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jueves, 24 de septiembre de 2009

La noticia del día


Hoy a las diez Horacio subió el Mont des Arts y tras ver que con el punzón no alcanzaba a borrar la R que le sobrara hace ya 46 años pidió visitar la antigua casa de Magritte como él la recordara de sus viajes por este siglo surrealista. Reunió a un grupo invitado de Neuróticos Anónimos en el patio y les pintó una Rayuela, ellos agradecieron como si comprendieran. Luego invitó a Lucía a elegir el cuadro que más le gustara de los de la casa, se lo llevaron sin pensar que lo tasarían en cuanto corrieran cuadro y punzón en mano; dicen que era una pistola, algo tenían que alegar por haberse quedado jugando en el patio, ese cuadro no era de nadie.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Negra noche (remake)


A ver si esta noche me falta la silla para no mojarme. No quiero seguir negando la mala racha, todos problemas de mi capacidad de olvido, de no existir siempre podría pensar que las hubo peores, que de ellas salí con banderas rotas, y que la verdad se escribió ella sola con Mayúsculas. Olvidé a lo que venía al mundo del que quería bajarme.

Lo despacio que pasa el tiempo mirando una llamada que no vas a descolgar, no será Señor el mismo tiempo que,no será la lluvia de la maleta la misma que está lloviendo ahora. El miedo que busca sus razones hasta que deja de sonar, hasta que encuentra el discurso del disfraz. Sobretodo algo que no se entienda, que se pase por aqui y no sepa, que nisiquiera yo sepa lo que trama el miedo.

No es para levantar una mala noche de estas de viernes leeeento peero he visto que por ahi me han copiado, me ha hecho gracia, no tenían ni idea de lo que hablaba, han hecho un cortar pegar que se entiende aún menos que el post original (si eso fuera posible), pero a uno le hace gracia ser copiado y malentendido todo a un tiempo, no deja de ser esa idea un halago ajeno, muy ajeno.

Y volviendo al a ver si esta noche me salva la literatura, que en eso está y no tengo que salir a la noche a buscar mi silla, y mi verdad, y mi destino, y mi causa mágica, y mi agonía básica, y mi soledad, y mi bandera, y mi disfraz, y mi miedo que me espera y no tiene prisa. Y si se escribiera esta noche la negra noche sería de otro color y tendría la letra de una canción, que buscándola, Desnuda y con sombrilla, me ha salido otra, que se ajusta tanto a la verdad de este post, que ni que la literatura me estuviera consolando con causas mágicas.


Historia de las sillas
(
Silvio Rodríguez)

En el borde del camino hay una silla,
la rapiña merodea aquel lugar.
La casaca del amigo esta tendida,
el amigo no se sienta a descansar.
Sus zapatos, de gastados, son espejos
que le queman la garganta con el sol.
Y a través de su cansancio pasa un viejo
que le seca con la sombra el sudor.

En la punta del amor viaja el amigo,
en la punta más aguda que hay que ver.
Esa punta que lo mismo cava en tierra
que en las ruinas, que en un rastro de mujer.
Es por eso que es soldado y es amante,
es por eso que es madera y es metal.
Es por eso que lo mismo siembra rosas
que razones de bandera y arsenal.

El que tenga una canción tendrá tormenta,
el que tenga compañía, soledad.
El que siga un buen camino tendrá sillas
peligrosas que lo inviten a parar.
Pero vale la canción buena tormenta
y la compañía vale soledad.
Siempre vale la agonía de la prisa,
aunque se llene de sillas la verdad.


En serio que nunca la había oído.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Querencias

Me acuerdo de Borges diciendo que me dejaba su móvil por si por la noche me daba por hacer alguna tontería. Le daba la impresión de que mi melancolía era, más que una enfermedad literaria, una de las formas de mi psicosis, la que me iba a derivar a otros tratamientos, donde "los objetos toman características de totalidad". Resultó que más que melancolía era solo querencia. Querencia por lo melancólico en su totalidad, afán de eternidad enamorado de la fugacidad de las cosas. Esto nunca me lo dijo claro, lo fui intuyendo gracias a la literatura. Hoy los objetos han tomado posiciones de síntesis, yo los he visto resumiendo algo, aunque no sea mi carácter ni mi costumbre lo he simplificado para contarlo...

