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sábado, 4 de febrero de 2012

Julio insurgente

“Fui enfermizo y tímido con una vocación para lo mágico y lo excepcional que me convertían en la víctima natural de mis compañeros de escuela más realistas que yo. Pasé mi infancia en una bruma de duendes, de elfos, con un sentido del espacio y del tiempo distinto al de los demás.”

Este es el Julio Cortázar que pudimos ser todos.

“Tuve una infancia en la que no fui feliz y esto me marcó muchísimo. De ahí mi interés en los niños, en el mundo de los niños. Es una fijación. Soy un hombre que amo mucho a los niños. No he tenido hijos, pero los amo profundamente. Creo que soy muy infantil en el sentido en que no acepto la realidad. A los niños les cuento cosas fantásticas e inmediatamente establezco una buena relación con ellos, muy buena. Lo que sí no me gustan nada son los bebés, no me acerco a ellos hasta que no se vuelven seres humanos...”

Esto explica la relación de Horacio y Rocamadeur

“Es extraño porqué las mujeres no leen a Julio Verne. Mi madre leía mala literatura, no era culta pero su imaginación me abría otras puertas. Teníamos un juego: "Mirar el cielo y buscar la forma de las nubes e inventar grandes historias." Esto sucedía en Bánfield. Mis amigos no tenían esa suerte. No tenían madres que mirasen las nubes. En mi casa había una biblioteca y una cultura.”

Su madre, La Maga, y las madres que se abren otras puertas, otras nubes.

“Me encerré durante años a leer, no hablaba con nadie, durante mi juventud fui un misántropo, me metí en el mundo de la cultura y de la estética y eso duró muchos, muchos años. Leía, sólo leía. Y escribía, sin publicar, por orgullo, porque sabía que lo mío era bueno.”

Esto que le he leído de diversas maneras en otras ocasiones es admirable, esa conciencia de lo que hacía.

“Fueron mis años de mayor soledad. Fui un erudito, toda mi información libresca es de esos años, mis experiencias fueron siempre literarias... Vivía lo que leía, no viví la vida. Leí millares de libros encerrado en la pensión; estudié, traduje... Descubrí a los demás sólo muy tarde.”

Descubrir a los demás tarde, qué grande esa verdad que se clava. Aunque tarde, ¿tarde para qué? ¿de qué tiene que dar tiempo?

“Oye, yo ya estoy lo bastante viejo para saber al cabo de diez minutos de conversación con una persona si es un fracasado, un parásito o un profesional de la ayuda ajena, y a estas especies las detecto rápidamente, desde la niña a quién le gustaría acostarse con el escritor famoso simplemente porque cree que esto la va ayudar o porque le gusta.. Tengo suficientes antenas para comprenderlo y con gente así no pierdo el tiempo aunque soy lo bastante cortés como para despedirlos por medio de una charla de cinco minutos y no volver a verlos. En cuanto a los débiles, no puedo responderte lo mismo porque el débil no tiene la culpa de serlo. Se puede ser débil por muchos motivos. "

Los débiles no son lo mismo…

“El fascismo es pesimista y por eso no tiene ningún amor por el hombre, ningún respeto. El socialismo -tal y como yo lo veo- está basado en el amor.”

"- ¿Y el amor es optimista?"

"- ¡Claro! Tiene que ser optimista. ¿Cómo te enamoras tú si no eres optimista? Tú no te puedes enamorar de modo pesimista, Elena, hay una contradicción en las cosas, yo no me puedo enamorar de una mujer en un plano pesimista..."

No hay sino que mirar al caso de Nacho Vegas con Rosenvinge.

“Si tú has leído El Libro de Manuel te acordarás que el dilema de Andrés -quien me refleja mucho- es el de un hombre que al final toma un compromiso, entra en un camino, pero en última instancia no está dispuesto a renunciar a cierto tipo de actividades estéticas como puede serlo la pintura cinética. Se las lleva consigo a su nuevo campo de vida. Y eso creo que soy yo. Para mí, los cronopios (personajes de mi propia obra) son tan revolucionarios como la descripción de una zafra.”

Que la revolución no nos quite el criterio, que el criterio no nos mate la risa.

“Yo creo que fui un animalito metafísico desde los seis o siete años. Recuerdo muy bien que mi madre y mis tías (mi padre nos dejó muy pequeños a mi hermana y a mí), en fin, la gente que me veía crecer se inquietaba por mi distracción o ensoñación. Yo estaba perpetuamente en las nubes. La realidad que me rodeaba no tenía mucho interés para mí. Yo veía los huecos, digamos, el espacio que hay entre dos sillas y no las dos sillas, si puedo usar esa imagen. Y por eso, desde muy niño me atrajo la literatura fantástica.”

