viernes, 28 de enero de 2011
Slowly
sábado, 19 de septiembre de 2009
El sillón Voltaire de Leonard Cohen
Mi nombre es Leonard Cohen y ésta es la historia de mi crisis positiva. Y la historia también del impermeable azul. Y la historia además de cómo un día necesité de un monasterio rojo para continuar la historia del impermeable azul. Todo, en un sillón Voltaire. Una silla a la melancolía.
miércoles, 8 de julio de 2009
El Icono
Vi el famoso blue raincoat que no es el mismo, vi la noche no tan negra, vi las costumbres inadeacuadas de la doble negación. Vi la telaraña de la ilusión del 126, vi una cartografía de Rayuela en Google, vi los ojos del lector malherido queriendo ignorar el infinito, vi al infinito ignorar al hombre, vi todos los ordenadores del planeta y ninguno me vio. Vi el Paseo de Gracia, vi las postales perdidas desde Barcelona, ni las hojas de la Plaza que intentó llenar los huecos, vi la canción de los motivos de Sabina y me vi cuando me gustaban esas canciones, vi una mujer que si no fuera por mi capacidad de olvido yo, vi a la rubia sosa, vi que creíamos violenta con vergüenza, vi al escritor con mucha más vergüenza. Vi el árbol del jardín donde grabó mi nombre, vi a Pablito en el Bluesbar enseñando Tu Nombre tatuado más allá de donde la espalda pierde su, vi en una calleja de Madrid un rastro del 1º Philosophiae naturalis principia mathematica de Newton, vi a un tiempo cada drama de cada incendio (de chica yo solía maravillarme de que las distancias pudieran contarse), vi la noche que ahora ya no puede ser recordada, vi un video que han visto miles de personas para liarla parda, vi el dormitorio y nada obviedades, vi a Enrique torpe para defenderse con pena, vi mi cuarto argentino, vi la Sensación de Vivir en el malditismo, vi el Guggenheim en la palma de la mano, vi estos últimos veranos y los anteriores, vi a los de las Sexta salvados, vi estos últimos inviernos y el que viene, vi a nuestra planta como crece sin órganos sexuales, vi cronopios, no, no los vi, vi todos los poemas que anoche se sentaron a verme, vi tu telescopio en mi cuadro sobre el espejo, vi los email que me hicieron temblar hasta el destierro, eran mios. Vi la Plaza de la Paja sin saber que lo era, vi lo que fuimos en versión pervertida por mi capacidad de olvido, vi que nunca estuve allí, vi el desfile de varias obsesiones, vi toda secuencia sin entenderla, vi el icono desde todos los puntos. Vi las piezas del puzzle en la tierra, están ahí, vi las caras del kibutz, vi mis recuerdos sentarse a mirarme en dimensiones amarillas, vi que los olvidaría, vi que se encriptarían como un secreto, vi que al puzzle le faltarían piezas, vi que había nostalgias que no eran las mías y usurpaban nombres y pérdidas, vi mis zapatos de alma en pena que algún ser no habrá dejado de observar en el momento en que el suelo se pliega antes de llegar al dormitorio y… me he perdido.
jueves, 28 de mayo de 2009
Me han perdido
Esta casa en que vivo se asemeja en todo a la mía: disposición de las habitaciones, olor del vestíbulo, muebles, luz oblicua por la mañana, atenuada a mediodía, solapada por la tarde; todo es igual, incluso los senderos y los árboles del jardín, y esa vieja puerta semiderruida y los adoquines del patio.
También las horas y los minutos del tiempo que pasa son semejantes a las horas y a los minutos de mi vida. En el momento en que giran a mi alrededor, me digo: “Parecen de veras. ¡Cómo se asemejan a las verdaderas horas que vivo en este momento!”
Por mi parte, si bien he suprimido en mi casa cualquier superficie de reflexión, cuando a pesar de todo el vidrio inevitable de una ventana se empeña en devolverme mi reflejo, veo en él a alguien que se me parece. ¡Sí, que se me parece mucho, lo reconozco!
¡Pero no se vaya a pretender que soy yo! ¡Vamos! Todo es falso aquí. Cuando me hayan devuelto mi casa y mi vida, entonces mi verdadero rostro.
JEAN TARDIEU
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Carmen, Ray, Cristina.
Y resulta que esa distancia es fruto de un error, una gran equivocación de traducción, es lo que se llama un fatal bug. Como si no hubiésemos entendido nada al entrar en el restaurante Polydor y escuchar que piden un castillo sangriento, como si la interpretación fuera fruto del azar, esa distancia espeluznante es lo que Einstein en realidad (hay que llamarlo de alguna manera Hélène) llamó una "espeluznante acción a distancia".