La melancolía que hay en mi casa
no es por el viaje próximo,
no es por los días que la nevera lleva vacía,
no es por las frases que cuelgan de las paredes,
no es por la luz tenue de esa lámpara azul,
no es por la invasión de credenciales,
no es por el balcón ausente,
es, seguro, por esa ropa tendida…
que son sólo pijamas.

sábado, 15 de agosto de 2009

Sein und Zeit

"En el estar-resuelto, el Dasein es su futuro;
en el ser-culpable, es su pasado;
y en el actuar entra en el presente.
El Dasein no es nada más que ser-tiempo.
El tiempo no es nada que nos llegue
del exterior del mundo, sino lo que yo mismo soy."
Martin Heidegger.


La obsesión por el orden imposible, por las piezas que encajan como la línea que recorría a su pesar un camino con principio y sin fin, una recta, esa que es infinita, que se pierde por el suelo, esa desesperada necesidad de que se pierda y de que no se vea el fondo, el final, la esfera de Parménides cuánto daño nos ha, el afán de eternidad, ay, el afán...

Le sigue la lista de las listas, las listas de cosas que tenemos que hacer porque si no las habremos perdido, porque si no nos habremos perdido. Hay que ordenar esas listas porque uno no puede agarrarse a ellas en el desorden, volver a buscar un orden, una economía de medios para los fines eternos, los lugares comunes, las palabras vacías, la tranquilidad de esto es lo que me ha pasado, ahora que lo sé, yo ahora que lo sé...

Luego los formatos de Chillida, cuenta que en una reunión con Heidegger le aconsejó que publicara su Ser y Tiempo de edición especial en el formato que él intuitivamente había elegido para escribir, los editores contuvieron la respiración... cuartillas, lo escribió "intuitivamente" en cuartillas (Chillida no pensó en la comodidad de lo que le quedaba a mano, sino en que eso era una intención con sentido de la proporción, )... asi que a Heidegger le pareció muy bien, asi que a los editores no tanto (cosas de la falta de afán de eternidad), asi que se publicó así o "fue ahí" finito como ser en el tiempo, eterno como la intuición del formato, de la materia, "velocidad en el espacio".

Está el problema del lenguaje, no el del idioma que crea patrias e idiotas (otro día), sino el de que las cosas sean posibles, que se puedan decir y entender, que esté por encima de amigos freudianos o existencialistas, un núcleo de crítica, o alienación, o relatividad, o mundo de las ideas o los velos de Heidegger que han usado los cristianos, no los de la falsa sábana santa (otro día), sino los del corazón, el velamiento que nos impide ver que el hombre está en las cosas, el ser-en-el-mundo, sin embargo Heideggger pensaba que el lenguaje más que instrumento era lugar donde el ser habita, el desvelamiento era correspondencia y no velo, la metáfora era la forma propia de la vida y no un velo que detrás llevara al señor.

El libro, polémicas de nacional-socialismo aparte, es un intento de orden, de no perderse en medio de los uniformes, de sacar al yo del todos nosotros, de superar la "cosificación de la consciencia", es una forma de ser en el mundo como lo son las otras teorías nucleares, como cualquier obsesivo que se precie (y sabe que se aprende sobre lo aprendido) sus experiencias le llevan a la única idea de reforzar su idea central del Dasein, sin embargo para Heidegger del Olvido del Ser son todos culpables, el platonismo, el cristianismo, el liberalismo, el socialismo, el marxismo y el comunismo. Para Heidegger el conocimiento es posterior, la existencia solo se entiende desde la propia experiencia, el entendimiento es sólo un ajuste, lo que "está siendo" se nos presenta en un contexto de "encaje práctico", no debido a que posea cualidades inherentes sino por la intencionalidad que posee....