Y como sabemos, la metafísica no existe más allá de las nubes…



domingo, 15 de enero de 2012

De más

Está de más hablar aquí de Pedro, seguro también se ha hablado de la teoría del Hueco, ambos deben ser la banda sonora y el hilo conductor escondido de este blog. Una vez, hace mucho pero fue ayer, que me dijeron que pareciera buscar un asidero, a veces lo escondo mejor, y a ratos me olvido que busco, me olvido del afán cazador, del afán de eternidad, o del otro, ese de la transparencia, el de jugar con las cartas boca arriba, pero salen a la menor ocasión, quizá no en la mejor, las mejores ocasiones no le interesan a quien busca.

Segura estoy que todos tenemos ese hueco, sólo que hay varias formas de relacionarse con él. No sólo existe el afán de llenarlo, no, con el tiempo he observado más formas, antes iba yo creyendo que sólo había una, la mía, y las otras eran pálidas formas de ocultar la única posible (ay, otro día hablamos de la verdad, otro día).

Pues hay gente, yo lo he visto, que no lo llena, lo deja estar, deja al hueco que se manifieste, y cuando lo hace, lo dicen tranquilamente, pero no con tristeza (esa es otra especie, la conozco muy bien) sino con franqueza (y tampoco con la franqueza de quien lo exhibe, esa también es otra especie), la sensatez de decir: Mira, este es mi hueco, está así, casi vacío, y eso es lo que hay, no me afano en llenarlo, ni me siento a interrogarlo, ni lo observo preocupado, ni voy probando a ver si lo satisfago con experiencias varias, sólo lo tengo y lo digo con franqueza cuando tengo esa vaga necesidad que para otros es grito. Es casi un extraño, y lo llevo conmigo, como si estuviera de más y no me molestara.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Síndrome de Julio

En el trabajo hay una costumbre implantada por quién sabe de escribir en MAYÚSCULAS. Algo entre impersonal y desagradable. Te llegan e-mail en MAYÚSCULAS, y te viene una sensación de subdesarrollo, o de sitio equivocado, o simplemente descuido por. Mi teoría es que todavía creen que las MAYÚSCULAS no hay que acentuarlas, así se libran de ese molesto trámite y de cualquier impronta personal que pueda quedar en un e-mail para que le mandes (siempre URGENTE) una documentación que seguro ellos deberían tener PERO incluso a veces PORFA.

Toda Esta GENTE, Tiene Su nombre y Sus huellas. Las usan para otras cosas, cosas que hacen cuando no les miran, en papeles blancos dibujan y escriben con letras ininteligibles, les sobreviene una necesidad de verse escritos y se escriben, hasta pintan a escondidas con los fluorescentes, ellos creen que están así para entretenerse mientras hablan por teléfono, pero no terminan de tirar los papelitos, se quedan por ahí, como invocaciones, como gritos, como piolines, algo poco claro, algo más complicado, para cuando la luz se apague, para cuando TODOS salgan corriendo de ese infierno en letras de MOLDE.

Me he enterado que hay gente que incluso en los papelitos escribe en MAYÚSCULAS, una perversión del ánima, una usurpación del territorio, un hecho monstruoso, una cosa como de buscar "papelitos" y "MAYÚSCULAS" en Bing. Me pregunto que pensará Julio, do quiera que, de este asunto... Y pienso que con la cantidad suficiente de papelitos podría invocarlo, hacerle una señal, mandarle un zumbido, zumbarle una toallita, hacerle una cesta, morder un vaso, acuñar un conjuro, descongelar esa sensación de cuando yo



PERO, de golpe, me asalta un recuerdo (milagro) de ayer, en la ducha, como un aire de pertenencia, un sentido del apego, y de golpe me pareció que si la GENTE no sintiera apego por lo cercano y defendiera "LO SUYO", ¿qué pasaría? Y eso SUYO es necesariamente algo heredado, ya puesto ahí, y querido por ser identificado como, porque le han dicho que eso es de su PUEBLO y de su CULTURA, y que las banderas y que los uniformes.... Y entonces TODO se explica con el mecanismo que Darwin descubrió, y entonces TODO va según la SUPERVIVENCIA ha decidido. Y entonces todo DEBE andar bien así.


CATHAYSA...

jueves, 26 de noviembre de 2009

Soy un planeta...

