“Fui enfermizo y tímido con una vocación para lo mágico y lo
excepcional que me convertían en la víctima natural de mis compañeros de
escuela más realistas que yo. Pasé mi infancia en una bruma de duendes, de
elfos, con un sentido del espacio y del tiempo distinto al de los demás.”
Este es el Julio Cortázar que pudimos ser todos.
“Tuve una infancia en la que no fui feliz y esto me marcó
muchísimo. De ahí mi interés en los niños, en el mundo de los niños. Es una
fijación. Soy un hombre que amo mucho a los niños. No he tenido hijos, pero los
amo profundamente. Creo que soy muy infantil en el sentido en que no acepto la
realidad. A los niños les cuento cosas fantásticas e inmediatamente establezco
una buena relación con ellos, muy buena. Lo que sí no me gustan nada son los
bebés, no me acerco a ellos hasta que no se vuelven seres humanos...”
Esto explica la relación de Horacio y Rocamadeur
“Es extraño porqué las mujeres no leen a Julio Verne. Mi
madre leía mala literatura, no era culta pero su imaginación me abría otras
puertas. Teníamos un juego: "Mirar el cielo y buscar la forma de las nubes
e inventar grandes historias." Esto sucedía en Bánfield. Mis amigos no
tenían esa suerte. No tenían madres que mirasen las nubes. En mi casa había una
biblioteca y una cultura.”
Su madre, La Maga, y las madres que se abren otras puertas, otras nubes.
“Me encerré durante años a leer, no hablaba con nadie,
durante mi juventud fui un misántropo, me metí en el mundo de la cultura y de
la estética y eso duró muchos, muchos años. Leía, sólo leía. Y escribía, sin
publicar, por orgullo, porque sabía que lo mío era bueno.”
Esto que le he leído de diversas maneras en otras ocasiones es admirable, esa conciencia de lo que hacía.
“Fueron mis años de mayor soledad. Fui un erudito, toda mi
información libresca es de esos años, mis experiencias fueron siempre
literarias... Vivía lo que leía, no viví la vida. Leí millares de libros
encerrado en la pensión; estudié, traduje... Descubrí a los demás sólo muy
tarde.”
Descubrir a los demás tarde, qué grande esa verdad que se clava. Aunque tarde, ¿tarde para qué? ¿de qué tiene que dar tiempo?
“Oye, yo ya estoy lo bastante viejo para saber al cabo de
diez minutos de conversación con una persona si es un fracasado, un parásito o
un profesional de la ayuda ajena, y a estas especies las detecto rápidamente,
desde la niña a quién le gustaría acostarse con el escritor famoso simplemente
porque cree que esto la va ayudar o porque le gusta.. Tengo suficientes antenas para comprenderlo y con gente así no pierdo el tiempo
aunque soy lo bastante cortés como para despedirlos por medio de una charla de
cinco minutos y no volver a verlos. En cuanto a los débiles, no puedo
responderte lo mismo porque el débil no tiene la culpa de serlo. Se puede ser
débil por muchos motivos. "
Los débiles no son lo mismo…
“El fascismo es pesimista y por eso no tiene ningún amor por
el hombre, ningún respeto. El socialismo -tal y como yo lo veo- está basado en
el amor.”
"- ¿Y el amor es optimista?"
"- ¡Claro! Tiene que ser optimista. ¿Cómo te enamoras tú si no eres optimista?
Tú no te puedes enamorar de modo pesimista, Elena, hay una contradicción en las
cosas, yo no me puedo enamorar de una mujer en un plano pesimista..."
No hay sino que mirar al caso de Nacho Vegas con Rosenvinge.
“Si tú has leído El Libro de Manuel te
acordarás que el dilema de Andrés -quien me refleja mucho- es el de un hombre
que al final toma un compromiso, entra en un camino, pero en última instancia
no está dispuesto a renunciar a cierto tipo de actividades estéticas como puede
serlo la pintura cinética. Se las lleva consigo a su nuevo campo de vida. Y eso
creo que soy yo. Para mí, los cronopios (personajes de mi propia obra) son tan
revolucionarios como la descripción de una zafra.”
Que la revolución no nos quite el criterio, que el criterio
no nos mate la risa.