Y los universales, la verdad absoluta que Heidegger nos niega, los obispos se apropian, y Lo Otro nos refuerza, lo que a veces llamamos "intuir" tras el orden de la Biblioteca, el Aleph que quisimos ver en la playa tras una ecuación de onda o felicidad, lo que Popper para tranquilizarse llamó nicho biológico (de uno mismo, y sin embargo de Otro) y Jung para sincronizarse con el Cosmos llamó el inconsciente colectivo (es decir de todos, un lugar común). Los conceptos, los universales, la verdad universal, la verdad absoluta, el criterio para. La esencia que precede a la existencia o nadie habrá dejado de observar que nuestro poder de abstracción no es más que una capacidad de olvido, una debilidad de la memoria. Y sin embargo yo, que no puedo estar más en desacuerdo con la parte nuclear de Ser y Tiempo, siento al leerlo un dolor de desasosiego, una vieja necesidad de sentido, una intuición de orden que no es el mismo orden pero es la misma necesidad, el mismo deseo común, la misma lluvia, el mismo intento de Sentido.

domingo, 19 de julio de 2009

De otras lluvias

Y aunque tú no lo sepas hoy la he visto, cuando escribí sobre este lenguaje común la película era sólo una referencia. Un estudiante, chaqueta: pana marrón, poster: Ché, pelo: largo, camisa: cuadros (leñador no Mondrian), entra en un aula de la España en que aún tiene que Llover a Cántaros. No sé por qué me ha podido más la canción que las imágenes (pero cualquiera menos amable con lenguajes comunes puede saberlo). Y eso que él cierra su balcón mientras afuera llueve con un piano en cada esquina. La he buscado, sí la canción, A Cántaros (1969) de Pablo Guerrero

..."Dame la mano y vamos a sentarnos
bajo cualquier estatua
que es tiempo de vivir y de soñar
y de creer que tiene que llover a cántaros.
Estamos amasados con libertad, muchacha,
pero ¿quién nos ata? Ten tu barro dispuesto,
elegido tu sitio preparada tu marcha."...

No la pongo entera porque estoy intentando asimilar lo de las bioenzimas del final. Ya hablaban de que se acabaría la siesta y vendría una lluvia a limpiar las casas, ¿será esta vez la época de lluvia?. La lluvia anunciaba revolución de paz y de cultivos ecológicos, del fantasma que recorre Europa se habla como de pasada, pero decían que había señales, el caso es que no para de haberlas a pesar de Borges y de que haber no puede ir con lluvia. Pero esta canción como el modelo del tercer hombre, viene de otra, de Dilan, (1963, no podía ser de otra forma), 'A hard rain's a-gonna fall':


...."I met a young child beside a dead pony
I met a white man who walked a black dog
I met a young woman whose body was burning
I met a young girl, she gave me a rainbow
I met one man who was wounded in love
I met another man who was wounded with hatred
And it's a hard, it's a hard, it's a hard
it's a hard,It's a hard rain's a-gonna fall."...

Es un alegato a favor de la religión de los que no creen en política, un canto ecologista - pacifista, que como credo se quedo un poco sin soluciones. El más sencillo camino de quedarse fuera, de elegir al anarquista (léase ecologista) en lugar del comprometido (leáse político). El antiguo juego del divisor de partidarios de cuentos vs partidarios de las novelas y darle a eso categoría de elección permanente. Evitar la necesidad del salto, quedarse en un lado, habitar un hemisferio, ser una tribu, formar un grupo, plantar un árbol, tener un hijo, escribir un. El cuento como mapa exacto, como posibilidad de posibilidades, la novela como territorio abierto, como posibilidad de estar equivocado, como la necesidad (tan presente alguna noche) de que un vaso se pueda morder y no sea eso que se rompa. También sin soluciones la película es la parte más débil de la cadena del lenguaje común, solo a ratos parece que no va a romperse, se pasa las dos horas recayendo, sin poder aprender, como la tía de Julio...


Desde Julio también salieron otros lenguajes comunes, Néstor Sánchez... en una entrevista de 2001, dos años antes de que le alcanzara la épica insoslayable:

"Es que a mí me interesó siempre la novela que se vincula con la poesía. Lo demás no me interesa; digo, la novela como historia no me interesa. Hoy por hoy, sólo se escribe y se lee ese tipo de literatura. Será por eso también que no soy muy leído."