"Míralos acumular, y sabrás de dónde vienen las bendiciones y los desastres"
Libro de Liezi

"¿Sabe por qué no puede aguardar que se produzca el disparo y pierde el aliento? El tiro justo en el momento justo no acaece porque usted no sabe desprenderse de sí mismo. No se pone en tensión esperando la consumación, sino que está a la expectativa de su fracaso.

...¿y cómo se aprende?

Desprendiéndose de sí mismo, dejándose atrás tan decididamente a sí mismo y dejando a todo lo suyo, de modo que de usted no quede otra cosa que el estado de tensión, sin intención alguna."
ZEN en el arte del tiro con arco.



"la culpa es un invento muy poco generoso,
será que será suficiente que uno elija...
sino la fortuna pasa de largo."

viernes, 11 de septiembre de 2009

Cass, mis orígenes

Cass, La chica más guapa de la ciudad

Basada en el cuento de bukoswki, quizás sus poemas y
tal vez más allá del manifiesto surrealista


(Todo con el permiso de la imaginación ).

"Nos gustaba Cass la chica mas guapa de la ciudad
su forma angelical de pisar la nieve
mientras tararea la última estrofa de Dylan.
Su manera tan dulce de guiñar
como si estuviera recitando un poema
o pintándose los labios en el espejo
de cualquier fotografía.

Nos gustaba que tuviera las piernas morenas
y se riera como un Sábado.
Pobre Cass, tenía que morir como una Diosa, nuestra.
Arrollada por un Chevrolet y un repartidor de Coca-Colas
y ahora un policía nos robó todas las lágrimas.

Y ahora la lloramos todos y
enviamos violetas a direcciones inventadas
todas dirigidas todas dirigidas todas dirigidas a Cass,
la chica mas guapa de la ciudad.

Pero solo hemos aprendido
a silbarte una nueva canción
es para tí Cass,
que estabas tan harta de la vida
que te tumbabas desnuda bajo el sol
de las cinco de la tarde.
Es para ti, que nos reprochaste tantas veces
nuestro aire de perritos derrotados

Y ahora la lloramos todos
y enviamos violetas a direcciones inventadas ...
Los autores de la canción son profesores de Universidad de Zaragoza. Jose Luis Rodríguez García. ((Panfleto contra la monarquía: sobre la inutilidad de los reyes (2006). La Esfera de los Libros)). Y Gabriel Sopena Genzor, que produjo su primer disco, y estudia marcos ideológicos y religiosos celtíberos, nada más surrealista.


Así en este camino inverso recorrido desde un CD que me envió Morfeo a una dirección ahora inventada, (tengo la intuición Fernando de habernos encontrado en la blogosfera, siendo ambos otros), llegué de Ismael a Quique, desde aquel programa de Canal Plus en que Quique parecía un ser luminoso y esperanzador al lado del político y nada surrealista Ismael, desde Quique reapareció Fito Páez, y con él otra vez Sabina, pero no era Sabina el de antes, sino Vila-Matas en un París reinventado por la ironía, en que uno podía encontrar a Samuel Beckett en el Jardín de Luxembourg, y yo me lo creo, me creo el encuentro de Borges con Borges, me creo que cada vez que Beckett pasaba una página podía temblar el Jardín entero, más, podía bifurcarse en senderos, en decisiones que uno debe tomar solo, siendo "la desesperación tan grande que ni palabras(...)" Y luego era el estilo decir si nevaba, aunque fuera nieve de mentira. Una mariposa de cartón a una dirección que eran todas las direcciones, un cultivador de Orquídeas que espera sus cajas mientras atropellan a una chica que se puso a llamar a Juan y no era Nicole, y vino Marrast como perro de aguas a tallarse en hule o madera, a desesperarse en vías paralelas, a largarse adoptando a mi paredro para siempre por un tiempo, y ojalá nada más, solo que todos los días se muere al lado de un caracol en el Jardín Botánico y de Luxembourg, en cada ciudad que puede ser otra porque todos estamos contaminados por la literatura.