“Yo creo que fui un animalito metafísico desde los seis o
siete años. Recuerdo muy bien que mi madre y mis tías (mi padre nos dejó muy
pequeños a mi hermana y a mí), en fin, la gente que me veía crecer se
inquietaba por mi distracción o ensoñación. Yo estaba perpetuamente en las
nubes. La realidad que me rodeaba no tenía mucho interés para mí. Yo veía los
huecos, digamos, el espacio que hay entre dos sillas y no las dos sillas, si
puedo usar esa imagen. Y por eso, desde muy niño me atrajo la literatura
fantástica.”
Y como sabemos, la metafísica no existe más allá de las nubes…
Está de más hablar aquí de Pedro, seguro también se ha hablado de la teoría del Hueco, ambos deben ser la banda sonora y el hilo conductor escondido de este blog. Una vez, hace mucho pero fue ayer, que me dijeron que pareciera buscar un asidero, a veces lo escondo mejor, y a ratos me olvido que busco, me olvido del afán cazador, del afán de eternidad, o del otro, ese de la transparencia, el de jugar con las cartas boca arriba, pero salen a la menor ocasión, quizá no en la mejor, las mejores ocasiones no le interesan a quien busca.
Segura estoy que todos tenemos ese hueco, sólo que hay varias formas de relacionarse con él. No sólo existe el afán de llenarlo, no, con el tiempo he observado más formas, antes iba yo creyendo que sólo había una, la mía, y las otras eran pálidas formas de ocultar la única posible (ay, otro día hablamos de la verdad, otro día).
Pues hay gente, yo lo he visto, que no lo llena, lo deja estar, deja al hueco que se manifieste, y cuando lo hace, lo dicen tranquilamente, pero no con tristeza (esa es otra especie, la conozco muy bien) sino con franqueza (y tampoco con la franqueza de quien lo exhibe, esa también es otra especie), la sensatez de decir: Mira, este es mi hueco, está así, casi vacío, y eso es lo que hay, no me afano en llenarlo, ni me siento a interrogarlo, ni lo observo preocupado, ni voy probando a ver si lo satisfago con experiencias varias, sólo lo tengo y lo digo con franqueza cuando tengo esa vaga necesidad que para otros es grito. Es casi un extraño, y lo llevo conmigo, como si estuviera de más y no me molestara.
Pero todo eso, el canto de Bessie, el arrullo de Coleman Hawkins, ¿no eran ilusiones, y no eran algo todavía peor, la ilusión de otras ilusiones, una cadena vertiginosa hacia atrás, hacia un mono mirándose en el agua el primer día del mundo? Pero Babs lloraba, Babs había dicho: " Oh, sí, oh, sí que es verdad", y Oliveira, un poco borracho él también, sentía ahora que la verdad estaba en eso, en que Babs y Hawkins fueran ilusiones, porque solamente las ilusiones eran capaces de mover a sus fieles, las ilusiones y no las verdades. Y había más que eso, había la intercesión, el acceso por las ilusiones a un plano, a una zona inimaginable que hubiera sido inútil pensar porque todo pensamiento lo destruía apenas procuraba cercarlo.
Una mano de humo lo llevaba de la mano, lo iniciaba en un descenso, si era un descenso, le mostraba un centro, si era un centro, le ponía en el estómago, donde el vodka hervía dulcemente cristales y burbujas, algo que otra ilusión infinitamente hermosa y desesperada había llamado en algún momento inmortalidad. Cerrando los ojos alcanzó a decirse que si un pobre ritual era capaz de excentrarlo así para mostrarle mejor un centro sin embargo inconcebible, tal vez no todo estaba perdido y alguna vez, en otras circunstancias, después de otras pruebas, el acceso sería posible. ¿Pero acceso a qué, para qué? Estaba demasiado borracho para sentar por lo menos una hipótesis de trabajo, hacerse una idea de la posible ruta. No estaba lo bastante borracho para dejar de pensar consecutivamente, y le bastaba ese pobre pensamiento para sentir que lo alejaba cada vez más de algo demasiado lejano, demasiado precioso para mostrarse a través de esas nieblas torpemente propicias, la niebla vodka, la niebla Maga, la niebla Bessie Smith. Empezó a ver anillos verdes que giraban vertiginosamente, abrió los ojos. Por lo común después de los discos le venían ganas de vomitar.
Si hoy voy a cumplir los años que dicen... tendría los mismos de la templaria Letizia Ortiz cuando pronunció aquella gran frase en la Catedral de la Almudena:
Es todo tan hermoso...