"Es que nunca en mis libros inventé una historia. Todo ha sido en base a mi vida presente o pasada y esto ahora ya no puede ser. Me quedé sin épica. De todos modos pedí prestado algunas novelas célebres y las leo con la remota esperanza de que me motiven. Pero esas lecturas no hacen más que recordarme desde qué punto de vista escribí mis libros, es decir “en contra” de la novela tradicional, procurando que la prosa fuera nada más que una excusa para llegar a la poesía."

“¿Entonces toda memoria, toda memoria personal y por lo tanto apesadumbrada por el sin ton ni son sobreentiende, fundamentalmente, el olvido, la desmemoria?...esa devastadora desmemoria destiempada y desarticulable…” (Cómico de la lengua, 1973)

Tendiendo un puente entre prosa y poesía, una prosa vagabunda, separada por una pared entre dos balcones. Pero cambió de camino y acabó pensando que la actitud política era infantil, adolescente, se cansó de escribir y se vació, "un Horacio sin relato".

A. Benítez Rojo, dejó el Tute de Reyes y lo aplastó contra el suelo por el que no pisaría Robledo, y su Escudo de Hojas secas para enseñar a exiliarse en Massachusetts, viendo el otro lado desde aquel, imaginaba un Caribe sin centro, desde otros lados, pero también que la historia tenía que volver a ser una trama y no un concepto, dicen que él tampoco se lo creía del todo.

Roberto Bolaño, el más claro seguidor, el más esquivo escritor, el escritor político, cómo fuimos asustados ante cinco horas de teatro 2666, quizá que yo espera más y salí menos, quizá él esperaba mucho menos y, pero aún recuerdo a Benno von Archimboldi, nadie sabe quién es aún, pero sí que vimos como piedras de hule los nombres de todas las asesinadas en Ciudad Juárez. Nos llovieron piedras, salimos a sacrificar afuera el paraguas que no teníamos, y sin embargo nos incomunicamos tanto. Dicen que quedó inconclusa porque es asi como debe de, dicen que murió a la izquierda de un roble.

Juan Villoro, que escribe un cuento en el que un avión va dando vueltas porque no hay pista de aterrizaje, no sé si le sobrevuela la necesidad como anoche, o es sólo una suspensión, una espera, un patrón, dijo: "Cortázar fue un autor al que yo leí como libro de autoayuda, con una idolatría absoluta, sin distanciarme de él, queriendo enamorarme de La Maga, irme a vivir a París, fumar tabaco oscuro, oír discos de jazz... Yo quería ser un personaje de Cortázar. Nunca pensé que estaba distanciándome de su escritura. "

Rodrigo Fresán... dice que su deuda con la literatura se la debe a Cheever, Kurt Vonnegut, Dickens, Proust. Dice que eso es después del fin de la inocencia de centrarse en el escritor, asi se ha excentrado. Se reconoce en los Beatles, "primero violines y después, "guitarras" y así sigo". Y en la escritura del de la lluvia salvaje: "Mi estilo tiene mucho que ver con Bob Dylan también: frases largas, oraciones en serpentina con altibajos y curvas, como un electrocardiograma." Sale corriendo cuando le hablan de Julio, no está ni en los "reconocidos" por la velocidad de las cosas.

A Agustín Fernández Mallo reconozco que lo leí una sola vez y luego lo he visto como quien ve algo que tiene que hacer pero le tira para atrás por una de esas intuiciones que no se explican. Lo que leí se parece mucho a una cita que destaca el mismo en su web, como si él hubiera querido ver, y ver, y ver también como los que quisimos tanto a Borges...

"Harold acaba su última caja de cereales, deja conectada su primitiva videoconsola y decide recorrer Norteamérica durante un lustro. Un tipo que maneja las grúas del puerto de Nueva York diseña una casa para suicidas. En Basora, un marine se enamora de una irakí en el instante en que la encañona.Un tal Julio da forma a una Rayuela alternativa. Sandra vuela de Londres a Palma de Mallorca al tiempo que se resuelve el misterio del incendio de la Torre Windsor. El capitán Willard sigue esperando en Saigón aquella misión: nunca imaginó lo especial que sería. Hay gente que utiliza los oleoductos vacíos subterráneos de la antigua Unión Soviética para cruzar las fronteras. Un cocinero proyecta cocinar el horizonte."