martes, 1 de septiembre de 2009

Andaba por aqui

A ella le gustaba Lucía Etxebarría. Yo podría hacer sangre con eso, pero no lo haré.
Me he acordado de ella, a la que no conozco, por ver a Lucía que no me interesa.
Yo sabía que esos gustos no eran los de él, pero no pregunté.
Cuando lo conocí no sabía que no haría nada, yo al contrario de los perros en verano, creía que lo haría.
Conozco a más gente a las que les gusta hasta la literatura de Lucía. Yo podría hacer un estereotipo de eso, pero no lo haré.
Cuando leo a Lucía me da esa sensación que necesita de dos palabras para expresarla, pero no lo haré.
Yo sabía que quizá él leería esto y no se sabría, y yo tendría que poner el quizá para protegernos a todos.
Me he acordado de cuando fui a La Ventura, solo por las fotos oscuras con francés en frases blancas rotas. Le agradecen a Lucía que no subiera las copas cuando lo compró.
A él le gustaban la culpa y las espinas, yo no sabía que era un personaje, él no sabía que yo me lo estaba inventando, asi que se dejó ser, pero no fue.

miércoles, 8 de julio de 2009

El Icono

"Mi amor está apretado en este puño,
triturado y apelmazado hasta volverse
una bola chirriante, una estrella portátil
que puedo sacar del bolsillo
y acercar a tu cuerpo para quemarlo,
para tatuarlo."



En la parte inferior del portátil, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí un aviso antivirus; luego comprendí que ese icono era una ilusión producida por los vertiginosos fantasmas nocturnos. El diámetro del Icono sería de dos o tres milímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la pieza del puzzle, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo.


Vi el famoso blue raincoat que no es el mismo, vi la noche no tan negra, vi las costumbres inadeacuadas de la doble negación. Vi la telaraña de la ilusión del 126, vi una cartografía de Rayuela en Google, vi los ojos del lector malherido queriendo ignorar el infinito, vi al infinito ignorar al hombre, vi todos los ordenadores del planeta y ninguno me vio. Vi el Paseo de Gracia, vi las postales perdidas desde Barcelona, ni las hojas de la Plaza que intentó llenar los huecos, vi la canción de los motivos de Sabina y me vi cuando me gustaban esas canciones, vi una mujer que si no fuera por mi capacidad de olvido yo, vi a la rubia sosa, vi que creíamos violenta con vergüenza, vi al escritor con mucha más vergüenza. Vi el árbol del jardín donde grabó mi nombre, vi a Pablito en el Bluesbar enseñando Tu Nombre tatuado más allá de donde la espalda pierde su, vi en una calleja de Madrid un rastro del 1º Philosophiae naturalis principia mathematica de Newton, vi a un tiempo cada drama de cada incendio (de chica yo solía maravillarme de que las distancias pudieran contarse), vi la noche que ahora ya no puede ser recordada, vi un video que han visto miles de personas para liarla parda, vi el dormitorio y nada obviedades, vi a Enrique torpe para defenderse con pena, vi mi cuarto argentino, vi la Sensación de Vivir en el malditismo, vi el Guggenheim en la palma de la mano, vi estos últimos veranos y los anteriores, vi a los de las Sexta salvados, vi estos últimos inviernos y el que viene, vi a nuestra planta como crece sin órganos sexuales, vi cronopios, no, no los vi, vi todos los poemas que anoche se sentaron a verme, vi tu telescopio en mi cuadro sobre el espejo, vi los email que me hicieron temblar hasta el destierro, eran mios. Vi la Plaza de la Paja sin saber que lo era, vi lo que fuimos en versión pervertida por mi capacidad de olvido, vi que nunca estuve allí, vi el desfile de varias obsesiones, vi toda secuencia sin entenderla, vi el icono desde todos los puntos. Vi las piezas del puzzle en la tierra, están ahí, vi las caras del kibutz, vi mis recuerdos sentarse a mirarme en dimensiones amarillas, vi que los olvidaría, vi que se encriptarían como un secreto, vi que al puzzle le faltarían piezas, vi que había nostalgias que no eran las mías y usurpaban nombres y pérdidas, vi mis zapatos de alma en pena que algún ser no habrá dejado de observar en el momento en que el suelo se pliega antes de llegar al dormitorio y… me he perdido.

jueves, 2 de julio de 2009

Todas las impresiones...

A veces estamos demasiado dispuestos a creer
que el presente es el único estado posible de las cosas.
Marcel Proust

Impresión, sol naciente. Claude Monet, 1872-1873. Cuadro que inició el impresionismo.

El homo sapiens, la única criatura dotada de razón,
es también la única que aferra su existencia a cosas irracionales.
Henri Bergson

En Debussy, sus estructuras no lineales se mueven
misteriosamente de una imagen sana a la siguiente,
dejando al oyente solo para encontrar una unidad total.