Y hay quien dice que esa "espeluznante acción a distancia" podría ser la clave para la "propulsión de espacio profundo", la idea es aplicar un sistema de impulso iónico como forma de propulsión de un cohete utilizando una corriente de partículas cargadas, o iones, como chorro de salida. El impulso iónico proporciona una relación menor de empuje-peso que los cohetes químicos, pero a causa de su muchísimo más lento consumo de combustible, pueden acelerar gradualmente una nave hasta velocidades que ningún cohete químico puede alcanzar. Espacio profundo, a distancia infinita de la ecuación de onda del puñal y la memoria.
"En un tiempo Morelli había pensado un libro que se quedó en notas sueltas. La que mejor lo resumía es ésta: "Psicología, palabra con aire de vieja. Un sueco trabaja en una teoría química del pensamiento. Química, electromagnetismo, flujos secretos de la materia viva, todo vuelve a evocar extrañamente la noción del mana; así, al margen de las conductas sociales, podría sospecharse una interacción de otra naturaleza, un billar que algunos individuos suscitan o padecen, un drama sin Edipos, sin Rastignacs, sin Fedras, drama impersonal en la medida en que la conciencia y las pasiones de los personajes no se ven comprometidas más que a posteriori. Como si los niveles subliminales fueran los que atan y desatan el ovillo
O para darle el gusto al sueco: como si ciertos individuos incidieran sin proponérselo en la química profunda de los demás y viceversa, de modo que se operaran las más curiosas e inquietantes reacciones en cadena, fisiones y transmutaciones."
"Todo sería como una inquietud, un desasosiego, un desarraigo continuo, un territorio donde la causalidad psicológica cedería desconcertada, y esos fantoches se destrozarían o se amarían o se reconocerían sin sospechar demasiado que la vida trata de cambiar la clave en y a través y por ellos, que una tentativa apenas concebible nace en el hombre como en otro tiempo fueron naciendo la clave-razón, la clave-sentimiento, la clave-pragmatismo. Que a cada sucesiva derrota hay un acercamiento a la mutación final, y que el hombre no es sino que busca ser, proyecta ser, manoteando entre palabras y conducta y alegría salpicada de sangre y otras retóricas como esta."
“lo que me divertía de esta historia es que es un tipo que va a la desgracia como quien va a la feria, con enorme entusiasmo. Me gusta pensar en Sebastián como alguien que se hunde en un río con una piedra y no quiere soltarla. Y no tiene por qué hacerlo. Tampoco creo que haya nada de masoquismo. Hay algo de aprecio por lo que es tuyo. La dignidad de este personaje es que no deja que le roben lo que es suyo.”
Sin embargo, el fenómeno de la espeluznante acción a distancia" sólo podría darse a una velocidad superior a 10.000 veces la de la luz. Esa increíble velocidad considerada como mínima para que pueda darse semejante fenómeno hace pensar que su existencia en la naturaleza es "inverosímil".
“Creo que la química secunda al amor pero no lo impone. Creo en el amor que construye enamoradas y dioses que viene a ser casi lo mismo.”
Cortázar murió diciendo que le faltaba por escribir la novela en que hablaría de todas las mujeres que habían pasado por su vida.
Sebastián "Se sabe muerto ahora,
pero no muerto para siempre".
“Nunca para ti es quizá
jueves, 25 de mayo de 2006
A liar To love
MINE, the word is out
and out is the truth
un univited guest to soothe...
miércoles, 1 de marzo de 2006
Serendypia
"Parecíamos buenos sonriendo a los niños
hablando de perros, amor y asesinos
Jugamos a indios contra vaqueros
ahora estás vivo, ahora estás muerto.
Un día de vagos en otra cuidad
si me das un trago te enseño a bailar
Dame la mano y dame ahora un beso
no te hagas el duro que no me lo creo
El día que yo fui feliz
nadie tocaba el violín
ni una maldita florecita
ni arcoiris sobre mí
Andábamos casi a dos metros del suelo
limpios y guapos, caídos del cielo
Compré una historieta de Corto Maltés
tú una chaqueta de soldado inglés
Luego borrachos en un club de Jazz
creo que hablamos un poco de más
Quiero que siempre te quedes conmigo
ahora que tú eres mi único amigo
El día que yo fui feliz
nadie tocaba el violín
ni una maldita florecita
ni arcoiris sobre mí
El día que yo fui feliz
nunca pensé que fuera así
y como nadie me avisó
no me di cuenta y me dormí"