Nunca antes una frase ha tenido tanto poder de redención de republicanas rebeldes en dóciles consortes
Premisa 1: Al pedestal llevan ofrendas por ser pedestal. Premisa 2: La inalterabilidad del pedestal descansa en una piedra de hule. Premisa 3: Por debajo de la piedra hay tortugas, debajo de ellas, Platón ya dijo. Premisa 4: En medio una bandera que tiene la virtud de ondear, el pedestal aprende. Premisa 5: Por encima hay preposiciones, adverbios, verbos sin sujeto ni predicado. Premisa 6: Las cosas acumuladas están a los pies del pedestal, no pertenecen a. Premisa 7: La piedra de hule no es sustituible por cosa que no sea un hueco. Premisa 8: Del pedestal nada se desprende, las palabras se quedan a vivir. Premisa 9: Al pedestal no llega el poder del señor.
Ocurre a veces que dentro de un libro de Filosofía Presocrática, donde habla del pitagorismo, refriéndose a Filolao de Crotona, encuentra uno una mención de Aristóteles al Sistema Planetario, al Fuego y al centro, y uno entiende que quizá algo encaja, y que ya pensaron por uno, y que uno es inexplicablemente feliz al leer esto tal vez sólo por el hallazgo, tal vez...
" La mayoría de los pueblos dice que la tierra esta situada en el centro del universo... pero los filósofos itálicos, llamados pitagóricos sostienen lo contrario. Dicen que en el centro está el fuego y que la tierra es una de sus estrellas, que, con su movimiento circular en torno al centro, da origen a la noche y al día. (...) Los pitagóricos sostienen que la parte más importante del mundo que es el centro, debe ser custodiada en grado máximo y llaman al centro, o mejor, al fuego que ocupa ese lugar "fortalez de Zeus", como si la palabra centro fuera completamente inequívoca, y el centro de la figura matemática se identificara siempre con el de la cosa o el centro natural. Pero es preferible concebir el centro del firmamento entero de un modo análogo al de los animales, en los que son diferentes el centro del animal y el del cuerpo."
Aristóteles, de caelo (B 13, 293a 18)
"- ¿es cierto que hay un ajedrez indio de setenta y dos piezas?
- Es postulable -dijo Oliveira- la partida infinita.
- Gana el que conquista el centro. Desde ahi se dominan todas las posibilidades, y no tiene sentido que el adversario se empeñe en seguir jugando. Pero el centro podría estar en una casilla lateral, o fuera del tablero.
- O en un bolsillo del chaleco.
- Figuras -dijo Morelli-. Tan difícil escapar de ellas, con lo hermosas que son."
Rayuela, Capítulo 154.
"Pero todo eso, el canto de Bessie, el arrullo de Coleman Hawkins, ¿no eran ilusiones, y no eran algo todavía peor, la ilusión de otras ilusiones, una cadena vertiginosa hacia atrás, hacia un mono mirándose en el agua el primer día del mundo? Pero Babs lloraba, Babs había dicho: " Oh sí, oh sí que es verdad", (...) porque solamente las ilusiones eran capaces de mover a sus fieles, las ilusiones y no las verdades. (....) Cerrando los ojos alcanzó a decirse que si un pobre ritual era capaz de excentrarlo así para mostrarle mejor un centro sin embargo inconcebible, tal vez no todo estaba perdido y alguna vez, en otras circunstancias, después de otras pruebas, el acceso sería posible. "
Los autores de la canción son profesores de Universidad de Zaragoza. Jose Luis Rodríguez García. ((Panfleto contra la monarquía: sobre la inutilidad de los reyes (2006). La Esfera de los Libros)). Y Gabriel Sopena Genzor, que produjo su primer disco, y estudia marcos ideológicos y religiosos celtíberos, nada más surrealista.
Así en este camino inverso recorrido desde un CD que me envió Morfeo a una dirección ahora inventada, (tengo la intuición Fernando de habernos encontrado en la blogosfera, siendo ambos otros), llegué de Ismael a Quique, desde aquel programa de Canal Plus en que Quique parecía un ser luminoso y esperanzador al lado del político y nada surrealista Ismael, desde Quique reapareció Fito Páez, y con él otra vez Sabina, pero no era Sabina el de antes, sino Vila-Matas en un París reinventado por la ironía, en que uno podía encontrar a Samuel Beckett en el Jardín de Luxembourg, y yo me lo creo, me creo el encuentro de Borges con Borges, me creo que cada vez que Beckett pasaba una página podía temblar el Jardín entero, más, podía bifurcarse en senderos, en decisiones que uno debe tomar solo, siendo "la desesperación tan grande que ni palabras(...)" Y luego era el estilo decir si nevaba, aunque fuera nieve de mentira. Una mariposa de cartón a una dirección que eran todas las direcciones, un cultivador de Orquídeas que espera sus cajas mientras atropellan a una chica que se puso a llamar a Juan y no era Nicole, y vino Marrast como perro de aguas a tallarse en hule o madera, a desesperarse en vías paralelas, a largarse adoptando a mi paredro para siempre por un tiempo, y ojalá nada más, solo que todos los días se muere al lado de un caracol en el Jardín Botánico y de Luxembourg, en cada ciudad que puede ser otra porque todos estamos contaminados por la literatura.