Percibimos un olor cuando unas moléculas aromáticas penetran la cavidad nasal estimulan los terminales nerviosos encargados de detectar olores. Estos terminales convierten el influjo de moléculas aromáticas en impulsos nerviosos y los envían al sistema límbico en donde, dependiendo de que tipo de aroma se trate, provocan diversos tipos de reacciones emotivas y estimulan recuerdos. Estudios recientes confirman que los olores que percibimos tienen un impacto significativo sobre nuestro estado anímico.

Pero esto ya lo sabía Marcel, lo dijo en 16 volúmenes escritos en cuadernos escolares, tras 14 años de escritura, en monólogo interior desde una habitación de corcho, yo me uno a los que piensan que el pasaje de la magdalena es una impresión de verdad, un fogonazo del camino de búsqueda, también un camino de regreso. En fin, que hoy o quizá fue siempre, me acordé de esta canción...


martes, 4 de julio de 2006

Larry Goldings: Whatever It Takes...


Iba, no sé si a beber, pero bebimos aquella noche, con corbata, seguro se llamaba Lucía, porque parecía de Uruguay, aunque Jimena era del Perú, dicen que Patri, nosotros la queremos tanto porque fue nuestra Eva.

“…Jelly Roll estaba en el piano marcando suavemente el compás con el zapato a falta de mejor percusión, Jelly Roll podía cantar Mamie’s Blues hamacándose un poco, los ojos fijos en una moldura del cielo raso, o era una mosca que iba y venía o una mancha que iba y venía en los ojos de Jelly Roll…”

No iba a ser Eva por lo que yo recordara a Pablito con su árbol, sino por la historia hecha de piolines en los bolsillos de todas las veces que salí a beber después para volver a esa noche. Yo también quise tener un sueño el martes que viene.

“Babs había tomado tantos trenes en la vida, le gustaba viajar en tren si al final había algún amigo esperándola, si Ronald le pasaba la mano por la cadera, dulcemente como ahora, dibujándole la música en la piel, Two-seventeen’ll bring her back some day , por supuesto algún día otro tren la traería de vuelta, pero quien sabe si Jelly Roll iba a estar en ese andén, en ese piano, en esa hora en que había cantado los blues de Marie Desdume…”

Los ovillos se hicieron de pisadas de faldas afiladas de pliegues de aquella noche, casi negra, casi horror vacui, casi luna de luz blanca en la negra luz del Blues, casi Selene en palabras de Blas. Me queda una expresión para mi sillón Voltaire, ahora que la Magdalena no fue tal "¿cómo acostarse con alguien que no te desea?".

“la lluvia sobre una claraboya de París a la una de la madrugada, los pies mojados y la puta que murmura If you can´t give dollar, gimme a lousy dime , Babs se hacía una idea muy especial de las camas de los reyes pero de todos modos alguna mujer habría dicho una cosa así, If you can´t give a million, gimme a lousy ground , cuestión de proporciones, y por qué el piano de Jelly Roll era tan triste, tan esa lluvia que había despertado a Guy, que estaba haciendo llorar a la Maga, y Wong que no venía con el café.”

No iba a ser tampoco esa noche por la que yo quisiera volver. Nisiquiera volver, sino ir a ver porqué Lucía, por qué rulemanes, por qué Carter cuando yo pensé en “manosnubes”, cómo aunar para sacar de los piolines esta historia sin romperla al desenrollar todo lo que cogí sin saber soltar.

yo iba casi diariamente a su casa por la mañana, en vez de ir a clase; nos fumábamos algo, la ayudaba a ordenar la casa, ella hacía un potaje para toda la familia... tiene una mano afortunada para la cocina, porque nunca ha sabido, en realidad empezó a probar a hacer papeos y todos le salían bastante decentes. Hablábamos mucho, nos contamos todo sobre nuestros noviazgos, ligues... Nos bebimos unas cinco botellas de franjelico, una vez

..."toda esa francmasonería de sábado por la noche en la pieza del estudiante o en el sótano de la peña, con muchachas que prefieren bailar mientas escuchan Star Dust o When your man is going to put you down , y huelen despacio y dulcemente a perfume y a piel y a calor, se dejan besar cuando es tarde y alguien ha puesto The blues with a feeling y casi no se baila, solamente se está de pie, balanceándose, y todo es turbio y sucio y canalla"

Iba a ser este martes en este río de la casualidad en que busco piso y me encuentro con un bote lento de jazz. Slow boat, me dice pablito… justo hoy, me dice que no subestime el poder de esta casualidad. Ésta de que tras un fugaz encuentro infantil en un árbol en el que grabó mi nombre, Pablo aparezca de la mano secreta de Eva. Que me cuente que cuando lo encontramos aquella noche tenían algo super-estable, cual enlace, que llevaban en secreto. “A secreto del mundo” me dijo, ¿y por qué?