He leído que ha elegido matar al padre.

Pero si me dan a elegir, de entre todos los caminos seguidos y más tarde abandonados y luego malqueridos y no me refiero solo a esto de ahora, a esto de esperarte y aleluya encontrarte, y carajo perderte, y volverte a encontrar, y ojalá nada mas me quedo con el sillón Voltaire de Bryce. Y la lluvia violenta y salvaje de mi adolescencia, desde la que escribí versos mucho más tristes y menos sentidos...



Esto lo escribo en mi Vaio blanco, mientras en Sony Tv termina la película tocando el timbre de la puerta que separa un balcón de otro, ya sabemos que para eso hay tablones (lástima el director no), desde una televisión blanca de la misma marca, con letras blancas sobre fondo negro y una musiquita que no alcanzo a, también suena el timbre aqui al lado, hay elecciones que uno hace aunque no lo sepa.

domingo, 4 de junio de 2006

La lluvia que llueve en 62...

(O lo que lleva el (otro) rio de la realidad )


"Chiapas quiere ser un centro de resistencia contra la infamia y la estupidez, y en eso está. Y en eso estamos, o quisiéramos estar, los que nos hemos enredado en las discusiones de estos días. Aquí, en esta comunidad llamada La Realidad, donde falta todo menos las ganas, cae la lluvia a todo dar...



En Chiapas hay un hotel
Km. 1 de la carretera que lleva a Ruinas
se llama a la vez Cabañas y Safari
y es una colección de lo primero
no sé de lo segundo...









Allí el hule es natural
y cuelga entre un "árbol que llora"
caoutchouc
y otro
prensado en tiras...





En Manatí se encontraron objetos-ofrenda
a los espíritus del agua...
al descubrir el hule, hace 3600 años
los olmecas de Manatí pensaron que se trataba
de un receptáculo de energía,
por su capacidad para "almacenar"
el movimiento...





Tal vez todo lo que llamamos espíritu es el movimiento de la materia”,
escribía Malevich en 1922.



"Entre mis papeles guardo un plano de la ciudad al que he ido agregando detalles, plazas, el canal del norte, a medida que mis sueños se iban internando en ella. El poema que figura en la pagina 32 del libro es una síntesis de mis sueños de la ciudad, de su recurrencia abominable, de ese andar hacia una cita jamás cumplida, de esas torpezas incontables en un hotel de habitaciones vacías. Cuando me ocurrió el episodio en el restaurante Polidor, la ciudad se incorporo por derecho propio a esa aglomeración de elementos que me impulsaban a intentar la novela y, como mucho de lo que he escrito en mi vida ha sido siempre una especie de exorcismo, llegue a esperar que el libro me liberaría de la pesadilla de la ciudad. Y mientras escribí la novela nunca soñé con la ciudad; pero cuando la termine, pocas semanas después, volví a bajar y he vuelto a bajar varias veces. Hace pocos días estuve en ella otra vez. Vi la calle de las aceras altas, el brillo lejano del canal del norte; ahora se que la ciudad seguirá siempre en mi y que si Helene llego por fin a su cita, la mía esta también agazapada en un desenlace, porque solo mi muerte acabara algún día con la ciudad"



...«lejos de ignorar la naturaleza individual del hombre o de perder la nota humana, el arte puramente plástico es conciliación de lo individual con lo universal»,
dejó escrito Mondrian antes de morir.



En Viena hay una casa llena de cuernos de animales, en la antigua Schulerstrasse,
vía que continúa hasta llegar al Danubio.
Perdido está el Hotel del Rey
de Hungría.
El río de sangre derramado por
los templarios bajó por toda la calle,
por la que subió Frau Marta
hasta perderse en la Casa del Basilísco.