..."después dijo que me amaba y se hundió la gillete Sangró, sangró, sangró, y se reía como loca. No he visto luz ni fuerza viva tan poderosa, de todas ellas ella fue mi frase mas hermosa "
FUERA DE LOS BRAZOS DE UN AMOR... (Extracto)
he muerto muchas veces creyendo y esperando, esperando en un cuarto, la mirada fija en el techo agrietado, esperando un telefonazo; una carta, un toque en la puerta, un sonido...
volviéndome salvaje adentro mientras ella baila con desconocidos en clubes nocturnos...
A ella le gustaba Lucía Etxebarría. Yo podría hacer sangre con eso, pero no lo haré.
Me he acordado de ella, a la que no conozco, por ver a Lucía que no me interesa.
Yo sabía que esos gustos no eran los de él, pero no pregunté.
Cuando lo conocí no sabía que no haría nada, yo al contrario de los perros en verano, creía que lo haría.
Conozco a más gente a las que les gusta hasta la literatura de Lucía. Yo podría hacer un estereotipo de eso, pero no lo haré.
Cuando leo a Lucía me da esa sensación que necesita de dos palabras para expresarla, pero no lo haré.
Yo sabía que quizá él leería esto y no se sabría, y yo tendría que poner el quizá para protegernos a todos.
Me he acordado de cuando fui a La Ventura, solo por las fotos oscuras con francés en frases blancas rotas. Le agradecen a Lucía que no subiera las copas cuando lo compró.
A él le gustaban la culpa y las espinas, yo no sabía que era un personaje, él no sabía que yo me lo estaba inventando, asi que se dejó ser, pero no fue.
del exterior del mundo, sino lo que yo mismo soy."
Martin Heidegger.
La obsesión por el orden imposible, por las piezas que encajan como la línea que recorría a su pesar un camino con principio y sin fin, una recta, esa que es infinita, que se pierde por el suelo, esa desesperada necesidad de que se pierda y de que no se vea el fondo, el final, la esfera de Parménides cuánto daño nos ha, el afán de eternidad, ay, el afán...
Le sigue la lista de las listas, las listas de cosas que tenemos que hacer porque si no las habremos perdido, porque si no nos habremos perdido. Hay que ordenar esas listas porque uno no puede agarrarse a ellas en el desorden, volver a buscar un orden, una economía de medios para los fines eternos, los lugares comunes, las palabras vacías, la tranquilidad de esto es lo que me ha pasado, ahora que lo sé, yo ahora que lo sé...
Luego los formatos de Chillida, cuenta que en una reunión con Heidegger le aconsejó que publicara su Ser y Tiempo de edición especial en el formato que él intuitivamente había elegido para escribir, los editores contuvieron la respiración... cuartillas, lo escribió "intuitivamente" en cuartillas (Chillida no pensó en la comodidad de lo que le quedaba a mano, sino en que eso era una intención con sentido de la proporción, )... asi que a Heidegger le pareció muy bien, asi que a los editores no tanto (cosas de la falta de afán de eternidad), asi que se publicó así o "fue ahí" finito como ser en el tiempo, eterno como la intuición del formato, de la materia, "velocidad en el espacio".
Está el problema del lenguaje, no el del idioma que crea patrias e idiotas (otro día), sino el de que las cosas sean posibles, que se puedan decir y entender, que esté por encima de amigos freudianos o existencialistas, un núcleo de crítica, o alienación, o relatividad, o mundo de las ideas o los velos de Heidegger que han usado los cristianos, no los de la falsa sábana santa (otro día), sino los del corazón, el velamiento que nos impide ver que el hombre está en las cosas, el ser-en-el-mundo, sin embargo Heideggger pensaba que el lenguaje más que instrumento era lugar donde el ser habita, el desvelamiento era correspondencia y no velo, la metáfora era la forma propia de la vida y no un velo que detrás llevara al señor.