…pues porque fuimos muy naturales uno con el otro, sólo nos veíamos para estar juntos…de noche, para salir, de día para tomar té o fumarnos un cacharrito; para enrollarnos cuando surgía. Durante meses buscándonos diariamente; pero surgió que tan naturales fuimos que seguimos caminos separados. Ella se fue a Barcelona, toda hippy. Yo aquí todo vallero de la costa...
y ahora que volvió, nos vemos en coches distintos, "¡¡¡eeeehhh!!!" piiii piiiii

No iba a ser yo la que subestimara la casualidad de que ellos se reencuentren mañana, para el concierto que me recomienda “sobremanera”…

el jazz es fácil, requiere un poco de esfuerzo el primer minuto del tema, después, sólo hay que escuchar lo que se inventan los músicos a partir de ese primer minuto

"entonces sube una trompeta poseyéndolas por todos los hombres, tomándolas con una sola frase caliente que las deja caer como una planta cortada entre los brazos de los compañeros, y hay una inmóvil carrera, un salto al aire de la noche, sobre la ciudad, hasta que un piano minucioso las devuelve a sí misma, exhaustas y reconciliadas y todavía vírgenes hasta el sábado siguiente"

Iba a irme sin decir que a mi el jazz… que yo no siento… que yo no sé… que yo de ese época tengo resurrecciones esperando la crucifixión … que mientras me hablaba yo intentaba terminar en este caracol de sueño esta historia que no se deja contar…

"Pienso en la música que se está perdiendo, en las docenas de grabaciones donde Johnny podría seguir dejando esa presencia, ese adelanto asombroso que tiene sobre cualquier otro músico. "Esto lo, estoy tocando mañana" se me llena de pronto de un sentido clarísimo, porque Johnny siempre está tocando mañana y el resto viene a la zaga, en este hoy que él salta sin esfuerzo con las primeras notas de su música."

“…algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizás había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizá había otros caminos y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre, más que un hombres porque encierra eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porque de esa libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se reserva ser el alfil o el caballo, una definición de libertad que se enseña en las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se enseñará a los niños el primer compás de un ragtime…”

Los ovillos, en una mezcla de Blues, noche, luz de estrellas polares… una historia que va y viene, que le digo a Pablo para que él lo diga, que no sabe lo que me molesta la hora y el quedarme con esto colgado en el laberinto de andenes, diciendo adiós a las casualidades de poetisas, primos policías, babel y sus llamadas sin contestar en buzones sin voz. Porque sin letra, Pablito, no sé entender nada, eso es lo que me pasa, que ese árbol podía haber crecido por cualquier rama de las que dejamos allí con las carreras en las que yo siempre llegaba tarde, nisiquiera última…

-"La cosidad es ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción empieza nuestro castigo. Lamento usar un lenguaje abstracto y casi alegórico, pero quiero decir que Oliveira es patológicamente sensible a la imposición de lo que lo rodea, del mundo en que se vive, de lo que le ha tocado en suerte, para decirlo amablemente. En una palabra, le revienta la circunstancia. Más brevemente, le duele el mundo. Usted lo ha sospechado, Lucía, y con una inocencia deliciosa imagina que Oliveira sería más feliz en cualquiera de las Arcadias de bolsillo que fabrican las madame Léonie de este mundo."

-…y ahora me voy a tocar el piano un rato

-¿me seguirás otro dia la historia?

-parece que la "historia" continúa

-qué cosas que se saben en un momento que no sabes para qué te las han revelado

-quizá pequé de hablar mucho, pero no sé, me gusto más indefenso, sin secretos...

No iba a decirle, te lo digo ahora Pablito, que eso sí era lo que quería contar, esa era la palabra, indefenso, estaba indefenso con esa luz, tras el sueño que yo no pude dormir. Bebimos también esa noche, pero todo fueron lagunas que lleno con miedo de perderla y no poder volver a unir los piolines y juntar los rulemanes tras la puerta de mi historia ajena…

es ese punto de buena vibración que se le nota a la gente que asociamos con que si nos acompañan...no va a pasar nada malo, sino todo lo contrario...te encuentras algo de valor en el suelo, alguien extravagante se te acerca para hablarte de las constelaciones o de las relaciones entre la religiosidad cultural y las músicas electrónicas…

Iba, Eva, Patricia, Jimena, Lucía, Glenda, whatever, no sé si (a) acabar, pero los piolines se van desenredando, con la casualidad a un poema cocido con el hilo de tus ojos, que sonaba, en homenaje a Enrique.. a Pablo es el mío, por servir de hilo a la “coincidencia” como el la llamó, del sueño del otro mundo, del lado de los resucitados en árboles de acordes aún por venir

jueves, 4 de mayo de 2006

Lenguaje común

Luis García Montero escribe en Málaga este poema, que incluye en su libro Habitaciones Separadas, publicado en 1994:

AUNQUE TU NO LO SEPAS

”Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...


Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.


También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.


Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.


Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.”


Ese año conoce a Almudena Grandes, que introduce el relato de “el lenguaje de los balcones” de Modelos de Mujer, con unos versos de este poema. Ella le dedica su libro siguiente, en 1996:


«A Luis, que entró en mi vida
y cambió el argumento de esta novela.
Y el argumento de mi vida
».


Quique González elige el poema para hacer una canción, que da a Enrique Urquijo, quien la incluye en su nuevo disco con su grupo, que se llamará Desde que no nos vemos (1998):

Aunque tú no lo sepas,
me he inventado tu nombre,
me drogué con promesas
y he dormido en los coches.

Aunque tú no lo entiendas
nunca escribo el remite en el sobre
por no dejar mis huellas.
Aunque tú no lo sepas
me he acostado a tu espalda
y mi cama se queja,
fría cuando te marchas.

He blindado mi puerta
y al llegar la mañana
o me di ni cuenta
de que ya nunca estabas.

Aunque tú no lo sepas
nos decíamos tanto
con las manos tan llenas
cada día más flacos.

Inventamos mareas,
tripulábamos barcos,
encendía con besos
el mar de tus labios
y toda tu escalera”.

Ese año, un director debutante Juan Vicente Córdoba, leyó el relato de Almudena y lo eligió como argumento para su película, que dirigió en 1999, Aunque tú no lo sepas:

Lucía, una mujer de unos 40 años siente un vuelco en el corazón al cruzarse por casualidad con un hombre, Juan, en unos grandes almacenes. Sin dudarlo decide seguirle hasta su casa, la misma casa donde, veinticinco años atrás, mientras el franquismo daba sus últimos coletazos, Juan vio por primera vez a Lucía y se enamoró. Entonces tenían diecisiete años e inventaron un lenguaje común a través de los balcones.

Cuenta Almudena que cuando Luis y ella escriben, lo hacen en la misma habitación, cuidando que no se mezclen el verso y la prosa, separados por un balcón. Dice que quizás siempre se estuvieron buscando…

la búsqueda
(la encontré en un espejo del otro lado)

llevas días buscándome
por este laberinto sin sentido ni forma
que te lleva a saltar
de casa en casa ,de planeta en planeta .


te encontraré, me has dicho.
no será fácil
entre tanta palabra malherida,
tanto amor , tanta ausencia.


no son verdad los ojos
pero puedes hallar
entre la pobre hilera de letras encharcadas
la lluvia de esta tarde .


hay pistas sin embargo
para un buen detective como tú.


el recorte de una vieja fotografía ,
el adjetivo en el centro de un verso,
la referencia a un paisaje
que sólo tú y yo conocemos
o el sonido de un nombre ,
una voz abandonada a su suerte.

sábado, 4 de marzo de 2006

Silvio y Ojalá como coartada

Cuenta Silvio Rodríguez:
«Ojalá yo la compuse a una mujer que fue, podríamos decir, mi primer amor. Fue un amor que tuve cuando estuve en el ejército, haciendo mi servicio militar. La conocí cuando tenía 18 años, fue mi primer amor importante en el sentido de que fue el primer amor que me enseñó cosas. Era una muchacha mucho más evolucionada que yo, mucho más inteligente, más culta. Me enseñó, por ejemplo, a César Vallejo. Después nos tuvimos que separar, estaba estudiando medicina y en fin, no le cuadró. No sé por qué estudió medicina, cosa loca de ella, en realidad siempre fue de letras. Después estudió letras, se fue a su pueblo Camagüey, a estudiar eso y yo me quedé solo aquí en la La Habana, totalmente desolado.
Pasaron los años y el recuerdo de aquel amor tan bonito, tan productivo, tan útil (ojo, no confundir con utilitario), enriquecedor, de aporte a uno... pues, estaba obsesionado yo con esa idea. Y porque fue un amor frustrado, tronchado por las circunstancias, por la vida, no fue una cosa que se agotara, pues se me quedó un poco como un fantasma y por eso compuse esta canción en un momento quizás de delirio, de arrebato, de sentimiento un poco desmesurado."

