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domingo, 31 de julio de 2011

A vuela pluma

Esta va a ser una de esas entradas escritas a vuela pluma y sin pensar mucho demasiado, como de "subitu", perdón por las comillas, pero es por insistir en un recuerdo de una playa y unas risas, no se qué pasa con el blog que me recuerda a ti Carolyn, quizá porque ahora en la distancia parece que. Parece que Jenn ya no es más una chica buena.

Pues que después de una gastroenteritis (que vaya palabra) que me recordó cuando andaba con una vesícula de más, he vuelto por aquí (nunca entendí esa tilde), enganchada estos días a Divinity, ese canal para mujeres (parece que de menos de 50, yo sé por qué lo digo). Este hecho es bastante nuevo, pues desde hace tiempo que enganchada al trabajo no veía otra cosa, hasta sábados y domingos, aunque ese feliz "no pensar" siempre viene bien, pareciera que una no sabe ocuparse por sí misma, por no decir de sí misma, (my hair is shouting, and shouting, and, evitando los puntos suspensivos que se sobrentienden). Todas las actrices que dicen que no eran buenas camareras no son buenas actrices.

Me he levantado de tal buen humor que hasta el Marie Claire me he comprado (efecto Divinity), que por cierto trae pareo y pulserita maravillosa (yo los eleigí azules). Confieso que ha sido por ver la casa de Eugenia Silva en Formentera, me ha gustado que no lo anuncien en la portada ni pongan foto DNI de Ray Loriga, ni de los Borbones que vinieron y vendrán a la casita de Eugenia. Hay un reportaje espantoso de Bimba Bosé dando a luz (¡en serio!!) en una alfombra. Y otro de la Aniston que no dice nada, "Estaba muy unida a un Mercedes 280 SL que nunca funcionó." Pero es muy gracioso.

Así que este no es un domingo de El País (sobretodo porque traía un especial de las fiestas de Ibiza), sino de los Asaltacasas, que me pregunto cómo no hay algo parecido por aquí, no tiene que ser en España, que ya hay algo con tintes melodramáticos, sino en Europa. Un programa de estos en Francia sería perfecto. Os dejo un vídeo de los pirados estos, (lo que salva al programa es que hay mucho trabajo que no sale en pantalla, basta con ver que trabajan sobre plano, esto aquí no pasaría).




No es su mejor programa, es uno que he podido encontrar, y sólo hay que ver cómo combinan un papel horroroso hasta que encaja, hasta que todo le encaje, (repriendo una risilla hacia mí misma). Y al leer que la casa que Anyston está vendiendo es una "bonita obra de arte", no sigo leyendo, porque ya ví las fotos (eso no dice nada bueno de mí), y bueno, estoy evitando los suspensivos... Justo después de los looks imposibles de otoño está la casa de Eugenia, una obra de arte, yo creo que esta chica es una gran camarera.




domingo, 6 de marzo de 2011

Y a ti, ¿quién te ha recomendado ese color?

Me había olvidado de por qué no voy a la peluquería, normalmente este olvido dura unos seis meses. Lo que alimenta este círculo vicioso.

Lo primero es la cola. Tengas o no hora, hay que esperar. Ella te dice cinco minutos que son cincuenta con suerte. Te lavan el pelo y empieza un muy cristiano viacrucis de sufrimiento y penitencia. Que no te cuidas el pelo, que está apagado, partido, quemado, deslucido (no, ahí me he pasado, deslucido no, no conocen el término). Que necesitas un tratamiento urgente, que lo pide el pelo a gritos (afortunadas quienes oyen al pelo gritar).

Lo que eran cinco minutos y treinta de lavado y corte ya son dos horas de espera, charla y tratamiento. A esto se suma que una desconocida a la vez que te tira del pelo le comenta a la de al lado lo fatal que lo pasa con tu pelo, como si tú no estuvieras. (Peor aún, como si te conociera).

Llegas por fin a un sillón delante de un espejo. Esto parecía el fin de tu sufrimiento. Piensas: "Ahora me lo cortan, yo le digo que no me peine y me voy". No va así. Llega una tía (perdón, técnica esteticista) que te comenta que el pelo lo han salvado de la muerte, que lo han traído del más allá, y que a ver cuánto te tiene que cortar para sanar eso. Tú le dices: corta, corta. Y ella: ¿seguro?. -Sí, si. -Con tal de salir de allí.

Entonces empieza la charla, la de qué tal el trabajo, vas a ir a los carnavales, por qué no te pones la mascarilla que venden alli mismoo, (que por casualidad no tienen, pero les queda otra, mucho mejor, pero mucho más cara). Y tú empiezas a recordar, te acuerdas que eso pasó la última vez, y que ¡te la compraste!, y que está vetada porque te dejó el pelo graso, a ti, que tu abuela decía que tenías un estropajo en la cabeza (aquellos tiempos en que eras rubia incluso)

-Oye, pero ¿cuánto me has cortado? pero ¿esto no encoge ahora cuando se seque?...
-Tú lo tiene ondulado, ¿verdad?
-Sí, me extraña que no te hayas dado cuenta.
-Hay una crema muy buena para tu pelo, no la tengo aqui...
-Ya te dije que me compré la mascarilla y...
-Digo la crema, que es muy buena, porque no te cuidas el pelo mi niña, necesitas un trat...
-¿CUÁNTO ME HAS CORTADO? ¿TODO ESE PELO DEL SUELO ES MIO?
-Jiji, ya te veía yo muy valiente, ahora lo enparejo y ya está.

Y cuando ya crees que todo ha pasado, y te da igual, sólo quieres salir por dios, salir de alli... Empieza la última etapa.

-Entonces, ¿no te lo peino?
-No.
-Se te va a quedar mal.
-Pero es que yo no voy a hacer ese trabajo cada día.
-Para presumir, hay que sufrir.
-Eso decía mi abuela
-Pues tenía razón, deja que te lo peino, así vas bien por un día.

Y cuando te rindes y crees que sólo queda peinártelo, y saldrás de allí, y no volverás nunca, nunca más...

-Mira, y... ¿no quieres darte un color?
-¿qué?
-Es que lo que no te va es el color, ¿quién te lo recomendó?
- ¿qué?
- ¿Te lo recomienda alguien?
- Pero ¿hay gente que se dedica a eso?
- Claro muchachaaa. A ti lo que te quedaría bien es un rubio ceniza.
-El que llevan todas las de la peluquería dices.
-...
-¿O ese se llama rubio de bote?
-Bueno, si no te gusta, está el rubio, cobrizo.
-Yo me pongo un baño de color.
-Pero eso no tiñe las canas-
-YO NO TENGO CANAS.
-Jaja, pues que suerte.
-Tengo prisa, otro día.
-Te pongo en la agenda para el miércoles.

Y antes de que puedas irte, cuando estás apuntada para volver el miércoles y todas sabemos que no irás (yo creo que hacen como que te apuntan, por eso todas tenemos que esperar al llegar). Te dice:

-Mira que fácil. -Mientras hace un movimiento con el cepillo ese redondo y el secador.
-Ya.
-¿Tú no sábes hacer esto?
- ¿QUÉ?
- Digo que si no sabes...
- Yo... claro. -Pero lo que le quieres decir es: ES UN PUTO CEPILLO Y UN SECADOR. NO ES QUE NO SEPA, ES QUE NO VOY A HACER ESE TRABAJO CADA DÍA. Si lo hiciera, NO HABRÍAN PELUQUERAS.
-Pues eso, a sacrificarse un poco mija.
-Eso decía mi abuela.
-Pues tenía mucha razón.

Hija de puta.