Van a hacer 6 años de la inaguración,
el Puente del Milenio...
donde tuvo lugar un extraño fenómeno de sincronía
entre los pasos de todos los viandantes,
produciendo un movimiento ondulatorio
similar a la "frecuencia natural del puente",
parecía almacenar el movimiento...
al otro lado
se cruza a la Galería Tate Modern,
donde Marrast reunía a su grupo
de Neuróticos Anónimos...
Hoy espería su piedra de hule
desde el puente reinaugurado.




El Pont des Arts, de la casualidad
o las causas mágicas,
de Juan y Hèléne,
de Oliveira y la Maga...
Al fondo una de las dos islas que forma el Sena:
La Ile de la Cité,
La Isla de la Ciudad...
al otro lado


se cruza al Museo del Louvre,
sonríe atacada por un neurótico,
tras ella un rio sinuoso,
dicen que era el propio Leonardo,
que se pintó hija de dios
o mujer de mercader de Florencia.


...El estrépito de la lluvia no deja oír las voces, que a veces son ponencias de plomo o discursos de nunca acabar, pero mal que bien nos vamos entendiendo en la tronadera, porque bien valen la pena la voluntad de justicia y la luminosa diversidad del mundo. Y mientras tanto, como diría aquel lugareño de San Cristóbal que quizá se llama Julio, está lloviendo mañana la lluvia que llueve y llueve y llueve".


Eduardo Galeano
Crónica de Chiapas. 1996

lunes, 17 de abril de 2006

Sentido, (Orden e imposibilidad) y sensibilidad

¿Por qué ha vuelto Ismael?

LLevamos viendo durante siglos que se repiten ciclos, como anaqueles hexagonales de Biblioteca, sin que podamos acceder al orden, a su sincronía, a su por qué. Vuelven y somos conscientes pero ¿para qué?... ¿Por qué somos conscientes?. Si es cierto que hemos evolucionado con las características más adecuadas para la supervivencia, ¿por qué ese exceso? ¿por qué esa pulsión? ¿Por qué ese constante preguntar más allá de lo que podemos responder?... Parece que la consciencia es un error de la evolución, un elemento no funcional, un exceso que se escapa del orden y la explicación.


Eres
(que sea en presente subjuntivo)


No das respuestas
ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero
que descanse en ti.
No hay luna de agosto,
ni lluvia de abril,
que no haya dormido
antes en ti.
Eres pequeña
como una estrella fugaz,
como el universo
antes de estallar.
Vuelas como la risa,
como el diente de león.
Si yo te miento,
tú lo haces mejor.

Ahora dime qué te han de ofrecer
la tardes perdidas, tu sangre en mi piel,
la casa cansada, la manta en el sofá,
la tele encendida, las ganas de llorar.
Y ahora dime qué te van a dar
la paz en tu vientre, la calma del mar,
gaviotas cansadas, mi sombra en el sofá,
la brasa encendida, las ganas de matar.

Eres la copa rota,
el mar en que me adentro,
viento que susurra,
el tálamo desecho,
ácido en mis ojos,
el café de mis mañanas,
la mano en el sexo,
el rumor de batalla.

No das respuestas
ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero
que descanse en ti.
No hay luna de agosto,
ni lluvia de abril,
que no haya dormido
antes en ti.



He pensado en mi ciclo, mi orden, mi sentido. Sabía que este post saldría asi, irritante, personal, venía a compensar los anteriores en su necesidad de equilibrio, para que las piezas encajen. Es lo malo de los cumpleaños, te permiten el balance de un ciclo, más aún que los cierres anuales o las despedidas a medias. La distancia con la que fui parece mucha... metida en una historia de exceso, de pulsión, quizá no arriesgué lo imposible, pero encontré la calma para acabar sin mucha pena la carrera equivocada, para divisar anillos en júpiter, para romper lazos que al no apretar ataban.


Será
(la incertidumbre en Barna)

Será que el último verano se escapó en otro metro,
que en este vagón no sale el sol,
que ayer no llamaste por teléfono.
Será que es temprano y no quiero ir al trabajo,
será que tu olor nunca llega hasta aquí abajo,
serán tus retrasos.

Será que mi contrato temporal no entiende
de tardes de cine
ni de amaneceres.

Será que hace frio y me duelen las rodillas y los alquileres,
será que aún no vives conmigo,
los gritos de padre como alfileres.