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toque el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no dé gritos
que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan
tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

domingo, 5 de febrero de 2006

Hechos de gente

Que yo sea ultrajado y aniquilado,
pero que en un instante, en un ser,
Tu enorme Biblioteca se justifique.

Tres veces, tres, se ha resistido este post. La presión de un público que se precipita, mojado en la inacción. De señales iba. De excentrarse para encontrar el centro, pero ocurrió que nada sucede, como Auden ya pensó, en la inutilidad de las palabras. "Hechos, no palabras", decía el eslogan del PP, creo que en el 1993, luego lo cambiaron por uno menos delator pero sin esa contundencia que en la acción se demuestra. Si aún sirve la intención, no era clara, pero sí distinta, aunque asumo que "lo difuso sigue sin tener ninguna fuerza".

Mientras que las frases se tallen en muebles o en muñecas, con un punzón, un rotulador o un vidrio no podré mirarme sin intención de pasado, sin que las señales sean obvias sólo porque yo las vea. Y cómo salir de esta espiral, círculo vicioso, o simetría dinámica, que suena más a rio, a risa perdida. Hace ya un año le decía, a una de las burbujas que no están, que nisiquiera sabía si el que hubiera un Sentido tendría sentido. Sigo en la esquina de esa calle sin salida, pero yo veo un centro, una burbuja, un París en la mochila de los 17 años, un pliegue que "nadie habrá dejado de observar".

A Punset le libró de la melancolía el "haber ido de obsesión en obsesión". No tenía tiempo para deprimirse. A mi la obsesión no me ha librado de encontrar en todos los caminos agujeros negros, señales que no cambio por ningún deseo innato. ¿Son de Verdad "velos en el corazón" los que me impiden aceptar que "el deseo innato de todo hombre y mujer es la felicidad" y no la justicia?

La Felicidad Hedonista, la Comprometida y la Significativa. La ciencia admite tres niveles de concepto difuso, encontrar la fuerza, los límites de la ciudad, encontrar la salida. ¿Salir de la Ciudad? ¿Encontrar el centro?. Ser Uno con lo que se hace. La teoría M resumida en un restaurante chino seis polvos después de la felicidad primera. Los contornos del anillo de Júpiter, tan imposible como simplicar compromiso a sólo una palabra sin hacer. El significado del gato y su caja, la paradoja de un ser vivo y muerto porque todo es relativo, si no fuera porque hubo un ¿Y? en una playa tras una ecuación de onda imaginada en un muro, tan cerca de la felicidad tercera, ni es que estuvo cerca. Todos hechos de gente.

"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."

¿Es la justicia una felicidad significativa? ¿Es Una o La? ¿Es mi critero o es universal? ¿Se puede ser Uno? ¿Será mi Culpa si confio? ¿Será un velo si no Creo?. Me han preguntado por el sentido del Blog, por su objetivo, quizá haya que esperar que él solo se justifique, acaso en sus afueras:


(II)
¿Quién?
¿Quién es el dormido?
Si me callo, ¿respira?
Alguien está presente
que duerme en las afueras.

Las afueras son grandes,
abrigadas, profundas.
Lo sé pero, ¿no hay quién
me sepa decir más?

Están casi a la mano
y anochece el camino
sin decirnos en dónde
querríamos dormir.

Pasa el viento. ¿Le llamo?
Si subiera al salón
familiar del octubre
el templado silencio
se aterraría.

Y quizá me asustara
yo también si él me dice
irreparablemente
quién duerme en las afueras.



(IV)

Como la noche no

quiero que tú desciendas,

no quiero cumplimiento

sino revelación.

Desciende hasta mis ojos,

veloz, como la lluvia.

Como el furioso rayo,

irrumpe restallando

mientras quedan las cosas

bajo la luz, inmóviles.

Que no quiero

la dulce caricia dilatada,

sino ese poderoso

abrazo en que romperme.

miércoles, 25 de enero de 2006

Barna

Barna se come el celo en su abreviatura purificadora.
Aqui parece no pasar el tiempo.
Aqui se soporta la incertidumbre.
Aqui se es una hormiga demasiado obvia.
Barcelona se te come la identidad en su idioma.
Aqui el tiempo parece gris y sin escalas.
Aqui no se soportan los esquemas.
Aqui las hormigas trabajan más de lo que quisieran.
BCN no se come sin haber digerido antes sus acepciones.