El libro, polémicas de nacional-socialismo aparte, es un intento de orden, de no perderse en medio de los uniformes, de sacar al yo del todos nosotros, de superar la "cosificación de la consciencia", es una forma de ser en el mundo como lo son las otras teorías nucleares, como cualquier obsesivo que se precie (y sabe que se aprende sobre lo aprendido) sus experiencias le llevan a la única idea de reforzar su idea central del Dasein, sin embargo para Heidegger del Olvido del Ser son todos culpables, el platonismo, el cristianismo, el liberalismo, el socialismo, el marxismo y el comunismo. Para Heidegger el conocimiento es posterior, la existencia solo se entiende desde la propia experiencia, el entendimiento es sólo un ajuste, lo que "está siendo" se nos presenta en un contexto de "encaje práctico", no debido a que posea cualidades inherentes sino por la intencionalidad que posee....
Y los universales, la verdad absoluta que Heidegger nos niega, los obispos se apropian, y Lo Otro nos refuerza, lo que a veces llamamos "intuir" tras el orden de la Biblioteca, el Aleph que quisimos ver en la playa tras una ecuación de onda o felicidad, lo que Popper para tranquilizarse llamó nicho biológico (de uno mismo, y sin embargo de Otro) y Jung para sincronizarse con el Cosmos llamó el inconsciente colectivo (es decir de todos, un lugar común). Los conceptos, los universales, la verdad universal, la verdad absoluta, el criterio para. La esencia que precede a la existencia o nadie habrá dejado de observar que nuestro poder de abstracción no es más que una capacidad de olvido, una debilidad de la memoria. Y sin embargo yo, que no puedo estar más en desacuerdo con la parte nuclear de Ser y Tiempo, siento al leerlo un dolor de desasosiego, una vieja necesidad de sentido, una intuición de orden que no es el mismo orden pero es la misma necesidad, el mismo deseo común, la misma lluvia, el mismo intento de Sentido.
"Uno es lo que ama, no lo que le aman." Charlie Kaufman.
(Guionista de Óscar, gurú de algunos y
versión hiperventilada de W. Allen para otros).
"El objetivo en la vida sería hacer tan sólo un gesto auténtico. Me gusta pensar que nunca he hecho algo así, pero que me encantaría hacerlo. Creo que ése es el objetivo: hacer algo verdadero y, cada cosa que haga, que sea lo más cercano a la verdad. "
"Estamos tan determinados en nuestras vidas por factores externos, que creo que es interesante plantearse qué es lo que nos queda debajo de todo eso, detrás de la tortura de la existencia. Quiero saber qué es lo básico que nos queda cuando se nos quita toda esa humillación diaria a la que estamos sometidos."*
*Extracto de Entrevista a Kaufman por el estreno de Synecdoche New York.
Y aunque tú no lo sepas hoy la he visto, cuando escribí sobre este lenguaje común la película era sólo una referencia. Un estudiante, chaqueta: pana marrón, poster: Ché, pelo: largo, camisa: cuadros (leñador no Mondrian), entra en un aula de la España en que aún tiene que Llover a Cántaros. No sé por qué me ha podido más la canción que las imágenes (pero cualquiera menos amable con lenguajes comunes puede saberlo). Y eso que él cierra su balcón mientras afuera llueve con un piano en cada esquina. La he buscado, sí la canción, A Cántaros (1969) de Pablo Guerrero
..."Dame la mano y vamos a sentarnos
bajo cualquier estatua
que es tiempo de vivir y de soñar
y de creer que tiene que llover a cántaros.
Estamos amasados con libertad, muchacha,
pero ¿quién nos ata? Ten tu barro dispuesto,
elegido tu sitio preparada tu marcha."...
No la pongo entera porque estoy intentando asimilar lo de las bioenzimas del final. Ya hablaban de que se acabaría la siesta y vendría una lluvia a limpiar las casas, ¿será esta vez la época de lluvia?. La lluvia anunciaba revolución de paz y de cultivos ecológicos, del fantasma que recorre Europa se habla como de pasada, pero decían que había señales, el caso es que no para de haberlas a pesar de Borges y de que haber no puede ir con lluvia. Pero esta canción como el modelo del tercer hombre, viene de otra, de Dilan, (1963, no podía ser de otra forma), 'A hard rain's a-gonna fall':
...."I met a young child beside a dead pony I met a white man who walked a black dog I met a young woman whose body was burning I met a young girl, she gave me a rainbow I met one man who was wounded in love I met another man who was wounded with hatred And it's a hard, it's a hard, it's a hard it's a hard,It's a hard rain's a-gonna fall."...