Será la ETT, que cierra mis puños, que deja mis sienes
repletas de nubes, neveras vacías, horarios de trenes.
Será que el reloj me duele.

Será por eso que esta alma cansada
te echa de menos.
Llega mi parada.


Aprendí a aligerar mis maletas y me fui para volver, y también para intentar no hacerlo. Vi durante siglos a un hombre con piano en la esquina de la mano de un hedonista, también a una mujer con las pestañas larguísimas y un acento francés, que desentrenada, no supe ver que era la mismísima Octavia... Quise buscar a aquella, en aquella víspera. Una moneda decidía al pie de una escalera si era Volver o Instinto Básico II lo que yo tomaría como película-señal aquella noche. El sol en revolución estaba de mi parte, y salimos en moto por calles que yo juraría desiertas. Pero elegí cruz por esa consciencia trágica de culpabilidad ante el cielo despejado... y al llegar no pude sino volver




Buenos Aires 2001

(o cualquier ciudad desierta)

Mis manos y estas calles son láminas de hielo.
Te busco perdido por San Telmo,
colgado de los cables que unen los tejados.
La lluvia cae como una vieja canción de los Stones,
como el ángel que empujaron de un avión.
Y siempre es jueves en la Plaza de Mayo.

Te busco tras el vaho de un cristal del colectivo
y, en la cena, los malvados de mis amigos
me preguntan una y otra vez por ti.

Y caen los rostros en los charcos de Corrientes,
bajo hojas secas guarda sus sueños la gente.
Y en la tormenta, senadores que escapan,
cristales rotos frente a la Casa Rosada.

Los autos pasan lentos como una manada de elefantes,
en lo oscuro una mujer me ofrece mate
y Charlie salta por mí desde un rascacielos.

Hoy Boca gana y una joven que me recuerda a ti
hace las maletas. El FMI te desnuda en el peor invierno.

Hoy te he dejado grabada esta ciudad en el contestador.
De fondo se oye, cada día canta mejor,
siglo veinte, cambalache, problemático y febril.

Y tarareas una canción de los Redondos.
Hoy iré al río, te buscaré en el fondo.
Mafalda juega a la guerra nuclear.
Iré a San Telmo, hoy te tengo que encontrar.

Es la distancia al ideal una necesidad... Distancia temporal, distancia espacial, distancia emocional ...La operación ideológica, "elevar al rango de imposible para posponerlo o evitar su encuentro". Lo que no sostiene y a la vez nos guarda del encuentro con La Cosa. Pero a la vez está esa pulsión de muerte, ese exceso, que en mi se traduce en deseo de que todo encaje, de la armonía de la estructura que se rebela, que me da la clave del cómo, y sobretodo del por qué.


Qué andarás haciendo

(Y cómo, y dónde, y por qué...)


Qué andarás haciendo ahora,
hecha una madeja en el sillón,
dibujando constelaciones en los huecos
de los cuadros que aún faltan por colgar.

Qué andarás haciendo ahora,
apagando las luces del salón,
probándote quizá un vestido nuevo,
planeando una huida, ver el mar.

Y yo afilando lunas, perdido en el hotel,
encontrando tus caricias en el neceser.
Y yo buscándote en el espejo azul del baño,
en la ropa cansada del armario.

Qué andarás haciendo ahora,
cansada viendo la televisión,
guardando mi paz y mis retratos,
la costumbre de dormir al lado izquierdo.

Qué andarás haciendo ahora,
maldiciendo la luz, el primer sol,
hermosa con los párpados hinchados,
regando las plantas, todos los recuerdos.

Y yo retirando hojas secas de la cama,
soñándome contigo bajo el agua.
Y yo recordando que olvidé tender la ropa,
preguntándome qué andarás haciendo ahora.



