiciendo la luz, el primer sol,
hermosa con los párpados hinchados,
regando las plantas, todos los recuerdos.
Y yo retirando hojas secas de la cama,
soñándome contigo bajo el agua.
Y yo recordando que olvidé tender la ropa,
preguntándome qué andarás haciendo ahora.
Quizá una forma bella de distancia, una sólo placentera, agotadora, en que la copa rebosa tranquila, esa armonía fría y tranquilizadora. Luego aparecen las distancias de guardia, de cambio, que se incendian y se calman sin motivo, otra vez bellas, pero más oscuras, a punto de alcanzar la cosa porque no es esa en sí, sabemos que es otra, los cambios de ritmo nos aseguran su temporalidad pero también su enigma. De fondo está lo que creemos ser, la ciudad desierta que nos identifica, que no queremos definir más allá de un Paredro o Castillo Sangriento en el Polidor. Ese gusto por la palabra exacta, por tu soledad, por las dudas que las Certazas sublimes o bellas no pueden quitarte. Entonces vuelve, una consciencia de no saber, una señal de lluvia o pájaros, un deseo de hablar en subjuntivo, de incertidumbre, de la ciudad y su búsqueda, de saber qué andarás haciendo ahora. Algo (de) Sublime que se adjudica sólo, en contra de lo razonable, en que el exceso es la distancia, la búsqueda aparece como espera e inacción, incapaz de saber si es el centro lo que busca excentrarse, cerrado por derribo o ideal fantasma.
Un hombre espera en el desierto
La arena de los relojes
hizo crecer el desierto.
No digas que aquí hay silencio,
podrás decir que no oyes.
A los campos de Tinduf
no llega ese rumor de espuma
que el viento mecía en la duna
en que te amé una noche azul.
La piel de tu dromedario
me abriga como tus besos
y arropa el llanto del preso
aquel que te recuerda a diario.
Un hombre espera en el desierto
a que se tiña de gris el cielo,
a que me ames en hasanía,
a que devuelvan la melodía
que le robaron al viento.
La arena de los relojes hizo crecer el desierto.
Si nos asalta la noche fria
déjame pasarla en tu haima.
Si la arena se levanta,
mejor, así pasaré a tu lado más días.
Desde los acantilados
de Bojador cantan las olas:
"basta ya de derrotas".
El hombre del desierto esperó demasiado.
Un hombre espera en el desierto
a que se tiña de gris el cielo,
a que me ames en hasanía
a que devuelvan la melodía
que le robaron al viento.
La arena de los relojes hizo crecer el desierto.
La arena de los relojes hizo crecer el desierto.
¿Por qué ha vuelto Ismael?
martes, 14 de marzo de 2006
De lo bello y lo sublime (1):
17 años antes de escribir Crítica de la Razón pura, y ya con 40 años escribe Kant Sobre lo bello y lo sublime… el azar me llevó a esta obra cuando buscaba un nexo entre dos períodos de la vida de Margritte, apareció un jinete perdido, primer cuadro surrealista, de ahí un comentario de Foucault, de él uno de Derrida, que habla de Kant y su estética, la estética de lo Sublime que analiza Lyotard, oponiéndola a lo bello.
He encontrado el texto completo de la obra temprana de Kant, y me ha impresionado por la subjetividad humana que destila, demasiado humana, alejada de la perfección de sus Críticas. Extraigo una lista de lo que es bello y lo que es sublime en Kant:
Lo Bello: :
Encanta
Pequeño
El día
El ingenio
La cortesía
La benevolencia
La comedia
El amor
Lo Sublime
Conmueve
Grande
La noche
La inteligencia
El desinterés
La dignidad
La tragedia
La amistad
Lo bello tiene un límite marcado, es representable. Genera un placer positivo, aumenta la potencia vital.
Lo sublime no tiene forma ni representación. Es un placer ambivalente, un vértigo, una angustia transitoria ante un placer ilimitado.
Creo que todos hemos experimentado ese sentimiento espasmódico, de vértigo ante lo sublime, que no se opone a lo bello, pero, como insinúa Kant, tiene algo de señal, de trascendente.
viernes, 23 de diciembre de 2005
Causas Mágicas
Esta semana alguien me dijo que aunque el acercamiento filosófico sólo pueda ser ya estético, no lo aceptaría por pura supervivencia. No sabría ser sin ese aliento de la búsqueda.
Me doy cuenta que he visto a veces esos agujeros pero no los seguí porque no sabría seguir viviendo; sólo que, en mi necesidad de entrelazamientos, me he rodeado de abismos con burbuja propia, con los que he creado vínculos inevitablemente, y ahora todos me parecen formar un sistema de culpas y disculpas entrelazadas. Explicaciones que más que causas mágicas padecen el estigma judeocristiano.
Quizá sólo por azar encontré esta semana a la Maga... También desencontré a mi fantasma, al que no le pongo vínculo porque se lo llevó en globo... Ambos en agujeros, ambos con ceremonias de paraguas y puentes... Ya no consigo creer en casualidades, ni causas mágicas... pero, hay un pero, y es que la encantadora Bo Peep ha pedido para mi "un despertar mágico", y eso, como poco, es una señal; asi que aunque supiera que es cierto, no quiero creerme que Edith es la Maga, aunque sea por supervivencia.