Es un alegato a favor de la religión de los que no creen en política, un canto ecologista - pacifista, que como credo se quedo un poco sin soluciones. El más sencillo camino de quedarse fuera, de elegir al anarquista (léase ecologista) en lugar del comprometido (leáse político). El antiguo juego del divisor de partidarios de cuentos vs partidarios de las novelas y darle a eso categoría de elección permanente. Evitar la necesidad del salto, quedarse en un lado, habitar un hemisferio, ser una tribu, formar un grupo, plantar un árbol, tener un hijo, escribir un. El cuento como mapa exacto, como posibilidad de posibilidades, la novela como territorio abierto, como posibilidad de estar equivocado, como la necesidad (tan presente alguna noche) de que un vaso se pueda morder y no sea eso que se rompa. También sin soluciones la película es la parte más débil de la cadena del lenguaje común, solo a ratos parece que no va a romperse, se pasa las dos horas recayendo, sin poder aprender, como la tía de Julio...
Desde Julio también salieron otros lenguajes comunes, Néstor Sánchez... en una entrevista de 2001, dos años antes de que le alcanzara la épica insoslayable:
"Es que a mí me interesó siempre la novela que se vincula con la poesía. Lo demás no me interesa; digo, la novela como historia no me interesa. Hoy por hoy, sólo se escribe y se lee ese tipo de literatura. Será por eso también que no soy muy leído."
"Es que nunca en mis libros inventé una historia. Todo ha sido en base a mi vida presente o pasada y esto ahora ya no puede ser. Me quedé sin épica. De todos modos pedí prestado algunas novelas célebres y las leo con la remota esperanza de que me motiven. Pero esas lecturas no hacen más que recordarme desde qué punto de vista escribí mis libros, es decir “en contra” de la novela tradicional, procurando que la prosa fuera nada más que una excusa para llegar a la poesía."
“¿Entonces toda memoria, toda memoria personal y por lo tanto apesadumbrada por el sin ton ni son sobreentiende, fundamentalmente, el olvido, la desmemoria?...esa devastadora desmemoria destiempada y desarticulable…” (Cómico de la lengua, 1973)
Tendiendo un puente entre prosa y poesía, una prosa vagabunda, separada por una pared entre dos balcones. Pero cambió de camino y acabó pensando que la actitud política era infantil, adolescente, se cansó de escribir y se vació, "un Horacio sin relato".
A. Benítez Rojo, dejó el Tute de Reyes y lo aplastó contra el suelo por el que no pisaría Robledo, y su Escudo de Hojas secas para enseñar a exiliarse en Massachusetts, viendo el otro lado desde aquel, imaginaba un Caribe sin centro, desde otros lados, pero también que la historia tenía que volver a ser una trama y no un concepto, dicen que él tampoco se lo creía del todo.
Roberto Bolaño, el más claro seguidor, el más esquivo escritor, el escritor político, cómo fuimos asustados ante cinco horas de teatro 2666, quizá que yo espera más y salí menos, quizá él esperaba mucho menos y, pero aún recuerdo a Benno von Archimboldi, nadie sabe quién es aún, pero sí que vimos como piedras de hule los nombres de todas las asesinadas en Ciudad Juárez. Nos llovieron piedras, salimos a sacrificar afuera el paraguas que no teníamos, y sin embargo nos incomunicamos tanto. Dicen que quedó inconclusa porque es asi como debe de, dicen que murió a la izquierda de un roble.
Juan Villoro, que escribe un cuento en el que un avión va dando vueltas porque no hay pista de aterrizaje, no sé si le sobrevuela la necesidad como anoche, o es sólo una suspensión, una espera, un patrón, dijo: "Cortázar fue un autor al que yo leí como libro de autoayuda, con una idolatría absoluta, sin distanciarme de él, queriendo enamorarme de La Maga, irme a vivir a París, fumar tabaco oscuro, oír discos de jazz... Yo quería ser un personaje de Cortázar. Nunca pensé que estaba distanciándome de su escritura. "
Rodrigo Fresán... dice que su deuda con la literatura se la debe a Cheever, Kurt Vonnegut, Dickens, Proust. Dice que eso es después del fin de la inocencia de centrarse en el escritor, asi se ha excentrado. Se reconoce en los Beatles, "primero violines y después, "guitarras" y así sigo". Y en la escritura del de la lluvia salvaje: "Mi estilo tiene mucho que ver con Bob Dylan también: frases largas, oraciones en serpentina con altibajos y curvas, como un electrocardiograma." Sale corriendo cuando le hablan de Julio, no está ni en los "reconocidos" por la velocidad de las cosas.