Quizá una forma bella de distancia, una sólo placentera, agotadora, en que la copa rebosa tranquila, esa armonía fría y tranquilizadora. Luego aparecen las distancias de guardia, de cambio, que se incendian y se calman sin motivo, otra vez bellas, pero más oscuras, a punto de alcanzar la cosa porque no es esa en sí, sabemos que es otra, los cambios de ritmo nos aseguran su temporalidad pero también su enigma. De fondo está lo que creemos ser, la ciudad desierta que nos identifica, que no queremos definir más allá de un Paredro o Castillo Sangriento en el Polidor. Ese gusto por la palabra exacta, por tu soledad, por las dudas que las Certazas sublimes o bellas no pueden quitarte. Entonces vuelve, una consciencia de no saber, una señal de lluvia o pájaros, un deseo de hablar en subjuntivo, de incertidumbre, de la ciudad y su búsqueda, de saber qué andarás haciendo ahora. Algo (de) Sublime que se adjudica sólo, en contra de lo razonable, en que el exceso es la distancia, la búsqueda aparece como espera e inacción, incapaz de saber si es el centro lo que busca excentrarse, cerrado por derribo o ideal fantasma.

Un hombre espera en el desierto

La arena de los relojes
hizo crecer el desierto.
No digas que aquí hay silencio,
podrás decir que no oyes.

A los campos de Tinduf
no llega ese rumor de espuma
que el viento mecía en la duna
en que te amé una noche azul.

La piel de tu dromedario
me abriga como tus besos
y arropa el llanto del preso
aquel que te recuerda a diario.

Un hombre espera en el desierto
a que se tiña de gris el cielo,
a que me ames en hasanía,
a que devuelvan la melodía
que le robaron al viento.
La arena de los relojes hizo crecer el desierto.

Si nos asalta la noche fria
déjame pasarla en tu haima.
Si la arena se levanta,
mejor, así pasaré a tu lado más días.

Desde los acantilados
de Bojador cantan las olas:
"basta ya de derrotas".
El hombre del desierto esperó demasiado.

Un hombre espera en el desierto
a que se tiña de gris el cielo,
a que me ames en hasanía
a que devuelvan la melodía
que le robaron al viento.
La arena de los relojes hizo crecer el desierto.

La arena de los relojes hizo crecer
el desierto.

¿Por qué ha vuelto Ismael?

lunes, 13 de febrero de 2006

El viaje de Chihiro con Sabor a sandía

Chihiro entra en un túnel, nada más aburrido que un túnel decía Martín, es túnel todo el tiempo. Un mundo animal donde los humanos huelen a humanos, un olor insoportable; se van convirtiendo en fantasmas si no pierden su identidad y trabajan para la reina. Una mezcla de Rebelión en la granja y Alicia en el país de las maravillas. Orwell, Carrol y un "estar en el Tao" que se me escapa.
Me asombró la determinación de la niña, más aún que la de la gitana torera que entrevistó Quintero hace tres semanas, pero siempre me asombran estas cosas.
A Chihiro le borran su nombre por el de Zen ¿quizá Shen?. Pero ella no olvida su identidad y cruza un rio de vías sumergidas hasta el otro lado, para buscar el equilibrio del lado bueno en la bruja mala. Al final llueve y el rio se seca. El niño protagonista resulta ser el curso del rio donde la niña se cayó una vez de pequeña.


En el Sabor de la sandía el silencio se vuelve una carga también insoportable. Escuché no hace mucho en una tertulia de cine empezada que hablaban de un pueblo donde no llovía y estaban desesperados, y tras varios intentos deciden recurrir a señales y causas mágicas, invitando a un maestro Zen, que tras tres dias encerrado en una de las casas provoca la lluvia. Su explicación fue que simplemente en el pueblo habían salido del Tao, él se concentró para salirse de su centro y reencontrar el equilibrio.
Al entrar en la película empezada y perderme la sodomización de la sandía, pensé que era la misma y me la pasé buscando el Tao. Resultó una mezcla de números musicales y necesidades básicas.
La protagonista cruza el puente arrastrando una maleta que no consigue abrir, mientras ve en la acera que han asfaltado su llave incrustada y brillante. Hay un rio de gente cruzando el puente con paraguas pero nunca llueve. Aunque por debajo no hay gente sino un curso de agua turbia y sandias que subjetivamente parecían burbujas. ¿Cómo no pensar que esa maleta estaba cargada de lluvia?