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martes, 2 de junio de 2009

La verdad de la madre de Houellebecq

una mujer da de comer a los gatos,
al lado de mi barrio.
Hay que creer en ciertos seres humanos.

Las torres de Manhattan.
Quique González.



"Mi madre nos abandonó por esa mierda hippie."

"Me masturbé pensando en mi madre. Un puto gato estuvo mirándome todo el tiempo"


Es lo que cuenta el alterego de Houellebecq al espectro del psiquiatra, a continuación dice que mató al gato con una piedra.
Ese gato es el experimento mental de Schrödinger, donde el gato está vivo y muerto; Hawking decía que cuando oía hablar de la paradoja del gato, le daban ganas de coger su revólver.
Un gato criado en una clínica de Rhode Island, que predice la muerte. En House sale ese gato, que es gata. Quizás no sea un gato, quizá sean todos los gatos.
Todos los gatos son los gatos de Ulthar de Lovecraft, "Se dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato".

"- Nunca pensé que mamá moriría aqui en Alemania.

- ¿por qué no se quedó esa vieja golfa en Puna?. Parece que se convirtió al Islam por no se qué gilipollez mística sufí.

- Ahora vive en una casa con hippies auténticos, cuesta creer que aún existan, están proliferando por culpa del maldito paro"

Houellebecq fue denunciado en 2002 por varias agrupaciones islámicas y de derechos humanos por "injuria racial" e "incitación al odio religioso", por sus comentarios sobre el Corán y el Islam, del que tiene una opinión parecida al profesor de la película. En el juicio en París, se defendió la libertad de expresión, asi que fue absuelto de todos los cargos, Inocente.


La madre de Houellebecq, Ceccaldi, tiene 84 años, a pesar de que su hijo la mata varias veces en sus libros y entrevistas, vive en la Isla de Reunión, en una cabaña, con una pensión de anestesista. El inocente es el librito que le dedica la madre anestesista a su hijo, su "pequeño gilipollas". La versión de ella es que se pelearon por la defensa de la invasión de la Guerra del Golfo, en 1991, el "inocente" defendía la invasión ferozmente:


—¿Con qué autoridad hablás de esa manera? –se inquietó su madre.
—Porque soy el más inteligente –respondió él .


Casi dos años después, a fines de 1992, recibió una carta en la que Houellebecq le pedía que lo mantuviera durante tres años. “Toda respuesta no acompañada de un cheque irá directamente a la basura”.


“Sabía que no volvería a ver a mi madre y me estremecía de alegría (…) Sentía que estaba viviendo un gran momento, luminoso, liberador, apacible”.


Según ella, el abismo que los separa obedece a una diferencia de caracteres derivada de un antagonismo de origen astral entre ambos. “Houellebecq tiene Saturno en el medio del cielo”, dice mientras dibuja la carta astral de su hijo. “Eso explica todo.”


Mi teoría es que Saturno, ha querido resucitar a su madre. Después del libro, su editor explica que el Sr. Houellebecq simplemente “no desea hablar sobre ese tema”.


una anestecista da de comer a los gatos,
Es Helénè, Frau Marta, la madre, la Maga.
Hay que creer en ciertos seres .

domingo, 5 de febrero de 2006

Hechos de gente

Que yo sea ultrajado y aniquilado,
pero que en un instante, en un ser,
Tu enorme Biblioteca se justifique.

Tres veces, tres, se ha resistido este post. La presión de un público que se precipita, mojado en la inacción. De señales iba. De excentrarse para encontrar el centro, pero ocurrió que nada sucede, como Auden ya pensó, en la inutilidad de las palabras. "Hechos, no palabras", decía el eslogan del PP, creo que en el 1993, luego lo cambiaron por uno menos delator pero sin esa contundencia que en la acción se demuestra. Si aún sirve la intención, no era clara, pero sí distinta, aunque asumo que "lo difuso sigue sin tener ninguna fuerza".

Mientras que las frases se tallen en muebles o en muñecas, con un punzón, un rotulador o un vidrio no podré mirarme sin intención de pasado, sin que las señales sean obvias sólo porque yo las vea. Y cómo salir de esta espiral, círculo vicioso, o simetría dinámica, que suena más a rio, a risa perdida. Hace ya un año le decía, a una de las burbujas que no están, que nisiquiera sabía si el que hubiera un Sentido tendría sentido. Sigo en la esquina de esa calle sin salida, pero yo veo un centro, una burbuja, un París en la mochila de los 17 años, un pliegue que "nadie habrá dejado de observar".

A Punset le libró de la melancolía el "haber ido de obsesión en obsesión". No tenía tiempo para deprimirse. A mi la obsesión no me ha librado de encontrar en todos los caminos agujeros negros, señales que no cambio por ningún deseo innato. ¿Son de Verdad "velos en el corazón" los que me impiden aceptar que "el deseo innato de todo hombre y mujer es la felicidad" y no la justicia?

La Felicidad Hedonista, la Comprometida y la Significativa. La ciencia admite tres niveles de concepto difuso, encontrar la fuerza, los límites de la ciudad, encontrar la salida. ¿Salir de la Ciudad? ¿Encontrar el centro?. Ser Uno con lo que se hace. La teoría M resumida en un restaurante chino seis polvos después de la felicidad primera. Los contornos del anillo de Júpiter, tan imposible como simplicar compromiso a sólo una palabra sin hacer. El significado del gato y su caja, la paradoja de un ser vivo y muerto porque todo es relativo, si no fuera porque hubo un ¿Y? en una playa tras una ecuación de onda imaginada en un muro, tan cerca de la felicidad tercera, ni es que estuvo cerca. Todos hechos de gente.

"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."

¿Es la justicia una felicidad significativa? ¿Es Una o La? ¿Es mi critero o es universal? ¿Se puede ser Uno? ¿Será mi Culpa si confio? ¿Será un velo si no Creo?. Me han preguntado por el sentido del Blog, por su objetivo, quizá haya que esperar que él solo se justifique, acaso en sus afueras:


(II)
¿Quién?
¿Quién es el dormido?
Si me callo, ¿respira?
Alguien está presente
que duerme en las afueras.

Las afueras son grandes,
abrigadas, profundas.
Lo sé pero, ¿no hay quién
me sepa decir más?

Están casi a la mano
y anochece el camino
sin decirnos en dónde
querríamos dormir.

Pasa el viento. ¿Le llamo?
Si subiera al salón
familiar del octubre
el templado silencio
se aterraría.

Y quizá me asustara
yo también si él me dice
irreparablemente
quién duerme en las afueras.



(IV)

Como la noche no

quiero que tú desciendas,

no quiero cumplimiento

sino revelación.

Desciende hasta mis ojos,

veloz, como la lluvia.

Como el furioso rayo,

irrumpe restallando

mientras quedan las cosas

bajo la luz, inmóviles.

Que no quiero

la dulce caricia dilatada,

sino ese poderoso

abrazo en que romperme.