A Agustín Fernández Mallo reconozco que lo leí una sola vez y luego lo he visto como quien ve algo que tiene que hacer pero le tira para atrás por una de esas intuiciones que no se explican. Lo que leí se parece mucho a una cita que destaca el mismo en su web, como si él hubiera querido ver, y ver, y ver también como los que quisimos tanto a Borges...
"Harold acaba su última caja de cereales, deja conectada su primitiva videoconsola y decide recorrer Norteamérica durante un lustro. Un tipo que maneja las grúas del puerto de Nueva York diseña una casa para suicidas. En Basora, un marine se enamora de una irakí en el instante en que la encañona.Un tal Julio da forma a una Rayuela alternativa. Sandra vuela de Londres a Palma de Mallorca al tiempo que se resuelve el misterio del incendio de la Torre Windsor. El capitán Willard sigue esperando en Saigón aquella misión: nunca imaginó lo especial que sería. Hay gente que utiliza los oleoductos vacíos subterráneos de la antigua Unión Soviética para cruzar las fronteras. Un cocinero proyecta cocinar el horizonte."
Esto lo escribo en mi Vaio blanco, mientras en Sony Tv termina la película tocando el timbre de la puerta que separa un balcón de otro, ya sabemos que para eso hay tablones (lástima el director no), desde una televisión blanca de la misma marca, con letras blancas sobre fondo negro y una musiquita que no alcanzo a, también suena el timbre aqui al lado, hay elecciones que uno hace aunque no lo sepa.
En la parte inferior del portátil, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí un aviso antivirus; luego comprendí que ese icono era una ilusión producida por los vertiginosos fantasmas nocturnos. El diámetro del Icono sería de dos o tres milímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la pieza del puzzle, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo.
Vi el famoso blue raincoat que no es el mismo, vi la noche no tan negra, vi las costumbres inadeacuadas de la doble negación. Vi la telaraña de la ilusión del 126, vi una cartografía de Rayuela en Google, vi los ojos del lector malherido queriendo ignorar el infinito, vi al infinito ignorar al hombre, vi todos los ordenadores del planeta y ninguno me vio. Vi el Paseo de Gracia, vi las postales perdidas desde Barcelona, ni las hojas de la Plaza que intentó llenar los huecos, vi la canción de los motivos de Sabina y me vi cuando me gustaban esas canciones, vi una mujer que si no fuera por mi capacidad de olvido yo, vi a la rubia sosa, vi que creíamos violenta con vergüenza, vi al escritor con mucha más vergüenza. Vi el árbol del jardín donde grabó mi nombre, vi a Pablito en el Bluesbar enseñando Tu Nombre tatuado más allá de donde la espalda pierde su, vi en una calleja de Madrid un rastro del 1º Philosophiae naturalis principia mathematica de Newton, vi a un tiempo cada drama de cada incendio (de chica yo solía maravillarme de que las distancias pudieran contarse), vi la noche que ahora ya no puede ser recordada, vi un video que han visto miles de personas para liarla parda, vi el dormitorio y nada obviedades, vi a Enrique torpe para defenderse con pena, vi mi cuarto argentino, vi la Sensación de Vivir en el malditismo, vi el Guggenheim en la palma de la mano, vi estos últimos veranos y los anteriores, vi a los de las Sexta salvados, vi estos últimos inviernos y el que viene, vi a nuestra planta como crece sin órganos sexuales, vi cronopios, no, no los vi, vi todos los poemas que anoche se sentaron a verme, vi tu telescopio en mi cuadro sobre el espejo, vi los email que me hicieron temblar hasta el destierro, eran mios. Vi la Plaza de la Paja sin saber que lo era, vi lo que fuimos en versión pervertida por mi capacidad de olvido, vi que nunca estuve allí, vi el desfile de varias obsesiones, vi toda secuencia sin entenderla, vi el icono desde todos los puntos. Vi las piezas del puzzle en la tierra, están ahí, vi las caras del kibutz, vi mis recuerdos sentarse a mirarme en dimensiones amarillas, vi que los olvidaría, vi que se encriptarían como un secreto, vi que al puzzle le faltarían piezas, vi que había nostalgias que no eran las mías y usurpaban nombres y pérdidas, vi mis zapatos de alma en pena que algún ser no habrá dejado de observar en el momento en que el suelo se pliega antes de llegar al dormitorio y… me he perdido.
Desde que no nos vemos no sé ni donde vivo. Cuando llegamos a nuestro domicilio y pulsamos el botón del portero automático, solemos presentarnos con una afirmación consoladora: "Soy yo".En aquel tiempo yo tenía veinte años y estaba loco, salí de aquella casa llorando como un niño. Pero en cuanto el intrépido viajero pone los pies en el agua, comprende que los grandes viajes de ahora sólo se realizan en patera, con una tragedia apuntando en la nuca, y con muchas posibilidades de que no sobreviva ninguno de los valerosos navegantes para contar la peripecia. Había perdido un país, pero había ganado un sueño. Y si tenía ese sueño lo demás no importaba.
Ahora que no me abrazas todo parece poco, hablo con las estrellas, quizá me volví loco. Sin jefe conocido, sin tareas previstas, sin horarios que cumplir ante las responsabilidades del orbe, liberado de los grandes designios y de los dogmas providenciales, al ciudadano no le queda más programa que la vida ociosa, esa jubilación sentimental aconsejada, en paralelo, por la comodidad del presente y por las manchas crueles de las viejas banderas. ¿Qué puede hacer uno con ilusiones de doble filo en medio de la tranquilidad de un balneario?Ni trabajar, ni rezar, ni estudiar en la madrugada.
Desde que no me llamas la tristeza me espera. Se asoma a las ventanas, se esconde en las aceras, en el sudor global de los turistas, el agobio del tráfico y de las salas de espera, las visitas masificadas a los viejos recintos de la soledad, los codazos de la multitud, alimentan las cursilerías de algunas almas cándidas que pretenden buscar la verdad con el antiguo espíritu de los viajeros románticos.Junto a los perros románticos.
Ahora que no me hablas he perdido el camino y voy de barra en barra, pregunto si te han visto. La subjetividad es una deuda perpetua, un espacio que busca sentido en las facturas y las hipotecas, un lugar vacío con pretensiones de quedar cubierto. Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu. Una habitación de madera, desde que no me hablas me siento tan vacío.
La vulgaridad no sería una mala solución para el mundo, siempre que estuviese mejor repartida. En penumbras, en uno de los pulmones del trópico. Los abismos existen también en las distancias cortas. Muchos ciudadanos, en vez de buscar los mares del sur o los paisajes exóticos de la lejanía, utilizan las vacaciones para encontrarse a sí mismos. Y a veces me volvía dentro de mí y visitaba el sueño: estatua eternizada en pensamientos líquidos, un gusano blanco retorciéndose en el amor. Un amor desbocado.
Hubo tiempos en los que la gente, sobrecargada de poder y vanidad, segura no sólo de sus certezas, sino incluso del lugar que sus certezas ocupaban en la realidad. Un sueño dentro de otro sueño. Las certezas se han convertido en preguntas, en viajes preparados como ejercicios de autoayuda, y uno se acerca a las selvas, a los mares o a los desiertos con una interrogación murmurada: "¿Usted, por casualidad, no sabrá quién soy yo?".Y la pesadilla me decía: crecerás. Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto, y olvidarás. Tus últimas palabras no sabrán del olvido.
¿Saben ustedes con quién están hablando? Soy la factura de una librería, un recibo de la luz, la cuota de un sindicato, de una organización política, de Amnistía Internacional, de tres niños apadrinados y del carné de socio del Real Madrid. En fin, soy una reunión legal de causas perdidas. Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen. Estoy aquí, dije, con los perros románticos Y aquí me voy a quedar. Ahora que no nos vemos he vuelto a aquellos vicios, aprendí a echar de menos y nunca seré el mismo.
Me he despertado con un sueño que no fue mio... Una fiesta de disfraces donde me soñaban discursiva con gorro y público, burguesa con anteojos de cristalito afilado y rubia de bar y baño (esta no llevaba disfraz)... Los personajes se juzgaban con aprensión en la distancia... Y si me dan a elegir entre todas las vidas yo...